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miércoles, 6 de octubre de 2010

hacia el exterminio de la prensa con la Ley Mordaza de Morales nos describe Agustín Zambrana Arze


Libertad de expresión, grandioso logro para los seres humanos que habitamos esta tierra, un regalo con el cual podemos comunicar lo que pensamos, sentimos, lo que nos inquieta, con libertad podemos manifestar nuestras más profundas ideologías. Sin embargo, qué pasa cuando se trunca ese derecho que años le ha costado a la sociedad obtener, pues es evidente que la sociedad entra en un proceso de retrogradación, de que nos sirve ser personas con criterios si no podemos respetar la decisión de los demás.

Justamente, es por ello, que nos apoyamos en esta idea ante todo, queda el orgullo de ser personas que valemos más por respetar los ideales de los demás y no buscar infundir miedo por medio de leyes que solo quieren truncar cualquier tipo de expresión. La norma contra el Racismo y toda forma de Discriminación establece en su art. 16; el medio de comunicación que autorice, publique ideas racistas y discriminatorias será pasible a sanciones económicas y de suspensión de licencia de funcionamiento sujeto a reglamento.

Y tal vez sea está la última edición, que este medio de comunicación pueda expresar sus ideas libremente en un pueblo que por ahora tiene paz, puesto que desde hace 4 años el yugo indígena nos está sometiendo a sus placeres, como si nosotros hubiéramos oprimido la liberación y superación de su clase.

La única forma que tiene el oficialismo de distraer a los bolivianos para tapar sus picardías, es hacer de las suyas, por medio de leyes que les favorecen como sí los demás ciudadanos, solo existieran para el cometido de su desagravio, con una ley de esta naturaleza, que más se puede esperar...

Nuevamente atacar la libertad de expresión, resulta ser el nuevo polvo que han echado en el contexto Nacional para ser explosivo de debates y disturbios. Una ley que pretende acallar a los medios de comunicación directamente, bien sabido está que el Presidente Evo Morales detesta a la prensa en general y no lo suponemos, sino que él mismísimo mandatario lo ha demostrado amedrentando cada vez que puede a los periodistas, calificándolos de ineptos cuando la pregunta que le hacían no era Santo de su devoción, queda claro que su antipatía con los medios es evidente, lo único que hacemos los medios de comunicación es cumplir con nuestro deber como tal, informar de manera objetiva los hechos a la población.

Morales ante las críticas a la normativa señaló; “Ahora algunos dueños de medios de comunicación, algunos comentaristas están protestando, (dicen) que eso ataca a la libertad de expresión. Ustedes saben, sobre todo los hermanos de la ciudad de Santa Cruz, que hay un radialista por ahí que cada día nos golpea a los indígenas, que (dice) los collas, eso es racismo”.

El Presidente señaló que “esa gente que dice, que practica racismo aprovechando algún micrófono, tiene que molestarse, se molestará y tenemos que erradicar el racismo, la discriminación, es la otra responsabilidad”. Será que nuestro querido mandatario jamás en su vida ofendió ha alguien, porque las imágenes son claras, el callar a una periodista de manera abusiva, prepotente, sarcástica y machista cuando esta realizando su trabajo, acaso no es discriminación de género.

La falta más absurda que se puede cometer con esta ley, es que a los medios de comunicación no se nos permita ni siquiera difundir lo que el ciudadano desea expresar, entonces recalquemos, ¿Para qué nacieron los medios de comunicación? Pues sencillo, para expresar las inquietudes de los ciudadanos para eso estamos los medios, para llevar y sacar a la luz sus voces. Entonces con una ley de esta naturaleza, que más se puede esperar, que más nos puede venir después, si ya nos estas quitando lo que más nos interesaba, nuestra libertad de expresarnos y no conforme con esta decisión nos quieren penalizar por difundir las supuestas ideas “racistas”.

Entonces, lo que vale para el Gobierno son las ideas, pero reposadas en su más infinito ser de conciencia y que no salga a la luz, porque si las hacemos públicas, son 7 años de cárcel que nos espera, tanto al ciudadano que las publique como al medio que las difunda. Sin más que decir, el campo de batalla está listo, el terreno ya está minado y él desequilibrado que se atreva a cruzarlo, incierto será su destino. Sólo Dios sabrá como resultará al final del campo de batalla...

Sin libertad de expresión no hay democracia!!!

* Director Ejecutivo Revista Legal LEX

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