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miércoles, 11 de diciembre de 2013

Karen Arauz nos invita a reflexionar en los últimos hechos masistas y comprobar que sigue la impronta masista de ocultarse en el closet para disimular sus actuaciones todas en contra de la CPE y de la legislación, que no cumple el oficialismo y pretende que cumplan los demás.


SALIR DEL CLOSET

Karen Arauz

Durante la Segunda Guerra mundial, los homosexuales de las FFAA de Estados Unidos rechazados por su condición, fueron desplazados a la ciudad de San Francisco y se instalaron  en la calle Castro (de parentesco desconocido) dando así inicio a la mayor concentración gay del mundo. Ya alrededor de 1967, miles de jóvenes se reunieron en ese distrito, dando inicio a lo que se ha dado en llamar "salida del closet" convirtiendo su movimiento de libertad de derecho de opción sexual en lo que hoy en día es moneda corriente a lo largo y ancho del mundo mereciendo respeto por actuar tal y como son.
Algunos países musulmanes  -pese a que la homosexualidad es habitual desde tiempo inmemoriales-  la niegan abiertamente y hay incluso casos, en que se condena a muerte a los que se animan a mostrarse públicamente o son sorprendidos en ello, manteniendo una doble moral y una dualidad de conducta francamente repulsivas.
El tema de la duplicidad de posiciones, hace que de a poco, se esté empezando a utilizar la expresión "salir del closet" para otras posturas públicas  alejadas de su origen. Puede mencionarse por ejemplo, las políticas que por interés y conveniencia, ocultan su credo para accionar tranquilos en el logro de fines poco claros, demostrando que es más conveniente mantenerse en la oscuridad y secretismo de un armario.
Cada día se hace más patente el poco apego de algunos líderes por una democracia más allá del grosero uso de sus formas. Las contiendas electorales son muy cómodas para evitar el uso de armas, de represión, de encarcelamiento,  de confinamiento   y las múltiples  trampas que el poder les  pone a su alcance para lograr sus fines. Hay quienes en el fondo de sus mentes e intenciones, quisieran utilizar bombas molotov en vez de discursos, en propinar golpes en lugar de torcidas sonrisas y  en confinar en el más oscuro foso a sus enemigos políticos en vez de presionarlos para que tengan que salir por la frontera más cercana despejándoles el camino de sus aviesas pretensiones.
El resultado de las elecciones municipales en Venezuela, más allá de que es una prueba de que las ladinas prácticas totalitarias surten su efecto en el instinto básico de sobrevivencia donde el miedo es un activo ingrediente, es una demostración indudable que es mejor aparentar lo políticamente correcto jugando a los demócratas.  Cuando entran a la comodidad de su closet en  soledad con sus propósitos, es donde ríen con sorna por la sencillez con la que se manipula a los incautos.
El nombrar alcaldes paralelos en aquellos distritos donde ganó la oposición, no es más que un "tente quieto" a esas poblaciones por haber tenido la osadía de no votar por la línea oficialista. No es un misterio el que sólo  se proveerán recursos a estos nombrados a dedo con el afán de convencer a los ciudadanos, que si no están alineados, mal les irá. La gente por lo general, no entra en profundas disquisiciones y termina aceptando los designios de los poderosos, círculo al que nunca tendrán acceso.  
El último martes ha sido uno de los días más profusos de  interesantísimas declaraciones públicas y decisiones de los jerarcas del gobierno.  Justo en el día de la celebración de la Declaración de los Derechos Humanos, la televisión,  esa gran indiscreta, nos llevó en vivo y en directo, sendas arremetidas contra activistas que se dieron modos de ingresar al muy custodiado auditorio del Banco Central para hacerse escuchar. A las mujeres, se les asignó policías también mujeres,  en la extraña idea que el ser maltratadas por los del mismo género, es admisible. Y la segunda pateadura física de la fecha fue la de las hordas activas del MAS, que arremetieron contra la sede del Conamaq como hace un tiempo a la sub- central Tipnis.  En contraste, varias zonas de La Paz, han vivido jornadas de incomodidad extrema gracias a los bloqueos y abusos de los choferes del transporte libre, que como enemigos actuales del Alcalde -por lo tanto sus amigos-  obtienen la benevolencia de la Policía Nacional que  ya ni necesita instrucciones superiores pues sabe solita, a quienes sí hay que reprimir. Esto no es casual.
Los dirigentes gubernamentales se animan a proclamar por ejemplo, que en el caso específico de Chaparina, Llorenti no tiene por qué ser enjuiciado y que en su lugar  los que deberían estar en la cárcel, son los que financiaron la 8va. marcha. Sí, esta aseveración fue hecha por el mismo Presidente que se jacta de ser el orgulloso primer indígena en ocupar ese cargo y otrora, insigne marchista.  Esto se interpreta como una venia imperial para que sus huestes hagan de las suyas con la condición que hagan aparecer los hechos como de su libre y espontánea decisión. Tirar la piedra y ocultar la mano, es de los que se refugian en los closets para ocultar lo que verdaderamente son. Lo que equivale a decir una cosa y hacer otra. Y mentir sistemáticamente. Una y otra vez.





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