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lunes, 3 de mayo de 2010

respetar la libertad de prensa. investigar el crimen de Carlos Quispe. sancionar a Walter Andrade pide El Deber en el Día Mundial de la Libertad de P

El 3 de mayo es el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Una libertad amenazada en algunos países como el nuestro, Ecuador y Colombia, o conculcada y sepultada por dictaduras como las de Cuba y Venezuela que, en el primero más que en el segundo, no admiten que el periodismo diga ninguna de las verdades que afecten su falsa imagen, porque el que las dice, es enemigo o va preso.
La libertad de expresión y de prensa es un derecho fundamental - calificado así por organizaciones internacionales como las Naciones Unidas (ONU) o la de Estados Americanos (OEA) - que constituye el elemento básico de la democracia.
Sin libertad de prensa y expresión, sencillamente no hay democracia y, de eso, deben estar conscientes los gobiernos populistas de una parte de este continente que se autoproclaman demócratas, pero tienen un comportamiento autoritario, concentran todo el poder, sin respetar la democrática independencia de poderes, irrespetan los derechos humanos, no toleran que otros piensen diferente y atacan a la prensa y a los periodistas. Tratan de crear miedo que, a su vez, provoque la mayor de las censuras a la libertad de expresión y de prensa: la autocensura.
Son gobiernos que piensan cómo acallar las críticas, cómo ocultar sus errores y no encuentran mejor camino que estrellarse contra periodistas, medios y sus propietarios, atribuyéndoles toda la responsabilidad de sus contradicciones, intentan desprestigiarlos y dictar leyes que castiguen y mutilen la libertad de expresión y de prensa y con ello, atentar contra los derechos humanos y la democracia que dicen practicar.
Son gobiernos que se resisten a emitir elementos que amplíen la democracia, como el acceso a la información pública, que es otro derecho fundamental del ser humano, destinado por los organismos internacionales a combatir la corrupción enquistada en muchos estados del mundo, o a despenalizar el desacato.
Los gobiernos que en verdad quisieran luchar contra la corrupción deberán permitir a la sociedad y a los periodistas el libre acceso a la información pública, dentro de convincentes políticas de transparencia, y no usar mecanismos legales simplemente para castigar, como el nuestro, a sus adversarios políticos.
El Gobierno del presidente Evo Morales deberá convencerse que cualquier ley destinada a regular a la prensa, como aquella que se pretende dictar para educar a los periodistas o para que los periodistas pidan la palabra levantando el brazo y empuñando la mano, constituirá un brutal golpe contra la democracia.
El mejor homenaje que puede rendir el Primer Mandatario a este Día Mundial de la Libertad de Prensa, creado por la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (Unesco), es cumplir fielmente con el respeto a la libertad de prensa, a los periodistas y a los medios, interceder para que se aclare el asesinato del periodista Carlos Quispe Quispe, e instruir al Ministerio de Gobierno que se sancione ejemplarmente a los policías, como el capitán Walter Andrade, que atentaron o dirigieron atentados a balazos contra periodistas.

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