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viernes, 30 de septiembre de 2011

pueblo sabio que supera las psicóticas estrategias y el egocentrismo de los de arriba. se puede ver la cara de la impostura con la verdad desnuda. mujer golpeada, amordazada y arrastrada es símbolo de la Nación humillada por el cocalero. (Ell Día. SC. Bolivia)


Qué difícil se me hizo escribir hoy. Y es que la situación me ha superado a tal extremo, que mis sentimientos -que de originales no tienen nada pues millones de personas pasamos por lo mismo- no daban margen a la objetividad. La mejor terapia para la explosión resultaron ser las redes sociales, así que todas las adjetivaciones y palabrotas ya han sido exorcizadas. Incluso, como sucedió en la espontaneidad de la protesta a las puertas de la Vicepresidencia, eché mano de un par de tomates, originalmente ideados para ensalada, pero convertidos en puré en virtud a mi energía devastadora.

No tengo la capacidad de los expertos columnistas que pueden dejar de lado lo conmovedor y lograr coherencia entre pensamiento y acción. Tuve que enfrentar la pantalla de la laptop que permaneció en blanco frente a mí por varias horas. Pero aunque parezca irónico, lo que trajo calma a mis pensamientos, fue la ineludible reculada presidencial.

La cariacontecida aparición televisada de SE, yéndose una vez más por las ramas sin miramiento, decidiendo forzosamente suspender la construcción de la famosa carretera y mostrando su sorpresa -como si el Presidente fuera otro- por la represión ordenada vaya el diablo a saber por quién. Lo que me distendió, es la constatación de que ahora, gobernantes y gobernados, finalmente nos miramos las caras sin tapujos ni artificios. Nada peor que no saber con quién se está lidiando, por dónde acecha el peligro y con qué armas prepararse para las contingencias.

Evo Morales Ayma, se ha presentado ante el país y el mundo tal cual es. Esa angustiante incógnita que aun los más antagonistas a este gobierno, sentíamos que nos rondaba la mente con interrogantes como, “¿será que no lo hace tan mal? Ha sido totalmente respondida.

Morales Ayma es con seguridad, uno de los peores presidentes que ha tenido este país. Y conste que no me refiero solo a los democráticamente elegidos.

Solo un pésimo gobernante se escuda del modo en que el nuestro lo está haciendo en estas horas. Ha logrado lo que parecía imposible: unir a todo el país en su contra.

Solo un penoso gobernante, puede rodearse de colaboradores de la talla de Sacha Llorentty. O de la talla de Alicia Muñoz o Alfredo Rada. Con el agravante de que el primero vino precedido de una brillante armadura de caballero de los derechos humanos, lo que lo hace peor.
Solo una mala persona desprecia a sus pares, indígenas como él, hasta los extremos que han llevado al país a la situación de estos momentos. A esos mismos a quienes les llevaba ofertas durante las campañas electorales, como espejitos de colores a los salvajes, con el solo objeto de lograr votos a cambio de mentiras y engaños.

Solo un pésimo gobernante y mala persona además, hace de la omisión su mejor virtud. Solo alguien como él, se distrae en la contemplación de su propia imagen, mientras se golpea cobardemente a hombres y mujeres desarmados y se aterroriza a niños separándolos de sus madres. Y entre todos se explican y se complican. De modo vergonzoso, se pasan el carbón encendido de mano en mano, suponiendo que esquivar la responsabilidad los libera de las culpas. Los comandantes policiales, como funcionales que son al gobierno, se esconderán en algún recoveco de sus propios reglamentos y los ministros, tristes y patéticas figuras, se aferrarán al poder por encima del respeto a la vida.

Todo el entramado que han venido tejiendo entre ejecutivo, legislativo, judicial, fiscalías y policías, ha terminado por enredarlo en una maraña de la que ya no se librará más. Porque no solamente se necesita ser un pésimo gobernante y una mala persona para caer víctima de la propia trampa. Mantener una careta todo el tiempo y ante todo el mundo, es una habilidad que en virtud a sus propias acciones, no ha podido sostener.

Y la verdad está desnuda ante los ojos de todos. No sé por cuánto tiempo más estará Evo Morales en el Palacio de Gobierno. No sé si tendrá oportunidad nuevamente de escudarse en la inauguración de una cancha de fútbol o pateando, mal, una pelota mientras el país azorado, contempla cómo en la figura de una mujer indígena, se arrastra la Constitución que juró defender y respetar y que es el primero en silenciar..

Se derrumbó del todo la imagen de la dupla omnipotente. Más les vale empezar a pensar cómo se las arreglarán para terminar su gestión de modo medianamente honroso y qué harán en solo dos semanas, con la farsa que han montado para copar el poder judicial.

Está demostrado que la sabiduría del pueblo, aventaja y por mucho, las psicóticas estrategias envolventes del uno y el egocentrismo del otro. Finalmente, podemos mirar de frente y sin tapujos, la verdadera cara de la impostura y la suplantación. Eso es liberador y nos incita a actuar en consecuencia.

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