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lunes, 28 de marzo de 2016

llama la atención de El Deber el crecimiento demográfico del eje central SC, LP-El Alto, Cochabamba que acusan un boom demográfico que ha generado, sostiene una verdadera revolución. más de la mitad acusa ingresos superiores dejando atrás la pobreza extrema, sin embargo su economía sigue siendo frágil y dependiente. veamos.

El último Informe del Desarrollo Humano 2015, elaborado por el PNUD, revela un escenario demográfico, económico y social radicalmente diferente para la Bolivia del siglo XXI. Un país de clase media, impulsado por migrantes internos y asentado en tres regiones metropolitanas señala potencialidades y desafíos enormes para el desarrollo de los bolivianos. Un extenso reportaje elaborado por EL DEBER Digital al respecto muestra, por ejemplo, que las ciudades de Santa Cruz de la Sierra y El Alto más que duplicaron sus poblaciones en las últimas dos décadas, con enormes implicancias para Bolivia en su conjunto. La capital cruceña es la urbe que más ha crecido: pasó de 700.000 habitantes en 1992 a 1,4 millones de habitantes en 2012, un boom demográfico que ha generado una verdadera revolución social y cultural.

La primera conclusión del informe del IDH es que la ampliación de los espacios metropolitanos plantea un enorme desafío dado que demanda más y mejores servicios públicos en infraestructura, salud, educación y seguridad, la mayor parte de los cuales están a medio camino de satisfacer plenamente las necesidades de estas poblaciones. La migración interna es uno de los fenómenos más ricos y positivos de este proceso. No podemos explicar el desarrollo de los conglomerados de La Paz-El Alto, Cochabamba y Santa Cruz sin la participación de los cientos de miles de bolivianos que se trasladaron a estas urbes para aportar con su fuerza de trabajo y su inteligencia en el desarrollo del conjunto. Pero esta expansión requiere una mejor distribución de los recursos, especialmente para los municipios receptores, de forma tal que impulsen dichos servicios de calidad para que ese potencial no se pierda y, más bien, se aproveche a favor de todo el país. Lo propio pasa con el perfil social de Bolivia. Según el informe del IDH, el 51,5% de la población boliviana ya forma parte de los sectores sociales de ingresos medios, luego de que los índices de pobreza se redujeron significativamente en los últimos años. 

Sin embargo, gran parte de esa nueva clase media es vulnerable, es decir, que sus ingresos son frágiles en función de una estructura económica aún muy dependiente de la explotación de los recursos naturales y por la falta de productividad industrial del país. De hecho, el 39% de la población todavía permanece por debajo de la línea de pobreza, una deuda social que aún está pendiente. Bolivia mejoró su situación social y tiene un gran potencial en sus tres regiones metropolitanas, con Santa Cruz a la cabeza. Pero no podemos cantar victoria. Todavía hay mucho por hacer.

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