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viernes, 19 de febrero de 2010

cuando estalló la crisis financiera cundió el pánico, mientras España acudía a los fondos, Suecia ejecutó la reconversión humana como veremos aquí:

Asuntos para el debate en Europa

Mauricio Aira


Las 800 palabras que se nos concede para ocupar esta columna son escasas al referir la agenda para el debate que comprende varios ítems. Se debate extensamente sobre las políticas ambientales del campo energético, del futuro de la energía nuclear, de las alternativas que se plantean, de las reservas cuáles, cuántas y hasta cuándo y del contexto económico y político del futuro energético que preocupa tanto, especialmente por el prolongado invierno que está poniendo a prueba las capacidades del conglomerado de 27 naciones agrupadas en la Unión Europea. No es ésta sin embargo la preocupación que deseamos trasmitir sino algo más simple y no menos importante. La importancia de saber leer. Se discute ante la crisis financiera la imperiosa necesidad de crear pleno empleo con la intervención del Estado en su papel de distribuidor de la riqueza. Aún vigente el keynesianismo que consiguió que progreso económico y progreso social crecieran de modo simultáneo porque el beneficio privado es también comunitario, que ofrece ideas prácticas para crear empleo y sentar las bases del futuro que acentúa más todavía “la sociedad de la información” que nos inunda de nuevos términos de promesas y despliegues asombrosos sin apenas percatarnos que nos exige a todos “ir de nuevo a la escuela informática y aprender a leer” ahora en los ordenadores, cuando la información se ha hecho digital, las revistas, las leyes, de las corporaciones, de las empresas, de los inventos, de procesos y productos. Se podría decir que las bibliotecas y hemerotecas se han digitalizado y las tenemos ahí en el ordenar. Todo está allí. Suena un poco estremecedor si pensamos que los catálogos, los archivos, los directorios caben ahora en la cajita maravillosa que pesa menos de dos kilos, escribe en todos los idiomas, sin límite de tiempo ni de espacio. Por ello queda tan sólo la tarea de aprender a leer. O como se ha dicho oírlo todo con los ojos. Se siente vértigo en verdad por la presencia geográfica, de millones de personas, por temas, por fechas de cuanto ocurre en el mundo y que se está remontando a precisar también lo pasado y está prediciendo el porvenir. La web almacena quinientos mil millones de páginas de información, queda tan solo aprender a encontrar la que nos hace falta merced a la lectura puntual, oportuna y pronta. Se explica de éste modo que sociedades como la escandinava se han adaptado muy pronto a la nueva vertiginosa realidad. Cuando estalló la burbuja mayor de la crisis, en lugar de llorar sobre mojado lanzaron al enjambre de desocupados que cada día quedaban cesante a los cursos “para aprender a leer” multiplicados por todas partes, en cada aldea, en cada centro de enseñanza en cada hogar. No se dio tiempo a pensarlo dos veces, al quedar suspendido de un tipo de trabajo en la fábrica u oficina, la alternativa estaba pronta con un cambio de actividad, “lecturas” para mudarse a otra actividad, a otro sitio, a otro ambiente. Así “el mercado de trabajo” se expandió adecuándose a la nueva realidad. El impacto fue mucho menor que en España, en Italia, en otras latitudes donde tal vez sus desocupados no vieron nada claro y se sometieron a la consabida ayuda de las cajas de desocupados, las oficinas sociales o la olla común. De otra parte, los conductores veían aproximarse la debacle. La solución está entonces en “saber leer” como un día lo relató el célebre Borges en su La Biblioteca de Babel que contenía toda la información posible fue tal vez el preludio de la Web que es nuestra Biblioteca de Babel, aunque necesitamos aprender a utilizarla. A partir de lo que deseamos averiguar, qué nos hace falta, compararla, seguirla, localizar una tercera y una cuarta. Sacar conclusiones, buscar otra, consultar otras fuentes, volver sobre las ideas, repetir el ciclo una y otra vez hasta extraer el fruto depurado que hemos estado buscando. Crear documentos y someterlos al juicio de otros, que los pueden refinar, enriquecer y hasta embellecer. Llega el momento de actuar. Por la vía del conocimiento y la elección vendrá la de la ejecución que utilizada correctamente significa la independencia, el laboreo, la reocupación, en resumen el aprendizaje de la “nueva lectura” nos ha devuelto la fuerza y la esperanza. No en vano se afirma que la lectura es la clave del conocimiento en la sociedad actual. Y el debate sólo comienza…

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