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domingo, 18 de noviembre de 2012

Julieta Montaño traslada a sus lectores la preocupación de la Unión Europea por el aumento de la producción de cocaína en Bolivia, aún admitiendo que las plantaciones han sido erradicadas en la cifra del Régimen. la arrancan de día y los cocaleros la siembran de nuevo por las noches. el problema es no nunca acabar. y el informe? para cuándo?

La Unión Europea ha expresado su preocupación por el incremento de producción de cocaína en Bolivia, la que es enviada al viejo continente a través de redes delincuenciales que cada vez son más numerosas en el país. No obstante que Bolivia informa de su exitoso programa de erradicación de 12.000 hectáreas de plantaciones de coca, no puede explicar cómo es que la producción de droga no disminuye.

La historia de que buena parte de la cocaína decomisada es de origen peruano ha dejado de ser creída. Las grandes factorías que se descubren en el corazón de la selva y en zonas donde muy hábilmente fueron asentándose familias cocaleras del Chapare en un afán expansionista del negocio más rentable que existe, muestran la cruda y vergonzosa realidad que nos coloca entre los mayores productores de cocaína y marihuana.

Tanto la Unión Europea como Brasil saben perfectamente que lo que se erradica en el día se reemplaza con almácigos en la noche, de tal manera que podemos seguir sacrificando a soldados del Ejército y la Policía en el arrancado de plantas de coca, pues la cantidad de hojas destinadas a la fabricación de cocaína seguirá siendo la misma o, en el mejor de los casos, servirá para desequilibrar el mercado de la oferta ocasionando el aumento del precio entre tanto las nuevas plantaciones se habiliten para la cosecha.

Además, la preocupación de la Unión Europea es por la falta de publicidad de los resultados del Estudio Integral sobre la Coca que fue financiado por ese organismo, pero que pese al tiempo transcurrido no puede ver la luz.

Siendo el Estado boliviano el empeñado en convencer al mundo sobre las bondades del acullico debía ser el más interesado en que se conozca la realidad de la producción y se valoren los esfuerzos que se dice que se están haciendo para controlar la expansión de la frontera cocalera.

A estas alturas del desarrollo de la información a través de medios alternativos a los oficiales, ya es difícil convencer al mundo que la mayor parte de la coca producida en Bolivia está destinada al acullico, porque aún si los más de diez millones de habitantes fuéramos adictos al masticado, el excedente seguiría siendo considerable y, por mucho que personas de clase alta y media snob, han incorporado como uno de sus hábitos el acullico, la cantidad es tan ínfima que no da para justificar la existencia de los millones de hectáreas de plantaciones. El narcotráfico avanza junto a la expansión de las plantaciones de coca y marihuana hasta zonas consideradas no aptas, en consecuencia, la preocupación de los organismos internacionales es justificada.

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