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lunes, 17 de octubre de 2011


Bolivia eligió por primera vez en su historia, vía voto universal, a las principales autoridades del órgano Judicial, en un proceso signado por un carácter político y plebiscitario en el que l os votos nulos y blancos sumaron, en conjunto, más que los válidos . Así lo reflejaron preliminar y extraoficialmente las encuestadoras contratadas por algunos medios masivos, como la red ATB , producto de los resultados en boca de urna.
La oposición boliviana había planteado el voto nulo y blanco como forma de plebiscitar el gobierno de Evo Morales, que llamó a apoyar a los candidatos a jueces.. Ya anoche, los principales voceros opositores le reclamaban a Morales un cambio en su forma de gobernar .
Fue precisamente ATB la primera en hacer conocer estos resultados, que develan entre un 57 y 60 por ciento de votos blancos y nulos en conjunto, respecto de los votos válidos cuyos porcentajes oscilan entre 10 y 20 por ciento, para cada uno de los cargos de las instituciones judiciales en disputa: Tribunal Constitucional Plurinacional (que vela por la supremacía de la Constitución), para el Consejo de la Magistratura (órgano administrativo y disciplinario del Organo Judicial), para el Tribunal Agroambiental (responsable de administrar la justicia agraria) y para el Tribunal Supremo de Justicia (la máxima instancia de justicia ordinaria).
El Tribunal Supremo Electoral habilitó a 5.243.375 ciudadanos y 23.866 mesas. La jornada de votación transcurrió con normalidad en los nueve departamentos del país, salvo algunos reclamos referidos a problemas de organización y denuncias aisladas de fraude y vulneración de la norma electoral: entre estas últimas, papeletas previamente marcadas a favor de ciertos candidatos y distribución de material propagandístico.
La regularidad del proceso fue avalada tanto por los veedores internacionales como por el equipo de acompañamiento de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), al igual que el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Wilfredo Ovando, que en un arranque de sinceridad dijo que todo salió “mejor de lo que esperábamos”.
Fue durante el proceso de escrutinio, al final de la tarde, cuando aparecieron las primeras controversias. La primera la protagonizó el propio presidente del TSE, quien debió dar marcha atrás luego de anunciar una posible prohibición a los medios de comunicación de hacer públicos los resultados del acta de cómputo, información que éstos obtenían de cada una de las mesas de sufragio.
La presión mediática obligó a Ovando a aclarar que a lo que se refería era a los resultados porcentuales en boca de urna y no a los de escrutinio.
Este incidente pudo haber pasado al plano anecdótico si no ponía en evidencia dos fenómenos nuevos para un proceso electoral en Bolivia: la ausencia de delegados políticos, cuyo lugar fue ocupado por la ciudadanía en general; y el seguimiento de la votación y el control del sufragio a través de internet y comunidades virtuales de redes sociales.
Desde timbres de alerta por el intento de prohibición del Presidente del TSE, hasta fotos de las actas de cómputo, pasando por denuncias y requerimientos ciudadanos se transformaron en noticia y propusieron su propia agenda a través, entre otros, de Facebook y de Twitter.

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