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martes, 18 de agosto de 2009

la Iglesia Católica realiza esfuerzos para acercar Cuba a los EEUU. varios obispos visitan la Isla y apoyan reconstrucción


Un grupo de obispos católicos de Estados Unidos aterrizó el lunes a Cuba para una visita que esperan ayude a descongelar las relaciones entre los ex enemigos de la Guerra Fría.

La misión liderada por el arzobispo de Boston, cardenal Sean O'Malley, pasará cinco días en Cuba supervisando los trabajos de reconstrucción en iglesias y parroquias devastadas el año pasado por tres poderosos huracanes y para los que la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos donó unos 850.000 dólares.

Andrew Small, director de la Colecta para América Latina de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, dijo que la visita buscaba alentar mejores relaciones entre los países.

"En la medida en que podemos ser un puente entre quienes históricamente no han sido capaces de hablar entre sí, podemos descongelar algunas de esas relaciones", dijo a Reuters en el patio de una iglesia en La Habana.

"Llevaremos esos mensajes de regreso a Estados Unidos a quienes de alguna manera están impidiendo una mayor apertura y mayor diálogo", añadió.

Cuba y Estados Unidos están enfrentados desde la revolución que llevó en 1959 a Fidel Castro al poder y convirtió a la isla en un Estado comunista.

La atmósfera política mejoró desde que el Presidente Barack Obama llegó al poder a comienzos de este año, ofreciendo eliminar restricciones para los viajes y envíos de remesas a la isla de los emigrantes cubanos.

Pero los delegados de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos que visitan Cuba dijeron que los avances de Obama eran todavía pocos y lentos.

"El aislamiento no ayuda al cambio. Tiene que haber mayor contacto. Y la administración Obama ha sido lamentablemente alentadora, pero dolorosamente lenta", dijo Small.

"Necesitamos algunos cambios radicales, en particular desde la perspectiva de Estados Unidos", añadió.

La administración Obama ha prometido mantener el embargo como forma de presionar por una apertura democrática en Cuba y mejoras en materia de derechos humanos.

El Presidente cubano Raúl Castro, que reemplazó el año pasado a su convaleciente hermano Fidel en el poder, dijo que está listo a conversar con Estados Unidos, pero sin concesiones ideológicas ni de soberanía.

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos quiere el fin del embargo con el que Washington lleva 47 años intentando forzar un cambio de sistema en Cuba y también de la prohibición de viaje a la isla para los estadounidenses.

La delegación estadounidense, que incluye también al obispo de Orlando, Thomas Wenski, y al obispo auxiliar de San Antonio, Oscar Cantú, visitará obras de reconstrucción en las provincias orientales de Holguín y Santiago de Cuba, azotadas duramente por los huracanes que dejaron el año pasado más de 10.000 millones de dólares en daños.

Cuba es un país predominantemente católico. Las relaciones entre la iglesia católica y el gobierno comunista fueron tensas en el pasado, pero han mejorado en las últimas décadas.

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