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sábado, 8 de mayo de 2010

sin respeto a la propiedad privada sobrevendría el caos. existen violaciones a la propiedad privada que no se castigan. es una forma de alentarlas

Poner freno a los abusos

Editorial de El Dia de SC

Finalmente los avasalladores de la propiedad privada abandonaron –a regañadientes- los predios del ingenio azucarero San Aurelio. Se espera que sea de forma definitiva y no se vuelva a tener a los “loteadores” intentando otra vez romper la ley. Conviene tener presente que ha sido necesaria la presencia disuasiva de las fuerzas del orden para que se cumpla en el acto una orden judicial de desalojo que ha tardado más de lo previsto. Justamente esta lentitud de acción policial, atribuida a los trámites de rigor, ha sido uno de los factores que ha proporcionado las condiciones para que se desencadene la violencia. Sin orden ni autoridad, esto era previsible. Siendo así, no se debe permitir que estos hechos se repitan.
Y ahí, justamente, está la gran duda de la ciudadanía. ¿Hasta qué punto se puede asegurar que no se darán nuevos casos de avasallamiento a la propiedad privada? Todavía más, cumplido el término de diez días que la orden judicial señala para que las fuerzas policiales permanezcan en custodia del ingenio San Aurelio: ¿Volverán los “loteadores? ¿Se les permitirá asentarse otra vez mientras se tramita una nueva orden judicial de desalojo? ¿O la Policía saldrá de oficio en defensa de la propiedad privada en estricto cumplimiento del resguardo del orden tal como reza la Constitución, al solo grito –auténtico- de auxilio?
Lo que la gente quiere es que se le respeten sus bienes. Con mayor razón aquellos que les ha costado esfuerzos, tiempo, dinero y sacrificios. Para ello tiene que confiar en que se aplicará la fuerza y los principios de la ley, sin mayores trámites. La opinión pública considera que ya es hora de poner freno a tanto abuso. Ya es tiempo que se termine la inseguridad ciudadana mediante la acción consciente y organizada de las autoridades para proteger a la población. Los “loteadores” son simplemente transgresores de la ley que no pueden quedar impunes. No es posible que en nombre de la pobreza o la falta de vivienda se despoje a otros de sus bienes. Para ello están los planes de vivienda ediles o nacionales.
Para frenar tanta insolencia e irritante desparpajo para violentar las normas legales, del que han hecho gala los denominados “sin lote” y otros aprovechados, hace falta que se aplique el principio de autoridad. La justicia, la aplicación de las sanciones que la ley dispone para quienes atropellan la propiedad privada tiene que ser dura y pronta. Se sabe quiénes son y dónde están. Por ello, corresponde que las autoridades pongan en marcha no sólo medidas preventivas, que buena falta hacen, sino que ordenen las medidas disuasivas y punitivas cuando haga falta y de la manera más rápida posible. De lo contrario, no sólo que se cultiva un ambiente de impunidad y violencia sino que las consecuencias se hacen imprevisibles.
El desalojo de los terrenos del ingenio azucarero San Aurelio alienta esperanzas de respeto a la propiedad privada, aunque las certezas no se han dado todavía con la fuerza que deberían, porque existen amenazas de retorno de los avasalladores. Está bien que se haya impuesto el derecho propietario por sobre los intentos de despojo. Sin embargo, hace falta que se den mayores seguridades sobre este asunto. La ciudadanía ha llegado a un límite crítico de confianza donde, sobrepasado el mismo, comenzará a hacerse justicia por sí misma, en defensa de lo suyo y a pesar del marco legal que no se aplica como corresponde y cuando se debe, lamentablemente.

Debe respetarse la propiedad privada. No es posible que en nombre de la pobreza o la falta de vivienda se despoje a otros de sus bienes.

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