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lunes, 8 de febrero de 2016

con precisión Agustín Echalar asegura que Gabriela se ha convertido en la mujer más famosa y que su fama se instala por mucho tiemplo. historia fantástica que son sólo 28, cursó dos carreras , quería tener fama, sostiene, o sólo vengarse de su ex-amante? todo lleva a sospechar de "un tráfico de inflencias". Echalar asocia "el sigilo del nacimiento y la murte de su hijo Ernesto Fidel y su negativa a concurrir al entierro de su padre"

Gabriela Zapata se ha convertido en la boliviana más famosa de la semana y es posible que su fama perdure por algunos meses.  Ella había estado trabajando en crearse una imagen pública y había aparecido en varios reportajes, que tenían todo el aspecto de haber sido promovidos por ella misma.

 No,  no se trata de alguien que ame la privacidad, ella quería notoriedad y su objetivo se logró gracias a que Carlos Valverde la vio en una separata que era un reportaje de la empresa en la que es gerente de Marketing. 

Hizo sus averiguaciones y pudo atar cabos,  que no es lo mismo que atar guatos. Así dio con la relación de esta mujer con el Presidente Evo Morales.

La historia de Gabriela es fantástica porque si ahora tiene 28 años tiene que haber conocido a Evo antes de cumplir los 18, tiene que haber tenido un hijo con él antes de llegar a los 20, y tiene que, desde entonces, haber logrado no sólo una carrera universitaria -es abogada- sino también una carrera profesional y empresarial que la ha llevado a ser una de las más exitosas  jóvenes del país.

Si Zapata quería fama la ha conseguido con creces, pero también si por algún motivo que no conocemos quería vengarse de su antiguo amado, digamos de algún desprecio o  abandono,  también lo ha logrado porque no quepa la menor duda que el relacionamiento de Morales con ella abre un enorme boquete en la credibilidad del Jilliri Iripiri del Estado Plurinacional, precisamente en un momento clave como este, en un momento en que se juega el futuro de Evo.

Aunque a primera vista todo lleva a sospechar que hay un fuerte tráfico de influencias, donde la exenamorada del Presidente juega un papel primordial, lo justo es darle el derecho de la duda,  pero ella tendrá que demostrar que ninguno de los pasos que la llevaron hasta donde llegó tienen que ver con la influencia del Primer Mandatario o del entorno gubernamental, y eso es difícil en medio de contratos millonarios hechos sin licitación. Como se decía en la antigua Roma, la mujer del César no sólo debe ser honesta sino parecerlo.

¿Es esta la punta del ovillo que nos llevará a descubrir la corrupción de las altas cúpulas masistas? No lo sabemos, pero  lo cierto es que es la primera vez en diez años en que se puede encontrar una relación entre el Presidente y una situación sospechosa. En estos diez largos años, el Gobierno ha desinstitucionalizado al país, ha hecho que se vuelva algo casi cotidiano la irregular compra de bienes y servicios muy caros a través de invitación y no con licitación,  pero no se podía encontrar nada que relacione directamente al primer Mandatario. Eso ha dejado de ser así esta semana. Posiblemente, queriéndolo o no, Gabriela Zapata Montaño le está haciendo un gran favor a la democracia boliviana.

Hay en medio de esta historia, que da hasta para telenovela brasileña, la triste historia del bebé negado, el hijo del hombre más poderoso de un país que nació y murió sin que nadie se entere. No es una historia de discreción y de privacidad, es más bien una sórdida, historia de los corredores del poder, es una narración griega.

¿Jugó fútbol don Evo el día que enterraron a su hijo? ¿Por qué algo tan natural y tan bello como el nacimiento de un bebé tenía que mantenerse como un gran secreto?  No, señores, no se trata de la vida privada de la gente, no se trata de respetar la privacidad y la intimidad de las personas que están en el poder.  El nacimiento y la muerte de un niño no pueden ser un secreto.

Cuando leí la biografía de Evo, la cual en algunas partes me emocionó, me llamó la atención que él no recordara por qué no había ido al entierro de su padre,  aunque por la narración misma uno podía inferir el motivo de su inasistencia. Ahora pienso en esa biografía y, bueno, la segunda parte no es mucho más que una farsa, por lo demás, obviar la existencia y la muerte del propio hijo dice mucho del biografiado.

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