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martes, 17 de marzo de 2009

el autor nos hace ver el sufrimiento frente al acoso de vándalos. el derecho propietario pulverizado. el odio se impone. lo sucedido en Huatajata es..


LA NUEVA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO

¿JUSTICIA O SAQUEO?

Por Enrique Bachinelo

Bolivia está sufriendo el acoso de grupos vandálicos que, a titulo de recuperar derechos comunitarios están atentando a la propiedad y el respeto al hogar y la privacidad de la familia. Actualmente, en el país existe un movimiento de reivindicación de derechos añejos que es impulsado por sectores que se consideran indígenas. Lamentablemente, sus aspiraciones legítimas han sido sobrepasadas por su odio y resentimiento y ahora ya no actúan con justicia sino con venganza.

La semana pasada un grupo de campesinos de la comunidad próxima a la población de Huatajata, luego de una asamblea de los residentes de esa zona asentada a orillas del lago Titicaca, aleccionados por algunos caporales que, sedientos de sangre, rapiña y abuso de su fuerza numérica, llegaron al medio día del 6 de marzo de 2009 a la vivienda de Víctor Hugo Cárdenas, y procedieron a romper puertas, destrozar vidrios e ingresar a salto y mata a la vivienda del ex vicepresidente de Bolivia. Sin consideración a la presencia de la esposa, los niños y algunos parientes que estaban acompañando a la familia, procedieron brutalmente a atacar a los habitantes de esa propiedad. Lidia Catari de Cárdenas detalla que a punta de chicotazos, patadas, golpes de puño y profiriendo los insultos más soeces y denigrantes, arrojaron a sus habitantes a manos de una masa amorfa que, sin el menor respeto a la mujer y los niños, fueron objeto de las humillaciones más infames y expulsados de su propiedad sin piedad, respeto ni consideración. El grito alcoholizado de “Viva Morales y muera Cárdenas traidor” fueron los estertores de desahogo de ese puñado de revanchistas, que intentaron quemar vivos a todos los miembros de la familia que se encontraban en ese momento en la vivienda. El odio es la cólera de los débiles.

Mientras tanto en el interior de la vivienda, campesinos sedientos de odio e impulsados por sus ancestros sanguíneos, destrozaban muebles, otros procedían a arrebatarse las pertenencias y cuanto objeto con o sin valor pudieron coger y arrancar de la vivienda de la familia de Cárdenas, llegando un momento en que la casa quedó completamente desvalijada. Pero, no contentos con los destrozos cumplidos alevosamente, procedieron a tomar posesión y a ocuparla como propiedad de la comunidad. Dicen que eso es la “Justicia comunitaria”.

Mientras tanto Víctor Hugo Cárdenas, en la ciudad de La Paz, fue informado por alguna gente amiga de los trágicos sucesos que están ocurriendo en su propiedad, llevado por su rabia y desesperación dirige sus pasos, casi corriendo, a las oficinas del ministerio de Gobierno; habla con el ayudante del Comandante General de la Policía Nacional, llama por teléfono a varias unidades policiales de la ciudad de El Alto. Extrañamente, en todas estas reparticiones no están presentes las cabezas de las autoridades y los subalternos no atinar a responder a las demandas del ex vicepresidente de Bolivia.

Que vergüenza y que humillación: en ninguna oficina de autoridad competente escucharon sus lamentos, menos recibir una respuesta que signifique la salvación de la familia que, hasta ese momento, Víctor Hugo ignoraba lo que estaba ocurriendo en su vivienda, incluso le vino a la cabeza que existía un plan premeditado para proceder al asalto y el bandolerismo de ese grupo de campesinos. Pide, clama, solloza y en su desesperación llega a algunos medios de comunicación pidiendo auxilio, Cárdenas acota que, nadie quiso o no podían atender su clamor, en sus demandas de auxilio para su familia indefensa. Sus lamentos se los lleva el viento el triste atardecer del pasado 6 de marzo de 2009.

Este recuento de los recientes sucesos nos lleva a recordar a los tres monos sabios que se tapan los ojos, la boca y los oídos, simbolizando la actitud siniestra y malintencionada de las gentes que no quieren mirar la maldad, no pueden hablar la verdad y no escuchan el llanto de los niños.

