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miércoles, 11 de diciembre de 2013

Humberto sostiene, cuando se refiere al Ministro Virreira, a la droga y al biblico Rey Midas: La droga no ha logrado solamente introducirse en las estadísticas oficiales, del Ministerio de Minería, referidas a la exportación de oro: ha hecho que esas estadísticas contengan un absurdo, que se exportan “desperdicios de oro”. Por favor, seamos serios por lo menos en las estadísticas mineras.

El ministro de Minería, Mario Virreira, tiene una ingenuidad enternecedora. Dice que no se explica de dónde sale el oro que exporta el país sin haberlo producido.
Si Bolivia produce siete toneladas de oro y exporta 22, es que hay gato encerrado. O más de un gato. Pero el ministro se pregunta dónde están las minas que producen esas quince toneladas “excedentarias”, que valen cerca de 500 millones de dólares.
Aquí hay que explicarle al ministro que el oro es uno de los medios de pago más antiguos del mundo, además de ser el refugio más famoso para el ahorro. Es una actividad, extraña, dice un economista hindú: se cavan profundos pozos para sacar el oro y luego se cavan otros para guardarlo.
Este episodio viene a mostrar que las cifras de la droga no son un secreto absoluto. La mejor definición de la economía ilegal dice que se trata de la actividad sobre la cual no hay estadísticas.
Según dice Siglo 21 de esta semana, el misterio al que alude el ministro Virreira se explica por la proximidad de cientos, sino miles, de dragas clandestinas que operan en los ríos afluentes del Madre de Dios en territorio peruano.
En ese país las explotaciones mineras de ese tipo se llaman, directa y francamente, “minería ilegal”, porque no pagan impuestos ni se preocupan del cuidado del medio ambiente. En Bolivia se llaman “cooperativas”.
Entonces, las quince toneladas de oro extra que se exportan provienen de las cooperativas bolivianas no registradas, que son la mayoría, y de las dragas ilegales que operan en territorio peruano.
Hay quienes dicen que el negocio del narcotráfico no es muy grande para tomarlo en cuenta. Pero en este caso se está mostrando que una parte de la droga se ha camuflado, se ha teñido de amarillo, para lavarse y figurar en las estadísticas.
Aquí no hay control de exportaciones. En realidad, no hay control de nada, ni siquiera de las estadísticas, según dice el ingeniero Jorge Espinoza Morales.
La droga no ha logrado solamente introducirse en las estadísticas oficiales, del Ministerio de Minería, referidas a la exportación de oro: ha hecho que esas estadísticas contengan un absurdo, que se exportan “desperdicios de oro”. Por favor, seamos serios por lo menos en las estadísticas mineras.
Todo lo que la droga toca, se convierte en oro, como le pasaba al rey Midas, hasta que se arrepintió.

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