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sábado, 9 de marzo de 2013

Manfredo Kempff asegura que el MAS faltando a la palabra empeñada de su Jefe se encuentra en desenfrenada carrera electoral con extorsión política "digna de los casos Rózsa, Ostreicher, Schmidt" además ningún invitado será candidato sólo militantes


Antes de que el Tribunal Constitucional diga ni pío, por encima de la Constitución, de la Ley 4021 del Régimen Electoral Transitorio, y lo peor, faltando la palabra empeñada de S.E., el MAS está en una desenfrenada carrera electoral donde ya se vislumbra que hay mucho dinero para la campaña y una extorsión política digna de los negociantes del caso Rózsa, Ostreicher, Schmidt, y de tanto ciudadano desamparado que no goza del respaldo de quienes gobiernan ahora.
Una última muestra del chantaje es la iniciativa de que ya no deberán admitirse simpatizantes ni invitados en el MAS, sino inscritos en el partido. Dicen que para ocupar cualquier situación hay que ser masista, porque los que no lo son, traicionan. Se ha llegado a tal extremo de estrangulamiento a la gente que necesita un cargo para sobrevivir, que los todavía poderosos capitostes afirman que todos los empleados públicos tienen que jurar al MAS, algo que ningún partido neoliberal se había atrevido a insinuar siquiera.
El canciller Choquehuanca, siempre tan ingenuo, ha destacado una reunión que hubo entre los tribunales supremos electorales de Bolivia y Brasil, en el que trataron sobre las bondades de un sistema de voto electrónico. ¡Como si en Bolivia no hubiéramos probado todos los sistemas para hallar siempre la forma de hacer trampa! No es casualidad que casi medio millón de carnés hubieran sido clonados en las últimas elecciones.
El jueves pasado, en mi larga espera para obtener una cédula de identidad, en medio de colas interminables, sudor, olores, muchachas preñadas, niños chillando, viejos, cojos y otros –hechos los cojudos– que se querían colar en la fila, una señora estaba sufriendo, desde hacía dos días, para que le dieran su cédula. ¿El motivo? Su carné había sido clonado. Su número, con el que nació, ahora le correspondía a otro sujeto. Era uno de los cientos de miles de casos, dentro de ese maremágnum que es la siniestra oficina de Identificación, donde cunde el desorden y el abuso, peor que antes.
Ahora nos viene el canciller con que “saluda” la cooperación de los brasileños porque él quiere, para 2014 los comicios más transparentes posibles. Un sistema de voto electrónico. Seguramente como el de Venezuela. A nosotros no nos interesa el sistema de voto, sino lo más importante: que S.E. está inhabilitado. No se trata de que nos aseguren un voto computarizado, sino legítimo. ¡No es la transparencia, canciller, es la legalidad!

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