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martes, 8 de abril de 2014

con toda prudencia y sabiduría Los Tiempos expresa esperanza porque el nuevo potencial de conflicto "tropa versus oficiales" dentro de las FFAA se maneje con eficiencia.

“Sobre llovido, mojado” podría decirse de la solicitud hecha por los dirigentes de la Asociación Nacional de Suboficiales y Sargentos de las Fuerzas Armadas (Ascinalss) de reunirse con el Presidente del Estado para proponerle un proyecto de ley dirigido a la descolonización, despatriarcalización y acabar con el racismo dentro de la entidad castrense.
De inmediato el Ministro de la Presidencia, que organiza la agenda del primer mandatario y es exmilitar, ha rechazado esta solicitud mientras no sea tramitada mediante conducto regular: Comandante de Fuerza, Comandante en Jefe, Ministro de Defensa, luego de aclarar que la Ascinalss no es un “movimiento social” para actuar autónomamente.
Esta respuesta es correcta. Según las Constitución Política del Estado la organización de las FFAA “descansa en su jerarquía y disciplina. Es esencialmente obediente, no delibera y está sujeta a las leyes y a los reglamentos militares”.  Por tanto, las demandas de sus diferentes estamentos internos deben ser tramitadas conforme a esos reglamentos.
Sin embargo, el solo hecho de que haya un pronunciamiento de esa naturaleza muestra que también en las FFAA comienza a haber peligrosos procesos de empoderamiento que pueden rebasar a sus mandos legales. Si esto sucediera, la situación se tornaría muy difícil porque las FFAA tienen el monopolio de las armas y del ejercicio de la violencia estatal. Si ellas se descomponen y se rompen la jerarquía y la disciplina, sobrevienen, entre otras consecuencias, confrontaciones civiles.
Es de esperar que el Gobierno maneje este nuevo potencial conflicto con eficiencia y no deje que crezca innecesariamente. Es decir, con autoridad e iniciativa.

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