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miércoles, 23 de marzo de 2016

"el hijo bastardo del poder" título fuerte que Maria Galindo de Mujeres Creando, para un artículo que se lee de corrido. cierto que se trata de un ataque directo al Jefe del Estado, aunque no lo nombra y a todos "los machistas de su Régimen" que no dejan de sorprendernos con sus abusos a la mujer.

Wawa que te conviene muerta. Wawa nacida para chantajear. Wawa alimentada con un cargo en el Estado.
 
Wawa obligada a ser abortada. Wawa olvidada, reconocida 10 años después por orden judicial. Wawa alimentada con lágrimas y humillación. Wawa que nunca sabrás que existió. Wawa con paternidad "reservada”.
 
Wawa de la violación.

Son los hijos del Presidente presentados por Mujeres Creando en una caminata que empezó en la plaza Garita de Lima y terminó en el Ministerio de Justicia, pasando por la plaza Murillo, donde nos impidieron dejarlos en las puertas del Palacio rebautizado como "Palacio del Macho”.
 
Son los hijos de la doble moral de quien lanza un discurso de justicia social y de cambio en los balcones, mientras en su vida privada desata formas de paternidad que refuerzan el modelo social de paternidad irresponsable, de paternidad restringida, en el mejor de los casos, al aporte económico. Formas de paternidad canalla que sirven como el soporte más sólido de las bases machistas de nuestra sociedad. Eso es el patriarcado y no otra cosa; una ley del padre que de forma simultánea disculpa al hombre, mientras culpabiliza a la mujer. 
 
Las madres de estos niños son: 
 
La quinceañera regalada por mi comunidad al Presidente, revelando ese lugar de las mujeres como donación, como tributo, lugar, ancestralmente cumplido que se extiende desde la época incaica hasta nuestros días como parte de los "usos y costumbres” patriarcales. 
 
"La cocalera despreciada”  representa ese cambio del patrón erótico presente en el poder. La compañera de lucha deja de ser deseable y pasa a ser sustituida por la mujer deseable que está representada por la modelo y la miss de belleza.
 
La india es la compañera que sirve para la lucha, para estar en las bases, para hacer la marcha pero no para compartir la cama. Una suerte de racismo machista en la clasificación erótica de las mujeres es algo muy evidente en este mal llamado "proceso de cambio”. 
 
El mismo célebre Marin Sandóval, expresidente de la Asamblea Legislativa Departamental, tenía una compañera e hijos en Caranavi, pero cuando se constituyó como presidente toma una secretaria y la convierte en su pareja sexual, siguiendo un patrón de comportamiento generalizado en el Movimiento Al Socialismo.
 
Cambiar de mujer como quien cambia de modelo de carro. La pareja erótica como expresión de estatus de poder. El acceso, por parte del indígena, a la mujer blanca o blanqueada como expresión de poder. El caso Revilla nos remite a la misma operación simbólica y lo menciono para que se entienda que no es un fenómeno partidario, sino social. 
 
La compañera del partido acosada, la trabajadora de la limpieza violada, la ministra incondicional, la dirigente que paga el cargo en la cama es otro grupo simbólico que expresa otro lugar de las mujeres en la política y es la suerte de cobro sexual por el cargo, es el chantaje sexual permanente. 
 
Una especie de peaje que se les cobra a las mujeres al interior de la vida política dirigencial y partidaria, donde se responde a la visión de que esos espacios son monopolio masculino y que toda mujer que llega allí debe sentirse una inquilina, debe pagar un doble precio. Debe aceptar el dominio masculino y el uso del sexo como mecanismo de humillación, como mecanismo de verificación de que se ha aceptado las condiciones de tránsito al ámbito de la política dirigencial o partidaria. Eso son las ministras fanatizadas que defienden al Presidente por encima del sentido común. Les importa preservar la dignidad del macho a costa de la suya propia. 
 
Por último, la titular que se "enamora del poder”. La mujer que entiende su propia condición de objeto sexual como mercancía y que cobra con favores políticos:  embajadas, cargos públicos, contratos o manejo de niveles de poder y privilegios temporales, mientras dura su titularidad. 
 
Todos estos lugares sociales son un fenómeno histórico, trascienden al Movimiento Al Socialismo, están presentes en todas las estructuras de poder partidario y estatal, y tienen que ver con las bases mismas de la política entendida como un monopolio masculino que no se rompe con el ingreso condicional de un porcentaje de mujeres en ella, que aceptan estas reglas del juego y que se constituyen en las defensoras de esas reglas del juego. 

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.

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