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sábado, 30 de octubre de 2010

lecherías y textileras dentro del crédito rotativo que se abonará por avance de obra o sea ningún dinero en efectivo. el viaje resultó un fiasco. L.P.

A cambio del acercamiento con Irán, el Presidente sólo consiguió la concesión de créditos para la industria textil y el desarrollo de lecherías.

El presidente Evo Morales está cumpliendo una agenda de viajes fuera de Bolivia que probablemente tengan mucho sentido para su idea de lo que es una inteligente política exterior, pero que dejan muchas dudas sobre los beneficios que el país podrá obtener.

Para comenzar, desde hace más de una semana, el Presidente está haciendo un itinerario internacional que parece diseñado para seguir las huellas del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en lugar de atender los intereses bolivianos.

La imagen que existe en el exterior de que nuestro Presidente recibe muchas influencias de parte del Mandatario venezolano se han reforzado, esta vez, con el recorrido que hizo y que lo llevó a visitar Irán exactamente una semana después de que lo hiciera Chávez.

La diferencia es que nuestro Presidente llegó a Irán cuando ese país estaba anunciando que —contra todas las advertencias de la comunidad internacional— comenzará a usar el poder nuclear en una de las regiones más tensas del planeta.

Una semana antes, el Presidente de Venezuela había hecho la visita y luego anunció que su país entraría al uso de energía nuclear para cubrir el déficit energético pese a ser el primer país exportador de petróleo del continente. El presidente Morales aprovechó su visita a Irán para anunciar que ese país será el socio de Bolivia en el desarrollo del litio contenido en los salares del país.

Ese país no figura en la lista de los que mostraron interés en participar en el desarrollo del litio boliviano. Empresas de Francia, Japón, Brasil, Corea del Sur, Italia, España figuran en la lista y ninguna de Irán, pero el Presidente eligió a Irán como socio de Bolivia.

Empresas japonesas llegaron a ofrecer que, a cambio de hacerse cargo del litio, aplicarían un plan de desarrollo integral en el altiplano. La segunda potencia económica del mundo hizo esa oferta, pero el presidente Morales decidió que el litio boliviano sea desarrollado por Irán, un país que no tiene experiencia alguna en el tema.

Mientras el Mandatario hacía este viaje, la empresa francesa Bolloré anunciaba que, en vista del desinterés boliviano, ha optado por instalarse en Argentina, donde explotará el litio contenido en un pequeño salar, pero suficiente para sus planes de muchos años.

A cambio del acercamiento con Irán, el Presidente sólo ha conseguido que ese país, con tecnología subdesarrollada muy similar a la de Bolivia, conceda créditos para la industria textil y el desarrollo de lecherías. Resulta imposible encontrar antecedentes que muestren las ventajas que tiene ese país en esos dos rubros.

Quizá haya llegado el momento de que la comisión correspondiente del Senado, de la Cámara de Diputados y el Consejo de Política Exterior, que solía existir en el país, se interesen en estos temas para corregir lo que haya que corregir y sugerir al Mandatario decisiones que beneficien al país en esa materia.

Es cierto: el nuevo avión presidencial tiene mucha autonomía de vuelo, pero quizá sea conveniente que en el Gobierno alguien se interese por pedir explicaciones sobre los beneficios reales —ojalá no sean perjuicios— que recibe el país de esta política exterior que responde —sobre todo— a los impulsos personales del Presidente.

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