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sábado, 30 de agosto de 2014

cae Brasil, seguida de Argentina lejos de toda previsión. como factores coadyuvantes se anota la estrepitosa baja del consumo y la actividad económica mundial. ni el Mundial de Fútbol pudo salvar a Brasil de la caída, situación algo similar a EEUU, Alemania y Japón que contribuyen a la menor exportación del vecino. Argentina le vende y le compra a Brasil en volúmenes apreciables.

La economía brasileña dio un tumbo en el segundo trimestre de este año. Y lejos de lo imaginado, el Mundial de fútbol tan celebrado fue una de las causas de la caída de 0,6 por ciento en el producto bruto interno. Otras razones van desde el derrumbe del consumo y la actividad económica mundial hasta la situación de la Argentina que, por vía de una fuerte reducción del comercio bilateral, contribuyó según el ministro de Hacienda Guido Mántega a empeorar el despeño de la industria de su país. (La presidenta nunca vino a Bolivia de visita siendo mandataria, eso sí de Ministra de Energía estuvo varias veces con temas de interés común)

Por ser el segundo período trimestral con crecimiento negativo, ya que el primero (enero- marzo) también registró un valor negativo (-0,2 por ciento), los especialistas indicaron ayer que se trataba de una “recesión técnica”. El ministro sin embargo desechó esa definición, al argumentar que en julio empezó a revertirse la tendencia y al finalizar septiembre ya deberá notarse una revitalización de la actividad productiva.
Puso como ejemplo el aumento de la producción de automóviles, de la construcción civil y vial, a lo que debe sumarse una mayor propensión al consumo de los ciudadanos.
La Copa de la Fifa-2014 fue, para Mántega, uno de los factores negativos. Pensada como una estrategia que debía atraer más ingresos por cuenta del turismo interno y de la inusual afluencia de extranjeros, impactó en la caída de días útiles laborales, lo que habría de redundar en una baja en el nivel de la producción.
“En este tercer trimestre tendremos 10 por ciento más de días laborables y eso va a traer una gran diferencia tanto en la actividad productiva como en el comercio”, explicó.
Los otros motivos que reseñó el ministro fueron las crisis en los países centrales. Más precisamente mencionó los casos de Estados Unidos, Alemania y Japón; todos ellos con performances negativos.
“Esto representó una contracción del consumo mundial y trajo como consecuencia la caída de las exportaciones brasileñas que perjudicaron especialmente al sector industrial. Casi un tercio de lo producido se vende al exterior”, dijo.
La industria brasileña fue, en el segundo trimestre, la más perjudicada. Tuvo un derrumbe de 1,5 por ciento, frente a un descenso de los servicios de 0,5 por ciento y un avance tímido del agro de 0,2 por ciento.
Ahí es cuando apuntó a nuestro país.
“Esto se debió en parte a la situación de Argentina y la caída del comercio bilateral”, indicó el funcionario, que antes de ayer se había reunido con el ministro de Economía Axel Kicillof. (Más información sobre esa entrevista en Página 6).
Sin darle el relieve del caso, hubo otro motivo para la baja del consumo y de la actividad económica brasileña. Fue el apriete ejercido desde el gobierno de la presidente Dilma Rousseff sobre el crédito interno.
“Definitivamente, el crédito fue negativo, especialmente para la venta de autos”, admitió el ministro. El caso es que ese ajuste, no verbalizado antes pero sí sentido por los ciudadanos, tuvo que ver con “la necesidad de bajar la inflación. De hecho, tenemos en julio una deflación de precios mayoristas”.
Este era un objetivo ambicionado y, una vez alcanzado, llegó el momento de aflojar las riendas. “Estamos bajando aceleradamente los encajes para liberar los préstamos”, dijo. Existe claro una causa adicional: las elecciones presidenciales que deben realizarse dentro de 37 días. Se sabe que las políticas de ajuste no conquistan votos populares, al generar sentimientos de una economía que va mal y puede, incluso, empeorar.
Con las medidas adoptadas la semana pasada, la presidenta Dilma Rousseff apuesta a la reversión del malhumor de los brasileños. Ayer sostuvo: “En el segundo semestre todo será mejor”.
Mántega, pese a lo duro de los números, validó esa aseveración una vez más con datos internacionales. Aseguró que el mundo va a mejorar ahora: “Ya no puede retroceder más”.

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