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sábado, 1 de septiembre de 2012

Oscar Peña Franco analiza el período preelectoral que se vive y se detiene en la propuesta de Juan del Granado que dice no conocer en detalle. El Deber, SC

En forma paulatina y a la vez con apariencia de firmeza, se van produciendo movidas en el tablado político donde tendrá lugar la puesta del drama ‘Elecciones 13’ hacia finales de la próxima temporada anual. Con lentitud que denota cautela, se realizan los primeros ensayos que tienen el objeto de conformar los elencos que se harán cargo de la teatral competencia.
Importante ‘casting’, por cierto. Como existen más candidatos a actores que roles para atribuirles, los postulantes libran desde ahora una silenciosa pero fiera contienda. No es visible aún la riña pero ya habrá de llegarles, démoslo por seguro, el momento de mostrarse y usar las uñas en público y, de preferencia, bajo las luces de la televisión. ¡Les encantan las cámaras! ¡Les seduce la posibilidad de ser vistos por mucha gente, aunque salgan perdedores en las entrevistas y debates periodísticos a los que se sometan!
En medio de este incipiente maremágnum de cuestiones secundarias, hay lugar para algunas cosas serias e importantes, como las definiciones hechas recientemente por el jefe del Movimiento Sin Miedo, Juan del Granado, en un diálogo con un medio impreso de Santa Cruz, en el que centralmente se refirió a la presentación de sus ‘tesis ideológicas’, un trabajo que infelizmente desconozco, pero que puede vislumbrarse a partir de la mencionada entrevista periodística.
Del Granado señaló que la tarea cardinal de su partido en esta próxima etapa será “evitar que continúe la dictadura masista (relección de Evo) y el retorno de la derecha prebendal y corrupta” (léase todos los demás partidos). Citó ambos objetivos en el orden en que los recordamos y poniendo énfasis exprofeso en la importancia que asigna a uno y a otro.
El exalcalde de La Paz, en respuesta a una pregunta específica, dijo que no será candidato presidencial en las elecciones del año próximo, aunque su negativa no fue muy categórica: no dijo ni sí ni no, dijo “no creo”. Nosotros sí creemos que será candidato, gústele o no. Que el MSM busque candidato presidencial es como si el MAS buscara un sustituto para Evo. En ambos partidos se da una identificación indisoluble e irremplazable entre partido y líder. Juan será el candidato presidencial del MSM, pongámosle la firma.
Ni firma ni huella digital, en cambio, a lo atinado o no de hacer del MAS –su socio en el Gobierno hasta no hace mucho– su enemigo principal. Y no por un juicio de valor de inclinación masista, sino porque, para un hombre de formación y trayectoria irreprochables, diríamos, de Juan del Granado, se supone que el adversario primordial es la derecha. Razones tendrá, y las respetamos, para disponer los elementos de la ecuación según su saber y entender.
En lo que Del Granado tiene razón –de acuerdo a nuestra modesta opinión, que desde luego es susceptible de extraviarse en los alborotados y tumultuosos senderos de la política– es en que su partido (con él por candidato) es por ahora la mejor opción para hacer frente al MAS encabezado por Evo Morales. Decirlo es colocarse en el último metro del terreno de las hipótesis. Hasta ahí se puede llegar razonablemente. Y detenerse a esperar.

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