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jueves, 25 de febrero de 2016

Karen Arauz analiza lo sucedido el domingo pasado en Bolivia, todos esperaban que al cierre de esta gran jornada el Jefe de Estado tendría una declaración de circunstancias, pero no, confrontador, desafiante, cantinflesco "sí, es sí a la reelección. No, es note vayas Evo" campana orquestada por la derecha según el originario descalificando a esa gran mayoría a la que trata con desprecio.


CONSTITUCIÓN INCÓLUME

La tentación de desmenuzar los acontecimientos de los últimos noventa días como causa de la aceleración hacia un resultado previsible, es mucha. El que más o el que menos, escogió de un amplio abanico de opciones, las razones que más le acomodaban para su decisión.  Hay mucho de aquello de la gota que colma el vaso, sobre todo para quienes la balanza aún no se inclinaba evidentemente.
Este referendo, cuya precisión de objetivo se perdió por lo inobjetablemente plebiscitario que le imprimió el oficialismo, ha sido una catarsis para la mayoría de los que se inclinaron por el No. En toda relación larga, existen momentos de crisis, que exigen replanteos, sin que posiblemente medien razones de fondo, y se opte por un rompimiento, o por la reafirmación del vínculo. Los humanos somos animales de costumbre y también racionales, y solemos replantearnos periódicamente, en un espacio de reflexión, en que aspectos nos sentimos satisfechos y cuáles son las decisiones que debemos adoptar para cambiar el rumbo de las cosas.
No se trata de situaciones  inaguantables, se trata de una suma de circunstancias que  sumadas,  si se hacen inaguantables.  Evo Morales ha tenido sus aciertos, siendo el establecimiento del tema marítimo como política de Estado lo más destacable.  Sin embargo y gracias a la campaña, es él mismo, fiel a su estilo personalista,  quien quiebra la cohesión del importante equipo, nada menos que en la persona del vocero Carlos Mesa, cuyo desempeño en el tema, ha merecido reconocimiento de propios y extraños.  Es un hecho que Evo Morales, es fiel, sobre todo lo demás, al gran ego que convenientemente le han edificado otros para mantenerse a flote en los recovecos del poder.
Nunca, en los diez años de gobierno, le ha dado crédito alguno a la buena fortuna que lo acompañó hasta ahora, por la que el país se ha beneficiado de increíbles cotizaciones de nuestras materias primas. Nadie ni nada, que no sea su personalismo, ha contribuido en nada en la estabilidad emergente de los ingentes recursos, mal y demagógicamente utilizados, que es lo que le ha permitido mantener un clientelismo sólido en tanto y cuanto fluyan los fondos discrecionalmente. Las evidencias de la baja en el flujo de ingresos al Estado, están a la vista. Pero él prefiere no verlas.
El anuncio de una conferencia de prensa a horas del cierre del cómputo que confirmó el rechazo mayoritario a la posibilidad de una cuarta re elección, despertó la leve ilusión, que el Presidente aportaría con un ambiente de tranquilidad y cierta autocrítica relacionada a ese resultado adverso para sus aspiraciones aceptando que hay rumbos de la administración, que deberían rectificarse. Pero una vez más y como siempre, Evo Morales no cedió ni un centímetro en su posición confrontacional, desafiante y excesivamente soberbia.  Para él, se ha perdido una batalla pero no de la guerra (?) y en anecdótica interpretación, define el "Si, es si a la reelección, y No, es no te vayas Evo". Una falsa campaña según él, orquestada en áreas rurales por la "derecha".  Ese descalificar constantemente a la población a quien niega absolutamente la mínima capacidad de discernimiento,  es porque en el fondo, no acepta las manifestaciones genuinamente democráticas.
Es poco lo que podemos esperar. O nada que no sea más de lo mismo. Evo Morales y García Linera, declaran que la revolución se profundizará. Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, hace poco, han negado de antemano que entregaran el poder. Todo es ilegalidad y casualmente, apelan a la profundización de la revolución bolivariana, mientras la gente hace largas filas por dos pedazos de pan. La enmienda a la Constitución que llevó a Chávez a imponer gestiones indefinidamente, es una figura que, esperamos, ni se les ocurra por aquí.
La "guerra sucia" que en cualquier democracia del mundo se consideraría un legítimo ejercicio de periodismo investigativo de graves implicaciones, encima encontró en las redes sociales una caja de resonancia inimaginada. No hay duda que apuntarán toda su artillería en esa dirección, en una maniobra que es previsible, se convierta en un nuevo boomerang.  Que las redes sociales "tumban gobiernos" como lo expresara, es cierto. Pero la pregunta es a qué tipo de gobierno tumban. Si eso fuera un deporte cibernético, de infalible capacidad,  ya se hubiera desarrollado una especie de escudo antimisiles para neutralizarlo. Y una mala noticia para los súbitamente proactivos cocaleros: las redes ya forman parte de la libertad de expresión y llegaron para quedarse. Claro que tienen la opción de pedir residencia en Corea del Norte donde se verían libres de este y otros azotes.
Lo que ha quedado más que claro, es que no hay ídolos inamovibles. Pies de barro, tienen todos. Y la ciudadanía ha encontrado gracias a este referendo, cura al síndrome del esclavo agradecido. Es indudable que los bolivianos han superado -por el intento prorroguista del Mas-, esa pasividad resignada,  automatizada,  y ese manifiesto temor uniforme para pensar.  Por lo que se ha podido observar,  ha gustado mucho eso de opinar más allá de lo aparente, con creatividad y autonomía.
Karen Arauz


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