Surge la sospecha que ese acto vandálico no fue una actitud llevada por el solo revanchismo o resentimiento de un grupo de ignorantes con sabor a alcohol y coca, de la colonia donde vive Víctor Hugo. Se presume que los motivos son mucho más profundos y tienen tinte político. El ex vicepresidente estuvo orientando a sus compañeros de clase que, deberían votar por el “NO” en el referéndum del 25 de enero pasado para la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado. Ese evento político ha significado una aplastante victoria nacional para el proceso de cambio liderado por Evo Morales. Es un documento elaborado por los asambleístas del MAS y de gente simpatizante con la política del presidente indio, anotaba Cárdenas.

Odio, venganza, envidia, animadversión política; sí, eso es, todo se suma y se ve al descubierto los extremos que, llevados por las pasiones de gente alcoholizada, ignorante y guiados por instintos primitivos, desconocen a un hombre de su clase, por que Cárdenas es descendiente de campesinos; su esposa igualmente tiene raíces originarias pero, aquí surgen los celos que enturbian la vista y sus reflejos sanguinolentos de los “hermanos” llevados por el odio a la cultura, la educación y el profesionalismo atacan como las hordas de Atila, en la edad media, que destrozaban ciudades enteras sedientas de sangre y oro. No existe nada que odien más los mediocres que la superioridad del talento.

Pero del otro lado de la paisanada indígena manifestaban que Cárdenas era un traidor, que estaba apoyando a los enemigos de Evo Morales el presidente y además, no cumplía con las labores de la comunidad, como parte del conglomerado, y que, estos y otros motivos impulsaron a plantear el caso en una asamblea general y allí salió la resolución de tomar la propiedad de Cárdenas.

Cualquiera que fueran los motivos esgrimidos por las partes, lo que verdaderamente debe lamentarse es que, en vez de unidad, comprensión y mutua colaboración, se tenga que llegar a actos vergonzosos y que, en líneas generales no ayudan a la política de pacificación nacional que pregona el presidente Morales. La aludida nueva Constitución Política del Estado en su capítulo segundo de los “Derechos Fundamentales” en su artículo 19, determina que: “Toda persona tiene derecho a un hábitat y vivienda adecuada, que dignifiquen la vida familiar y comunitaria”. En otra parte de esa Ley de Leyes en su sección IV “Derechos a la Propiedad” su articulo 56 dice: “Toda persona tiene derecho a la propiedad privada individual o colectiva, siempre que esta cumpla con una función social”. Existen otros articulados que afirman que el derecho de propiedad es inembargable e inallanable. La evidencia de la ley es clara, dado que esa vivienda está cumpliendo su función social al albergar a la familia del ex vicepresidente.

Víctor Hugo Cárdenas nació en 1951 en Achica Bajo, a las orillas del Lago Titicaca, en el departamento de La Paz. Estudió literatura y pedagogía en la Universidad Mayor de San Andrés, donde también fue profesor, fue conductor de programas educativos por radio.
Participó como consultor en el diseño de la reforma educativa que luego defendió como vicepresidente de la nación. Recibió en 1994 el premio internacional Bartolomé de las Casas por su contribución a la causa indígena del continente americano.
En 1978 fundó el Movimiento Revolucionario Túpac Katari (MRTK) y participó en la creación, junto a Genaro Flores, de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSTUCB). Con el Movimiento Tupac Katari de Liberación (MRTKL) se presentó como candidato a las elecciones presidenciales de 1989 y, en 1993 se alió con el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) de Sánchez de Lozada, llegando a ser el primer vicepresidente indio de Bolivia. Su labor en el poder ejecutivo fue opacada por Sánchez de Lozada que eclipsó totalmente el actuar de este ciudadano.
Lamentablemente, ha transcurrido más de una semana y nadie pone orden a este desorden; es decir al desorden organizado. La predicada nueva CPE, se asemeja las Leyes de Indias de la época del coloniaje que, los conquistadores manifestaban que era letra muerta; es decir no se acataba; los motivos eran obvios. Pero ocurre que han transcurrido más de trescientos años de la conquista y “las leyes están escritas pero no se cumplen”.

Confiar en la memoria de los pueblos es siempre de corto alcance, es recurso de imprudentes, mentirosos y soberbios. Pero hay un error: no todos olvidan; algunos recuerdan lo que nunca debió suceder, lo que perjudicó a la ciudadanía, lo que permitió con una alianza vergonzante, que llegue el actual populismo, racista y agresivo que está a punto de terminar con todas las libertades democráticas.

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