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martes, 6 de julio de 2010

el tupiceño H.V., nunca admiten ellos que son en verdad potosinos, está muy ocurrente al pensar que la huída podría ser por Yunguyo hacia el exilio

Para escapar del país muy de prisa, Mariano Melgarejo montó a caballo y buscó la frontera peruana en Yunguyo. Los paceños iban detrás de él, furiosos, tratando de atraparlo para cerrar una dictadura como Dios manda.

Otros ex presidentes eligieron diferentes medios de transporte. Es famosa la huida de Víctor Paz Estensoro en un destartalado avión donde no había espacio para su colaborador más íntimo, y el propio presidente tuvo que cerrarle la puerta, en 1964.

Gonzalo Sánchez de Lozada también huyó en avión cuando El Alto decidió usar su privilegio de estar en la yugular del poder político boliviano. La fuga fue menos dramática que la de Paz Estensoro. Yo prefiero, para los dictadores, la salida de Yunguyo. Habría que ver si el camino está expedito ahora. No vaya a ser que ocurran accidentes en el momento preciso.

Todo esto a propósito del desenlace al que está llegando el gobierno de Evo Morales, convertido en un dictador con muchas similitudes con Melgarejo. Y que comienza a caer pesado incluso a los alteños. La Fejuve de El Alto apoya a la marcha de indígenas y dice que podría pedir la renuncia de Morales.

¡Quién hubiera dicho que los indígenas iban a ser el detonante de la crisis del gobierno de Morales! Todos sus empleados que hacen de periodistas en el país en diferentes medios, todos sus simpatizantes en el exterior, toda la parafernalia armada en estos cuatro años y medio están desarmados por la realidad. Se parecen a los milicianos del MNR abandonados en el Laikakota en 1964.

A los bolivianos no nos gustan las dictaduras, a las que, sin embargo, están muy habituados algunos vecinos, como los chilenos, o los no tan vecinos como los venezolanos. Es un detalle que siempre se debe tomar en cuenta. No nos gustan los dictadores.

La marcha de los indígenas del oriente hacia La Paz no necesita llegar a La Paz. Podría ser frenada por los cocaleros de Morales en el Chapare. No servirá de nada el frenarla. Ya ha triunfado, porque ha ganado la conciencia de los bolivianos.

Que un político que actuó con furia a favor del Gobierno, como Alejandro Almaraz, diga ahora que el tratamiento a los indígenas es una traición, y lo repita el ex vocero presidencial Alex Contreras, recuerda las primeras críticas de los paceños a Melgarejo.

Críticos del Gobierno desde el periodismo, como Carlos Valverde, Jorge Tejerina y varios más, que fueron barridos de los medios por orden del Gobierno, tendrían que sentirse contentos. No han arado en el desierto.

Pero habrá que tener cuidado. La droga y sus ejércitos están dando dura batalla en México. Los cocaleros del Chapare son perceptivos y parecen haber advertido que la marcha de los indígenas es una amenaza para su programa de gobierno y su propuesta económica.

Que se aprueben leyes deprisa no tiene importancia. Otros dictadores aprobaron también decretos de todo tipo, pero no les sirvió de nada.

Repito, a mí me gusta la salida de Yunguyo, a caballo. Pero no hay que descartar el uso de un avión, incluso de lujo.

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