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domingo, 17 de abril de 2011

Cayetano preocupado por la incierta situación en Perú. Ollanta provoca desconfianza porque no se sabe cómo podrá gobernar y la Fujimori sigue siendo un punto de interrogación


Pero también es cierto que habiéndose producido una fuerte reducción de la pobreza, no se ha terminado con un porcentaje espectacular de pobreza aberrante, especialmente rural. Son esos pobres que confían en Humala… ¿los defraudará, como algún caso que conocemos? Es cierto, si se tiene en cuenta el tipo de asesores con que cuenta, que no está cerrada la posibilidad del “lulismo” a la peruana
Lo único cierto, hasta ahora, es que Perú ha demostrado una extraordinaria capacidad democrática e institucional para enfrentar una elección en la que nadie ha presentado el menor reclamo y en la que todos aceptan los resultados que son la consecuencia de un proceso limpio y transparente. A partir de ahí, todo son dudas y preguntas. –
Primero, porque todos los que planteaban un Perú que pueda seguir encaminado en la ruta de la modernidad  –Kuczynski, Toledo y Castañeda– decidieron dividir su votación, dispersarla, y en un acto de irracional egoísmo político, protagonizaron su propio suicidio. Es, probablemente, una de las consecuencias de la desaparición de los esquemas partidarios, de las grandes referencias organizativas  y la falta de aprendizaje sobre una de las normas básicas de la política. La democracia moderna no se expresa en plenitud en ausencia de partidos políticos que canalicen expectativas y demandas y otorguen a éstas una consistencia doctrinal y programática. Las opciones de liderazgos personales, contienen, con frecuencia, la esperanza del milagro. Al final, siempre  son sueños efímeros.
Keiko Fujimori, es un misterio. Todo lo que se sabe y lo que se dice de ella es lo que está vinculado a su padre. Es una candidata con caparazón paterno. Sus virtudes –modernidad económica y seguridad política– y sus defectos  –tendencia autoritaria y corrupción–, no son propias de ella sino del régimen de Alberto Fujimori al que inevitablemente se relaciona con el fin de Sendero Luminoso,  el proceso de recuperación económica y su dictadura  fétidamente impregnada por la presencia de esa suerte de Rasputín criollo que fue Vladimiro Montesinos. De ella, lo único que se sabe objetivamente es que ha sido buena parlamentaria, es buena mamá y sobre todo, muy buena hija… ¿posible Gobierno de papi desde la cárcel?
Y sobre Ollanta Humala, todas, absolutamente todas las dudas. Nadie está totalmente convencido de su conversión a la racionalidad después de su devoción a Chávez y Evo. Por lo demás, tampoco ha desmentido sus convicciones estatistas y su mentalidad militar. Y no hay que descartar una nostalgia por Velasco Alvarado. Pero, dicen los más optimistas, que en caso de ser Presidente, tampoco puede botar a la basura un espectacular proceso de recuperación económica del país. En 2010, Perú registró la mayor expansión de la región, después de Argentina, con un 8,8% de crecimiento. En los últimos cinco años su PIB se elevó, en promedio, 7,2% y logró acomodarse en el cuarto lugar entre los países de la región receptores de inversión externa. Pero también es cierto que habiéndose producido una fuerte reducción de la pobreza, no se ha terminado con un porcentaje espectacular de pobreza aberrante, especialmente rural. Son esos pobres que confían en Humala… ¿los defraudará, como algún caso que conocemos?
Es cierto, si se tiene en cuenta el tipo de asesores con que cuenta, que no está cerrada la posibilidad del “lulismo” a la peruana, porque Lula ha logrado adeptos a su doctrina: discurso radical for export y economía conservadora internamente.
Claro que tampoco hay que descartar que le salga su yo profundo. El cuartelario y vengativo. El de la rabia sobre la racionalidad, el de las tripas. Por supuesto que es posible que alguien se entusiasme todavía con los discursos y colores de Hugo Chávez y Evo Morales, a pesar de sus resonantes fracasos nacionales. Porque no deja de ser cierta la reflexión de Rafael Rey, uno de los candidatos a la Vicepresidencia: “¿Alguien escoge para buscar un mejor futuro irse a Venezuela, a Cuba o a Bolivia?”
 
El autor es analista político

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