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sábado, 15 de febrero de 2014

Ruy DÁlencar y Rolando Aparicio trabajaron la crónida de El Deber sobre la tragedia humana que afecta a miles de benianos que empiezan a llegar a SC en busca de todo, pan, abrigo, medicinas "no tenemos pueblo donde volver" porque desapareció en medio del agua.

Mientras se acentúan las diferencias entre las autoridades benianas y el Gobierno por la declaratoria de emergencia, indígenas de los pueblos sirionós y yuquis, abatidos por el desastre, empiezan a llegar a Santa Cruz. Los originarios, que están asentados en la  Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob), también padecen por la falta de alimentos y las enfermedades que acarrean. 
 “Salimos escapando cuando se desbordó el río Chimoré. Caminamos días enteros con el agua hasta arriba de las rodillas. Al vernos, un camionero se apiadó y nos trajo hasta Santa Cruz”, relató Fernando Dicareré, uno de los 19 sirionós (siete de ellos menores) que ahora viven en una carpa hecha de lona y escombros.



La tragedia sigue 
“Los niños lloran de hambre. No tenemos ni casa ni tierra donde volver y acá no sabemos a quién recurrir. Hay muchos enfermos”, afirmó Marcia Eanta, con la voz entrecortada. Ellos y 42 personas del pueblo yuqui (llegadas del trópico cochabambino), están padeciendo hambre y enfermedades en las sedes de la Cidob y la Coordinadora de Pueblos Étnicos de Santa Cruz (Cpesc).  
“La mayoría tiene enfermedades pulmonares, de la piel o anemia. Los niños están con diarrea y al estar hacinados se contagian y empeoran”, explicó Claudia Espinoza, del centro de atención médica de la Cidob. Ella y sus colegas intentan contener la situación, pero hacen falta alimentos, ropa, colchones y medicamentos. 
Ayer un menor de dos años fue internado en el hospital Japonés con un grave cuadro de desnutrición. También una mujer de 37 años está con complicaciones cardiorrespiratorias por un cuadro pasado de tuberculosis. 
“Ya son varios los que están mendigando en la terminal. Otros buscan cualquier trabajo”, explicó uno de los hombres que se encontraban arreglando la carpa que armaron los sirionós, ya que por órdenes del médico están separados de los yuquis “para evitar entrecruzamiento de enfermedades”. 
Por su lado, en Rurrenabaque autoridades indígenas y dirigentes campesinos llegaron en las últimas horas al pueblo en busca de ayuda para sus comunidades que están anegadas por las lluvias y riadas.

En otra realidad
Desde La Paz, el ministro de Defensa, Rubén Saavedra, desechó la declaratoria de desastre solicitada por la Gobernación de Beni porque considera que aún el país tiene las condiciones para atender las emergencias provocadas por las lluvias que azotan el país, justo en el día en que el Comité Cívico de Beni había definido como último plazo para que el Gobierno dé curso a la declaratoria.
La negativa del Ejecutivo provocó un airado reclamo del gobernador Carmelo Lens, que durante una inspección del avance del río Mamoré sobre Trinidad, respondió que esta posición revela “la falta de sensibilidad de las autoridades de Estado frente a la desgracia de los benianos”. En su criterio, los dignatarios reconocieron que ya fue rebasada la capacidad del Estado, pues se ha pedido ayuda a la población del país, se aceptó el apoyo ofrecido por la embajada de Argentina en La Paz, se busca 'canalizar' recursos de la cooperación externa y fueron alquilados helicópteros privados para rescatar personas en las zonas afectadas.
Sin embargo, el presidente Evo Morales afirmó ayer por la tarde que el Gobierno nunca abandonó al pueblo en situaciones de catástrofe, y aseguró que continuará asistiendo a los damnificados por los desastres naturales en todo el país.

