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lunes, 1 de noviembre de 2010

mala nota dió el masista San Miguel que funge de Cónsul en Santiago portándose hasta descortés con los periodistas bolivianos invitados a Chile. Lindo

Un grupo de directores, periodistas y líderes de opinión de diferentes medios de comunicación nacionales cumplió, entre el lunes 25 y el viernes 27 de octubre, una visita a Chile. Fue en el marco de una iniciativa impulsada por el consulado general de ese país en Bolivia y que desde hace cuatro años apunta a la “construcción de confianzas recíprocas” entre ambos países. El encargado de organizarla esta vez fue el cónsul general de Chile en Bolivia, embajador Jorge Canelas, y entre los invitados figuraron también el ex canciller Armando Loayza y el Premio Nacional de Periodismo, Harold Olmos.


Los graves riesgos que se ciernen sobre la libertad de expresión en el país por dos artículos insertos en la recientemente aprobada Ley contra el Racismo y la Discriminación fueron expuestos en los diferentes encuentros. La respuesta ante la preocupación planteada fue similar en cada caso, siendo resaltada la importancia fundamental que la libertad de expresión tiene para la democracia.


Una nota discordante se registró en el cóctel ofrecido por el cónsul general de Bolivia en Santiago, Walker San Miguel. “Aquí solamente se abordan temas sobre la relación entre Bolivia y Chile”, dijo escuetamente y sin ocultar su enfado, cuando el mismo asunto relacionado con la libertad de expresión en el país aterrizó poco después del brindis ofrecido por el anfitrión, antes de que éste abandonara el consulado para atender una “llamada de urgencia”, según argumentó saliendo casi a la carrera y sin despedirse de sus invitados.


El aspecto más saliente del viaje fue el encuentro con el presidente chileno Sebastián Piñera en su despacho de La Moneda. Ocurrió al promediar la tarde del jueves, cuando Piñera hizo un espacio en su apretada agenda para recibir cordialmente a los comunicadores bolivianos. Lo hizo casi inmediatamente después de haber regresado desde Buenos Aires, donde asistió a las exequias del ex jefe de Estado argentino Néstor Kirchner.


El encuentro con Piñera, que tuvo carácter reservado, se prolongó por espacio de 45 minutos y al finalizar el mismo, el director ejecutivo de EL DEBER, Pedro Rivero Jordán, le obsequió al mandatario trasandino una auténtica hamaca guaraya “para que se eche una buena siesta” cuando se lo permita su intensa actividad cotidiana. Sonriente, el Presidente agradeció el singular obsequio.


El grupo tuvo además reuniones con el canciller chileno Alfredo Moreno Charme, el diputado Marcelo Díaz, a cargo de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados; la diputada Mónica Zalaquett, presidenta del Grupo Interparlamentario Chileno-Boliviano, y el subsecretario de Defensa y ex comandante del Ejército de Chile Oscar Izurieta. También fue compartido un desayuno con el director general de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Bunster.


La agenda contempló igualmente una audiencia con el ministro de Minería, Laurence Golborne, que desempeñó un papel preponderante en el histórico rescate de los 33 mineros que habían quedado atrapados en el interior de la mina San José (Copiapó) y reuniones con el director de Promoción de Exportaciones (ProChile), Félix De Vicente, y la ministra secretaria de Gobierno, Ena von Baer.

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