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martes, 6 de septiembre de 2016

quizá el título copiado del cacho cuadraría mejor "perdedor paga" aunque el autor Vacaflor pleno de ironía y de verdad, esto es lo grave elige "el último paga" a una curiosa transacción que Bolivia estaría intentando con Brasil, aunque sin éxito porque, mal que nos pese Brasil lleva las de ganar.

Hay algo de descarado, de deshonesto, en la decisión de YPFB de negociar con Brasil el momento en que Bolivia deberá entregar el gas natural que le debe, porque fue pagado al comenzar el contrato.
Dicen quienes conocen estos detalles que durante 18 o 24 meses, Bolivia le cobró a Brasil por el gas que el vecino no podía recibir porque le faltaban los ductos internos necesarios.
Se estaba aplicando el “take or pay”, como figura en el contrato GSA: si no puedes recibir el gas que te comprometiste a comprar, tienes que pagar. (Si no estabas en condiciones de recibirlo, ¿por qué te comprometes a comprarlo?)
En su momento, cuando el contrato estaba comenzando, los brasileños creían que Bolivia tenía una actitud poco cortés por lo menos, porque le debía a Brasil algunos favores, comenzando por el financiamiento del ducto.
Pero Bolivia cobró por ese gas que Brasil no podía recibir. En algunos brasileños seguramente se alimentaba la idea de tomar revancha, cuando llegara la oportunidad.
Ahora que el contrato está a tres años de expirar, dice el contrato, Bolivia debería entregar el gas que estaba pagado pero que el comprador no recibió. Y entregarlo gratis, por supuesto, entre 2018 y 2019, que es cuando fenece el contrato.
Entonces, aparece ahora el presidente YPFB, Guillermo Achá y dice que la empresa quiere negociar con Brasil para que el pago del gas no entregado se haga después de 2019.
Nadie había pensado, cuando se firmaba el contrato, que la fecha de expiración coincidiría con un cambio de gobierno en Bolivia. Y que el gobierno saliente tuviera la deshonesta intención de dejar para el siguiente la entrega del gas que ya fue pagado.
Dice Achá que YPFB quiere firmar con Brasil un contrato de dos años que permitirá ajustar esos detalles. Es decir, que sea el próximo gobierno el que entregue el gas ya pagado por Brasil.
El contrato GSA dice que el volumen de gas pagado pero no entregado debe ser puesto a disposición del comprador antes de que concluya el contrato, no después.
Por una extraña decisión, inspirada en alguna aptitud deshonesta, ahora lo que quiere el gobierno es dejar el pago de esa deuda pendiente para el próximo.
YPFB quiere que Brasil acepte firmar un contrato por dos años para que haga ese pago. Deshonesto, ¿verdad? ¿De tahúr?

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