Emergencia nacional
El gobernador sostiene que las condiciones de declaratoria de emergencia nacional están dadas debido a que, además de Beni, La Paz y Cochabamba son azotados por el desastre, el 70% de los municipios benianos sufren por las inundaciones, seis de las ocho provincias benianas reportan daños y hay más de 42.000 cabezas de ganado que se perdieron. "En adelante, responsabilizo al presidente Evo Morales por lo que les suceda a los benianos".
Otra es la visión del Gobierno. “De acuerdo con la normativa, la declaratoria de desastre nacional se puede hacer cuando se presente esa situación en más de un departamento del país, pero además condicionado a lo siguiente: cuando el Estado se ve superado en sus capacidades para atender las emergencias", argumentó Saavedra, en una entrevista concedida a Unitel.  
Frente a esta posición, el líder cívico David Coca respondió que la negativa gubernamental es la prueba más concreta de la indiferencia de las autoridades nacionales con el dolor de esta población que ha lamentado la muerte de 11 personas. Como no hubo respuesta afirmativa a la demanda de declaratoria, Coca aseguró que reaccionarán con protestas y movilizaciones que se están analizando 
  EFECTOS DEL DESASTRE  
55 PERSONAS FALLECIDAS
En todo el país y otras 11 se encuentran desaparecidas a consecuencia de las lluvias y riadas
55.645 familias damnificadasSe encuentran esparcidas en todo el país. Los más afectados están en Beni, Cochabamba y La Paz.
133 municipios del paísEn situación de emergencia a consecuencia de las lluvias y de las riadas, informó Defensa Civil.
  PARA SABER  
SAN IGNACIO, INUNDADA
En San Ignacio de Moxos hay más de 900 familias afectadas por el fenómeno climático. El pueblo está aislado y sin alimentos.
Temor por nueva crecida
La Alcaldía de Rurrenabaque prepara brigadas para ayudar a las familias ante una posible crecida del río que anuncia el Senamhi.
Ayuda desde Santa Cruz
La Gobernación cruceña enviará 12 médicos y rescatistas a Beni para  atender y socorrer a las personas damnificadas.
Solidaridad argentina
El Gobierno argentino enviará 150.000 pastillas potabilizadoras de agua, tiendas de campaña para 500 personas y medicinas.
Combustibles
La estatal YPFB informó de que ejecuta trabajos logísticos para abastecer de carburantes a Beni.

Organismo internacional
La Corporación Andina de Fomento (CAF) donó $us 100.000 para atender las emergencias.
Sobrevuelo

El presidente Evo Morales sobrevoló ayer las zonas inundadas en Beni y ofreció ayuda. 

  HISTORIAS  
La familia espera por noticias de su hermano
“Se llama Jesús, tiene dos años y está internado. Está con mi madre en el hospital. Mi hermano no estaba comiendo y se enfermó en el camino”, explicó Luci Merma, de 16 años, que está con su marido y su hijo de dos años. Además cuida a sus otros cuatro hermanos menores. Jesús está con desnutrición avanzada, al principio la madre se negaba a recibir atención.
La falta de esperanza luego de perder todo
Lupe Churuca, de 40 años, salió de su pueblo rumbo a Trinidad, escapando del desborde del río Chimoré. El agua por momentos le llegaba a la cintura, “pero no quedaba otra que seguir caminando”. Ella no habla mucho porque está ronca, los doctores la examinan, pero Lupe parece resignada. Se desanima porque siente que nadie los ayuda. “Ya no tenemos ni pueblo adonde volver”, exclamó. 
Una familia joven unida en la tragedia
“El río se desbordó y llegó el barro con muchos palos. Me salí escapando de mi casa”, cuenta Pablo Pereira (19), con una herida en la frente. Está con su esposa, Claudia Wasú, (19) y su hija de año y medio. “Vivíamos de cultivar yuca, plátano y apenas unos gajos que nosotros pudimos rescatar. Queremos volver, pero ahora nuestra tierra ya no sirve”
Enfermos y buscan cÓmo sobrevivir
Catalina es la mayor del grupo yuqui. Tuvo tuberculosis hace unos años y ahora los exámenes le detectaron insuficiencia respiratoria y tiene las piernas adoloridas e hinchadas. “Recorrimos tres hospitales bajo la lluvia para lograr que me atiendan”, declara. José Isatewa, su esposo, aseguró que no tiene ni Bs 15 para el turno del hospital. Como muchos del grupo,  piensa en pedir limosna.  

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