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viernes, 28 de octubre de 2011

no se hace tanto cuanto se paga. de nuevo el refranero en apoyo del juicio y a la condena a 17 altos jefes militares argentinos por tortura, asesinato, homicilio de cientos de argentinos. ABC. Madrid

La justicia ha vuelto a mostrar la cara oscura de la última dictadura argentina (1976-83). Tres décadas después del fin del régimen militar que acabó con la vida de miles de personas, ha condenado al grupo de represores más emblemático de la época a penas de entre 20 años y cadena perpetua. Alfredo Astiz, conocido como “Cuervo” o “El angel rubio”, por infiltrarse en el grupo fundador de las Madres de Plaza de Mayo, recibió la máxima pena con, entre otros ex marinos, Jorge “el tigre” Acosta, Jorge Radice y Antonio Pernías. La lista de 18 “culpables” la integraba también Ricardo Miguel Cavallo, procesado por el juez Baltasar Garzón en el año 2003 y extraditado cuatro años más tarde a Buenos Aires para someterse a este juicio. Él, también, pasará el resto de sus días entre rejas. Hubo en total dos absoluciones, diez cadenas perpetuas y el resto recibieron condenas de cárcel de no menos de 18 años.
La sala de Tribunales de Comodore Py de Buenos Aires estalló en gritos, aplausos e insultos. No siempre fue por este orden. Dependía del nombre del condenado y de la pena aplicada. Ex detenidos desaparecidos, madres y abuelas, familiares de las víctimas y el resto de los asistentes no lograban contener su entusiasmo. En el banquillo, los protagonistas del juicio procuraban mantenerse sobrios. Sin gestos ni aspavientos aguantaron la lectura del fallo que les condenaba. "Pensé que no iba a estar viva para ver esto", declaró Taty Almeida, madre de la Plaza de Mayo Línea Fundadora.
La sentencia forma parte de la “mega causa” Esma (Escuela Mecanica de la Armada), y emblemático centro clandestino de la historia más negra de Argentina por él que vagaron unas cinco mil almas en pena. De estas, se calcula que apenas 170 lo han podido contar. Diferentes estimaciones aseguran que en estas dependencias nacieron entre cien y trescientos bebés que fueron arrebatados a sus madres.

El proceso judicial continuará

El juicio se conoce como el “primer tramo“ de un proceso judicial que continuará. En ésta investigación se les imputaba “Ochenta y cinco delitos de privación de la libertad ilegal, tormentos y homicidios” a los dieciocho acusados. 79 supervivientes de la Esma y otros 81 testigos les señalaron como responsables de diferentes crímenes. Se trata de los hombres involucrados en la muerte de, entre otros, las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet. También, de un grupo de madres de plaza de mayo y del escritor, periodista y guerrillero montonero, Rodolfo Walsh.
Jorge, “Tigre Acosta”, era uno de los represores más feroces según testimonio de sus víctimas. En la misma línea se encuadraban sus compañeros en el “grupo de tareas” responsable de hacer inteligencia y ejecutar algunas de las atrocidades que les imputaron los jueces. Símbolo indiscutible fue Alfredo Astiz, el joven que logro ganarse la confianza de las priemras madres que buscaban a sus hijos. A ellas, las delataba con un beso en la mejilla.

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