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miércoles, 14 de agosto de 2013

para desgracia de Bolivia, las FFAA están cambiando de rol. sus jefes que muestran su incondicionalidad a Evo reciben lisonjas en la diplomacia. los demás tienen que obedecer, no existe alternativa. El Deber analiza.

Luego de la extensa etapa dictatorial en Bolivia, hasta la llegada del período democrático, que, con algunas crisis, se ha mantenido, apareció una firme convicción que fue absolutamente compartida por los ciudadanos y los partidos políticos, en sentido de que las Fuerzas Armadas (FFAA) deberían ser respetuosas de la Constitución y cumplir con sus obligaciones específicas. El resultado de esta actitud significó que las FFAA hayan actuado, desde entonces, obedeciendo solamente al poder civil legítimamente elegido, encarnado en su capitán general que es el presidente constitucional.

El comportamiento de los militares ha sido unánimemente elogiado dentro y fuera del país por su respaldo a la institucionalidad, traducido no solo en el sostenimiento de la estabilidad democrática, sino, además, en labores que han tenido un efecto positivo en la población. No hay exageración alguna si afirmamos que las FFAA se han prestigiado y obtenido una popularidad que habían perdido totalmente. De ahí que preocupa observar y escuchar que, a instancias del propio Gobierno, los militares estén apareciendo de manera innecesaria e incauta en el escenario político nacional. Han sido, justamente, los actores del actual Gobierno, quienes con mayor vehemencia clamaron por unas FFAA alejadas de la vida política, cuando no se manifestaron partidarios de su desaparición. ¿Cómo es entonces que ahora se las incita desde el poder a manifestarse de la forma en que lo vienen haciendo? 

Inicialmente la conducta de los militares parecía esencialmente emblemática cuando exhibieron actitudes y gestos que tenían origen en lo más profundo del sentimiento del MAS. Era un simbolismo nuevo que adoptaron los mandos superiores que no preocupaban excesivamente. Luego algunos altos jefes pasaron de lo simbólico a lo ideológico, comprometiendo a las FFAA con posiciones que posiblemente tengan algunos de sus miembros, pero que resulta injusto atribuirle a la institución.

El hecho de que la más alta jerarquía militar manifieste ahora abiertamente su afinidad y lealtad con el ‘proceso de cambio’ que lidera el presidente Morales, ya es tomar partido políticamente. Esto es algo peligroso para el actual proceso democrático. Lisa y llanamente, las FFAA retornan a la política de manera activa. ¿No es una grave contradicción del Órgano Ejecutivo alentarlo? ¿No nos lleva esto hacia una involución institucional? ¿Las FFAA no deben estar acaso al servicio de la nación entera? Son algunas interrogantes que se plantean con fuerza en estos tiempos de curiosos vaivenes

Editor. las FFAA de Bolivia se están politizando al tomar partido por Evo Morales y hacer intervenir en los planes "de defensa" a los llamados movimientos sociales, que no son más que "masistas" camouflados de cocaleros, alteños, ponchos rojos, empleados públicos, desocupados perennes.

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