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sábado, 12 de abril de 2014

Humberto Vacaflor fiel a su "economía de palabras" escribe casi en clave, de modo que cuesta entenderle. sin embargo habla del poder de dos grupos. los mineros, que dictan la Ley y que terminaron por quebrar el brazo a Evo. "ya firmaron la paz" de modo que el MAS no los cuestiona. el otro Yapacaní. no era que hay brasileños y colombianos controlando el Ichilo. qué pasó? se han desaparecido? habrá cuartel?

En Estados Unidos se dice que unos genios fueron los que redactaron su constitución, de tal modo que hasta unos idiotas puedan gobernar el país.
En Bolivia no se sabe cuándo intervinieron los genios y cuándo los idiotas, pero la constitución, esa que fue aprobada a las patadas por una constituyente itinerante, está ahora en problemas.
El gobierno llama a los cooperativistas para ponerlos en vereda pero, un poco tarde, se percata de que está en campaña electoral y termina aceptando ponerse en igualdad de condiciones con la otra parte para formar una comisión paritaria redactora de un artículo de la ley minera.
Es decir que unos empresarios mineros participan en la elaboración de la ley en el proceso de cambio, con igual actitud que lo hacía don Simón I. Patiño, pasándose por encima de la constitución.
De la majestad del Estado y sus leyes, ni la más mínima idea.
Por esas horas, los habitantes de Yapacaní rompían el diálogo al que les había invitado el gobierno para decidir, en consenso, si se instala o no allí un cuartel para la lucha contra el narcotráfico.
Todo esto a pocas horas de que el viceministro Felipe Cáceres dijera que narcotraficantes colombianos y brasileños controlan el Ichilo (con Yapacaní incluido) y son los que pagan a los que deben protestar contra la instalación del cuartel.
Es decir que los asalariados de los narcotraficantes negocian de igual a igual con el gobierno para decidir esta medida que tiene que ver con la lucha contra el narcotráfico.
Si quienes redactaron la constitución fueron unos genios, y quienes gobiernan son unos idiotas está ahora en duda. Pero parece que estuviera llegando la hora para que se introduzcan algunos cambios.
La constitución deberá decir que la boliviana es una democracia pactada, pero no del gobierno con la oposición, sino del gobierno con los sectores ilegales que le son afines.
También deberá aclarar que, cuando se esté viviendo un proceso electoral, todas las restricciones quedan congeladas y pasan a estar sometidas a los intereses del momento.
La ley de minería puede ser redactada por los que la deben cumplir —con preferencia los numerosos— y los cuarteles de lucha contra el narcotráfico deben ser aprobados por los directamente aludidos.
Eso de genios o idiotas es circunstancial.

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