martes, 21 de septiembre de 2010

Morales pretende vender en la ONU una "revolución" en la que nadie cree. todavía se escucha a Fidel "este modelo no sirve ya ni para los cubanos"


Por más que uno sea un anciano camino a la decrepitud y el otro, un lúcido cincuentón que todavía corretea en las canchas de fútbol, nadie de los que estaba escuchando ayer en la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrada en Nueva York, se atrevería a apostarle al segundo. El primero dijo hace unos días que el modelo de Cuba ya no les sirve ni siquiera a los cubanos y el otro, acaba de ponerse de ejemplo ante el mundo, al que le ha sugerido imitar las nacionalizaciones que ha encarado en Bolivia.
Lo de Fidel Castro fue un lapsus que lo traicionó, aunque los hechos que ocurren diariamente en la isla corroboran ampliamente lo que después intentó negar. Lo de Evo Morales es un intento por insultar la inteligencia de cientos de líderes mundiales que lo estaban escuchando y que, con seguridad, están mejor informados que el propio presidente Morales, de la nacionalización boliviana y sus consecuencias. También saben que a la hora de visitar Corea, prefirió la del sur y no la del norte.
Y así como están enterados del desastre en el que se transformó la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, los que miran el país desde afuera deben estar asombrados el caos discursivo que están asumiendo los principales referentes del Estado Plurinacional, que supuestamente está impulsando un socialismo a la cubana. Les debe caer media rara la explicación del vicepresidente García Linera sobre la incidencia del narcotráfico en la economía nacional, que ni le preocupa ni le conmueve, porque a decir de él, apenas representa el 3 por ciento del Producto Bruto Interno. Los brasileños, los chilenos y los argentinos, que andan quejándose por la avalancha de cocaína boliviana, seguramente están pensando que alguien no está haciendo bien los números en Bolivia, o a lo mejor de lo que se trata es de mostrar sólo la puntita del iceberg con el objetivo de esconder toda una tolerancia del régimen con algunos sectores ilegales de la economía.
Otros están también sorprendidos por el orgullo que demostró el otro día el vicepresidente García Linera por la Feria Exposición de Santa Cruz y con las inmensas sonrisas de los empresarios cruceños, neoliberales hasta los huesos, frente a los líderes que supuestamente pretenden destruir todo vestigio de actividad privada, nacionalizar empresas, expropiar y revertir. Estamos hablando de Expocruz, una muestra que resume los resultados que ha tenido en la región la aplicación de recetas del liberalismo económico y de donde nadie ha salido corrido por la presencia ni de Morales ni de García Linera, salvo claro, los que en algún momento pensaron y se atrevieron a decirlo, que los dueños de la plata también tienen derecho a opinar en política.
Ya nadie se sorprende por el caótico discurso político del MAS. En el Altiplano, el presidente Morales dice algo que no repite en los valles y que ni siquiera menciona en Santa Cruz. A veces afirma algo en un lado y se contradice algunos kilómetros más allá. La “plurinacionalidad” de Bolivia requiere esta gran flexibilidad y lo mismo puede pasar con relación al modelo económico, que a lo mejor terminan siendo varios. Estatismo combinado con economías ilegales, neoliberalismo por aquí y capitalismo de Estado por allá. Una suerte de modelo Ekeko, que aguanta todo, menos que otros hagan política.La “plurinacionalidad” requiere flexibilidad en el discuro al igual que el modelo económico, que a lo mejor terminan siendo varios.

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