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martes, 9 de junio de 2009

harold olmos en lenguaje directo muestra el tema del asilo "le faltarán abogados" asegura cuando Evo pretenda "revertir" la diplomacia de Brasil, Perú

Mientras el gobierno boliviano porfiaba en reclamar por tres asilados/refugiados en Perú y dos en Estados Unidos, Brasil dio la semana pasada una medida acorde con su tamaño: concedió refugio a 118 pandinos. Para mostrar coherencia, el gobierno tendría que reclamar ante Brasil por la medida que también constituiría, como en el caso de Perú, una “violación del derecho internacional” e igualmente llevar a su vecino gigante a La Haya en busca de revertir la decisión. Las autoridades dicen que hubo una “masacre” en Pando, la misma calificación que sostiene el juicio abierto contra los refugiados en Perú. Pero las reacciones bolivianas respecto a la decisión brasileña han sido circunspectas y sin mayor bullicio. Pese a que Brasil, numéricamente, ha acogido a 39 veces más ciudadanos respecto a los tres acogidos por Perú.

Con los dos ya acogidos por Estados Unidos y uno por España, al gobierno nacional le van a faltar abogados para reclamar por la concesión masiva de asilos. Para beneficiarse de la escala que adquieren los episodios de refugio, resultaría económico abrir en aquella ciudad holandesa una Representación Especial para Revertir la Condición de Refugiados a fin de minimizar los costos. Más barato es al por mayor.

Fiel a la tradición parca y mesurada de su cancillería, las autoridades brasileñas han dicho que tienen “temores fundados” de que en Bolivia el grupo está perseguido políticamente y que sería improbable un juicio imparcial. Los diligentes fiscales bolivianos encargados de investigar los sucesos de Pando ya anunciaron que solicitarán a la cancillería que requiera de su equivalente brasileña la suspensión del status concedido a los bolivianos. Lo han dicho dentro de un marco sorprendentemente mesurado, sin histeria.

La espera será larga y probablemente infructuosa, a pesar de los esfuerzos que pudieren desplegar los hábiles fiscales bolivianos. Brasil goza de una tradición muy consistente en materia de derecho de asilo. El asaltante del tren postal de Londres, Ronald Biggs, vivió durante 35 años en Rio de Janeiro antes de retornar voluntariamente a Inglaterra. Sólo entonces Scotland Yard pudo aprehenderlo formalmente.

Contrariamente a la actitud que sostienen ante Perú, las autoridades bolivianas no han hecho declaraciones estridentes. Algo anda mal si ya van dos vecinos que reciben a bolivianos que se sienten perseguidos y les conceden refugio por encima del interés de las autoridades nacionales de detenerlos y juzgarlos. No hay duda que están ante un revés mayúsculo. Ahora Bolivia tiene relaciones relativamente tranquilas sólo con Chile y Argentina, en ese orden. Uno tiende a preguntarse: ¿Hasta dónde irá el “caso refugiados en Brasil”? ¿Habrá algún ministro que proteste por el asilo en masa a quienes buscaron refugio en territorio brasileño tras los acontecimientos violentos del 11 de septiembre en Pando? Los grupos sociales ¿también protestarán ante los consulados de Brasil o amenazarán a sus residentes en Bolivia?

La semana empieza prometedora para los noticiarios, que tendrán banquetes informativos. Pues incluso si no hubiere reacciones bulliciosas, eso en sí sería un banquete noticioso, por las comparaciones obligadas que habría de hacerse entre el comportamiento con Perú y el que pudiese venir con Brasil.

Junio 8, 2009 - Publicado por haroldolmos

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