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viernes, 16 de abril de 2010

una síntesis de lo más dramático en torno al triple asesinato ejecutado por la Policía en un hotel de SC por órdenes de Evo

La madrugada del 16 de abril de 2009, a las 4:30, apenas se supo de un tiroteo y explosión en el cuarto piso de un céntrico hotel de esta capital, los periodistas del área policial que acudieron en tropel ‘al lugar de los hechos’ se encontraron con un caso insólito dentro de los parámetros de la cobertura diaria de este tipo de sucesos.


En los alrededores del hotel Las Américas, en la intersección de las calles Seoane y 21 de Mayo, agentes policiales del interior del país mantenían a raya incluso a los uniformados locales. Nadie, ni los jefes policiales de la guarnición cruceña, tuvo acceso al local.
Con el transcurso de las horas salieron a relucir otros hechos extraños, como la ausencia de fiscales durante la realización del operativo y la permanencia de los cuerpos de tres personas (Eduardo Rózsa, Michael Martin Dwyer y Magyarosi Árpád) durante 15 horas en las habitaciones, antes de que se los traslade para su autopsia en la morgue del hospital San Juan de Dios.


Nuevas ‘anomalías’ se fueron sumando. Así, se conoció que las cámaras de vigilancia del hotel, que debieron registrar cada segundo de las acciones policiales, supuestamente fueron desconectadas por agentes de Inteligencia policial.


Además, se descubrió que el director de Régimen Interior, Luis Nolberto Clavijo, supuestamente estuvo alojado al lado de los acusados. También se presume que hasta pocas horas antes del operativo, estuvieron allí el piloto personal de Evo Morales, Pastor Durán, y cuatro militares venezolanos.


Para la Policía y la Fiscalía, la única versión aceptada es que los extranjeros fueron abatidos en un enfrentamiento.
El comandante de la Policía de ese entonces, Víctor Hugo Escóbar, dijo que los presuntos terroristas se resistieron al arresto y que, según el informe de balística, hubo ‘cruce de fuego’ con las fuerzas del orden. A tal punto llegó el celo de la institución que Escóbar anunció que la Policía se reservaba ‘el derecho de iniciar acciones penales contra los que cuestionen las conclusiones del informe’.


Sin embargo, para el ex diputado opositor Pablo Banegas, existen muchas interrogantes sobre el suceso, que refuerzan la hipótesis de una ejecución, entre ellas los informes periciales realizados a dos de las víctimas en el extranjero (ver nota en recuadro).


Muchas otras personas -entre ellas los ahora implicados Branko Marinkovic y Rubén Costas- sostuvieron que la muerte de los extranjeros fue un ‘montaje’ del Gobierno para desacreditar al movimiento autonomista regional.


En el hotel las cosas no parecen haber cambiado mucho. A un año del suceso, hay personas que solicitan expresamente la habitación 485, donde perdió la vida Eduardo Rózsa Flores. El gerente de Las Américas, Hernán Rossell, aduciendo estar sobrecargado de trabajo, se negó a hablar con EL DEBER del tema. Algunos funcionarios aseguran que el caso ni siquiera es mencionado por los administradores.


Y en tanto la investigación avanza, se bifurca y toma nuevos rumbos, los tres que podían revelar toda la verdad sobre el suceso llevan impuesto el silencio de la muerte.

Otra teoría de muertes en el hotel

La presencia de presuntos terroristas en Bolivia fue una manipulación del Gobierno y sus muertes se produjeron cuando dejaron de ser funcionales a los propósitos del poder central, adelanta una hipótesis que manejan los diputados de oposición Tomás Monasterio y Rafael López.


Según esta teoría, el Gobierno contrató al grupo de Rózsa y ordenó al ex capitán de la Utarc, Wálter Andrade, que busque la manera de involucrar a la dirigencia cruceña con terrorismo o narcotráfico. Una vez logrado el objetivo, Andrade asesinó a Rózsa en algún lugar de la ciudad y luego trasladó el cuerpo al hotel, antes del operativo.


“Nuestra investigación no pasa por la defensa de estructuras de poder o personas. Queremos llegar a la verdad y tenemos la información suficiente como para establecer una vinculación directa del Gobierno en el caso, que ha sido manipulado para dañar a la oposición en el país”, manifestó Monasterio. López agregó que las pruebas serán presentadas a la Corte Penal Internacional de La Haya.

Versiones

Informe del IDIF. Las autopsias realizadas por expertos del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) revelaron que los tres caídos en el hotel fueron acribillados a tiros. Rózsa y Magyarosi recibieron siete disparos y Michael Dwyer seis, desde una distancia mayor a los 50 centímetros.


Autopsia húngara. A petición de la familia de Magyarosi Árpád, el experto policial húngaro Péter Tarjány realizó una necropsia a los restos del fallecido, en Budapest, y concluyó que el joven “se había rendido y levantado las manos” antes de recibir los siete impactos de bala que acabaron con su vida. “Recibió tres tiros en sus brazos y después, ya en el suelo, cuatro balas más en el cuerpo”, aseguró Tarjányi a la televisión pública de ese país.


Peritaje en Irlanda. La patóloga Marie Cassidy, experta forense de Irlanda y responsable de la autopsia a los restos de Michael Dwyer, informó de que el extranjero no murió de seis disparos, como indica la autopsia realizada en Bolivia, sino de un solo y certero balazo al corazón, ‘con una trayectoria descendente, desde una distancia corta y mientras el irlandés estaba echado o sentado en la cama del hotel Las Américas’.

(De El Deber de S.Cruz)

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