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lunes, 10 de enero de 2011

el desplome. 82% descarta ministros. 74% descarta a García Linera. 67% descarta a Evo. Luego vendrá más


Encuesta. El estudio de opinión de Captura Consulting fue aplicado entre el martes 4 y el jueves 6 en las ciudades de Cochabamba, El Alto, La Paz y Santa Cruz. El MAS lo cuestiona.

El Deber.- El presidente Evo Morales inició el 2011 con un nivel de rechazo que alcanza el 67 por ciento en las cuatro principales ciudades del eje del territorio nacional, mientras que la aprobación a su gestión está a un 30 por ciento, su nivel más bajo desde que asumió la presidencia de Bolivia, en 2006.

Así lo refleja una encuesta que aplicó la empresa Captura Consulting, entre el martes 4 y el jueves 6 de enero, a 800 personas en las ciudades de Cochabamba, El Alto, La Paz y Santa Cruz para medir el impacto político en el Gobierno provocado por el Decreto Supremo 748, que autorizaba el incremento de hasta un 82 por ciento en el precio de los combustibles.

La medida fue aprobada el 25 de diciembre del año pasado por el presidente en ejercicio, Álvaro García Linera, y derogado una semana después, el 31 de diciembre, por el jefe de Estado, Evo Morales.

Para el jefe de bancada del opositor Convergencia Nacional en el Senado, Germán Antelo, el rechazo al presidente Evo Morales representa una tendencia que se repite desde hace varios meses, y no por un momento, producto de una medida coyuntural desacertada, como el gasolinazo.

"Estamos viendo (al Presidente) bajar de manera progresiva en las encuestas porque ha dejado al país que marche sin rumbo en materia económica", señaló el político cruceño.

En contrapartida, la también senadora Gabriela Montaño, del frente oficialista MAS, manifestó que los resultados de la encuesta de Captura reflejan el sentir de las personas consultadas sobre una medida específica, “la nivelación de los precios del combustible”, y no sobre la gestión del Mandatario.

"Creo que es muy difícil diferenciar en ese momento la respuesta de la gente con relación a la gestión y a la medida económica. A mi juicio, esa consulta respondía más al caso específico de la nivelación de precios de los carburantes", expresó Montaño, que también puso en duda la representatividad del tamaño de la muestra.

De acuerdo con la última encuesta divulgada por la empresa Ipsos Apoyo, Opinión y Mercado, el 6 de diciembre de 2010, el presidente Evo Morales estaba con un 54 por ciento de apoyo entre las 1.034 personas consultadas en las cuatro principales ciudades del eje. En esa oportunidad, los analistas políticos atribuyeron la aprobación a la distribución de los bonos Juancito Pinto, del Juana Azurduy y a la entrega de la Renta Dignidad para los ancianos.

En septiembre del año pasado, la popularidad del líder cocalero estaba en un 52 por ciento en las ciudades de Cochabamba, El Alto, La Paz y Santa Cruz de la Sierra, de acuerdo con la encuesta de Ipsos Apoyo, Opinión y Mercado.

En ese mes, la Asamblea Legislativa Plurinacional aprobó la Ley Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación.

FICHA TÉCNICA

El estudio de opinión se aplicó a 800 personas, mayores de 18 años, en las ciudades de Cochabamba, El Alto, La Paz y Santa Cruz de la Sierra. La muestra tiene un margen de error del 3,5 por ciento y un 95 por ciento de confianza. Se aplicó entre el martes 4 y el jueves 6 de enero. Fue utilizado el método de entrevista cara a cara mediante un cuestionario estructurado. El muestreo es proporcional a la población.

Análisis

El apoyo al Gobierno es condicionado

Al margen de los porcentajes de rechazo y aceptación que arrojaron las encuestas, hay que tener en cuenta que el apoyo que recibe el presidente Evo Morales es condicionado; esto quiere decir que no es un respaldo amplio a un proyecto político, sino al cumplimiento de ciertos objetivos particulares y corporativos ofrecidos por el Mandatario y el Gobierno.

La mayoría ha apoyado al Jefe de Estado con la certeza de que podía resolver una serie de problemas, y justamente por eso se ha observado que el Mandatario mantuvo un alto porcentaje de popularidad y, al mismo tiempo, un alto nivel de conflictividad. Si hacemos una revisión, encontramos que cada año aumentan las marchas, huelgas y protestas no contra políticas del Gobierno, sino en demanda de objetivos precisos. En la medida que pasa el tiempo y no se resuelven los problemas, la situación puede revertirse en cualquier momento.

En el país ha habido gobiernos con bajo apoyo electoral, pero había tolerancia del pueblo a la política porque sabía que se podía resolver los problemas. Ahora, la gente cree que este Gobierno tiene dinero y exige más resultados.

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