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domingo, 1 de mayo de 2016

Martin Montero desde El Deber se pregunta. Es el fin del blindaje? todo indica que la economía cambia para mal.

Acomienzos de la crisis financiera mundial de 2008, desde altas esferas del Gobierno nos han venido diciendo que la economía boliviana está ‘blindada’. El nuevo modelo económico implantado en el país habría permitido convertirnos en una especie de ‘isla’ económica en la que los choques externos simplemente no nos afectarían. Mientras el precio del petróleo se mantenía alto, el blindaje estaba asegurado, Argentina y Brasil seguirían pagando altos precios por el gas que les vendemos y las arcas fiscales seguirían en el festín populista.

Pero parece que la situación ha cambiado, las reservas internacionales disminuyen de forma acelerada, el superávit fiscal se convierte en déficit, el déficit comercial aumenta y el presidente sale a la palestra a pedir austeridad a los trabajadores. ¿Qué cambió? En nuestra estructura económica no mucho, seguimos siendo una economía ‘extractiva’ dependiente de los recursos naturales y, ahora que el precio del petróleo ha disminuido de forma constante, el efecto en las arcas fiscales y en la economía es permanente. Para atenuar la desaceleración, el Gobierno decidió prestarse recursos del exterior para mantener artificialmente el crecimiento de la economía, entienden que disminuir el gasto en la actual situación podría crear más problemas, pero por otro lado no muestran voluntad de disminuir el gasto superfluo.

Ahora bien, hay que reconocer que no ceder a la presión de la COB –aun cuando tal vez todo resulte ser una pantomima– es una medida acertada del Gobierno, pero los efectos de la desaceleración ya se vuelven palpables. Los sectores agrícola y forestal enfrentan dificultades para competir con la industria extranjera, Huanuni no tiene cómo pagar sus deudas, los negocios en las regiones fronterizas con Brasil están en serios problemas y lo mejor que se le ocurre al Gobierno es continuar con el acoso impositivo y las trabas a las exportaciones. La idea de una zona económica especial para regiones como Puerto Suárez no prospera, mientras la ‘zona independiente’ de Chapare goza de privilegios únicos. Definitivamente, parece ser que el blindaje se acabó, pero por ahora hay cosas más importantes, como buscar la forma de perpetuar el poder ad infinitum

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