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lunes, 12 de agosto de 2013

marcha lenta, "desalentadora" del proceso de cambio, mayor retardación de justicia, abuso del poder, corrupción e ineficacia caracterizan al Régimen. El Dia, SC

Medios nacionales e internacionales de comunicación han reflejado los mensajes emitidos en la reciente cumbre antiimperialista y anticolonialista realizada en la ciudad de Cochabamba convocada por el gobierno nacional y a la que asistieron representaciones de 18 naciones. Asimismo, estos mensajes se repitieron durante los actos realizados en Potosí, con motivo de la celebración de 188 años de la creación de las Fuerzas Armadas de Bolivia. En tales ocasiones, se ha puesto énfasis en la necesidad de construir el socialismo comunitario hasta el año 2025, sustentado en la comunidad, con la esperanza de ofrecer un horizonte distinto al colonialismo para vivir bien.

Se ha recalcado que esta comunidad socialista y su nuevo destino, deben alcanzar dimensiones nacionales, continentales y planetarias. Resulta oportuno señalar que en el encuentro de Cochabamba se ha insistido en el incidente de Viena, el denominado bloqueo de Europa al avión presidencial del mandatario nacional Evo Morales, y se ha señalado a Estados Unidos como el origen de un conflicto diplomático internacional que tenía su base en la imperiosa captura del ex agente estadounidense Edward Snowden. De esta manera, el encuentro internacional organizado por el Gobierno se ha convertido -naturalmente- en una enfervorizada tribuna contra el imperialismo y el capitalismo.
 
El oficialismo está en su pleno derecho de manifestar públicamente su ideología y sus planes para el futuro. Es más, la administración gubernamental se halla desde hace ocho años montando todo el aparato jurídico legal que permita el impulso del proceso, en tanto que se pretende transformar la economía con una nueva matriz productiva. Entre sus esfuerzos, se está proyectando no solo una renovada Policía nacional, sino unas Fuerzas Armadas anticolonialistas y antiimperialistas para sustentar un proceso que se califica de revolucionario. Sin duda esas son las intenciones. En este punto, cabe advertir que una cosa muy concreta son las intenciones, y otra, muy distinta, la realidad.
 
Se anuncia un socialismo comunitario cuando todavía no se ha resuelto como debería la práctica correcta de la justicia comunitaria, la que por el contrario ha derivado en una desviación de la justicia por mano propia y ha incursionado en el terreno del delito. La inseguridad de los habitantes de las comunidades y de los propios barrios urbanos se ha incrementado hasta límites intolerables. Por otra parte, los resultados del Censo 2012 amenazan la propiedad territorial de los pueblos originarios, puesto que cada vez son menos y por ende, menos tierras les corresponden. La creciente violencia doméstica, el abuso a mujeres y niños demuestra que falta mucho por hacer para cambiar las cosas.
 
En ese mismo contexto, la Policía es considerada por la ciudadanía una de las instituciones menos confiables, en tanto que al interior de los recintos militares se han acumulado tal cantidad de irregularidades que resulta difícil pensar en una transformación rápida en beneficio de la sociedad. Si el proceso de cambio es una realidad, su marcha se muestra no solo   lenta, sino desalentadora, por la retardación de la justicia, el abuso del poder, la corrupción e ineficacia. La transformación de la comunidad, sus instituciones y cultura ocuparán más tiempo del presupuestado. Conviene asumir que no será fácil pasar de las intenciones a los hechos.
La transformación de la comunidad y sociedad boliviana, sus instituciones y cultura ocuparán más tiempo del presupuestado. Conviene asumir que no será fácil pasar de las intenciones a los hechos.

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