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lunes, 24 de agosto de 2009

quiere el poder total. no entiende que democracia es equilibrio de poderes. poder compartido y no absolutista. esta es la mayor prueba de autarquismo!


Diversos medios del interior y del exterior, como también organismos de reputada objetividad, vierten informaciones sobre la creciente expansión de la frontera de producción de hojas de coca en Bolivia, como también acerca de su peligrosa e inevitable derivación: mayores cantidades de cocaína, que envenena juventudes e invade los países vecinos, para llegar luego hasta ultramar. Prácticamente no hay día que no se realicen nuevos descubrimientos de ingentes cantidades de estupefacientes o de nuevos laboratorios ilícitos, éstos ahora móviles y con alta tecnología.

Pero este tenebroso cuadro parece no ser visto de la misma manera por las autoridades, tal vez porque el propio Presidente del “Estado Plurinacional” es también Presidente de la Federación de productores de hojas de coca. Evo Morales ha dicho varias veces en público que es dueño de sus catos de coca. Lo que no sabemos es quién y cómo los comercializa. Estamos ante una cruda realidad que ya preocupa al mundo.

Ha llegado la hora de asimilar realidades y de enfrentarlas con decisión. El Gobierno tiene que percibir que su imagen internacional sufrirá un progresivo deterioro en caso de seguir esta situación. Lo propio con la imagen global del país. Y nadie quiere ni lo uno ni lo otro. Debemos esforzarnos —conjuntamente— administración y ciudadanía en una lucha frontal contra las drogas. Eso pasa por una reducción progresiva de los cultivos de coca y no por su expansión. Así debe entenderse. Así debe materializarse.

La droga avanza en Bolivia. Es un proceso que hay que frenarlo con soberanía, con firmeza y en función del interés nacional.

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