jueves, 8 de octubre de 2015

Karen Arauz nos invita a tomar una decisión personal, de cada ciudadano, en el tema del VOTO POR EL NO. considera la actitud más seria y definitiva para imponerse al acostumbrado manipuleo del sistema electoral, teniendo Evo de su parte a las autoridades que él mismo designó al frente del Tribunal Electoral. la pérdida de independencia de poderes estal, que junto al manejode la Justicia está dejando un amargo sabor a engaño.



RAZONES PARA EL NO


Por estos días, estamos obligados a intercambiar ideas, fijar posiciones personales y los argumentos que fluyen en diversos sentidos, amenazan con derrapar hacia extremos y las diferencias desnudan la polarización. No es fácil lidiar con múltiples razonamientos  pugnando por imponerse, por eso se hace indispensable hacer uso de esa maravillosa facultad privativa de los humanos, que es pensar.  El No al referendo que abriría la posibilidad de que Evo Morales permanezca en el poder por veinte años, o más, nos exige un espacio íntimo de reflexión alejada de subjetivismo dejando que surja la auto introspección, escarbando los fundamentos racionales para la propia respuesta y decisión.

¿Por qué optar por el NO? Muchos coincidirán que es un recurso de defensa ante lo que podríamos identificar como el verdadero gran peligro, que es el fin del sistema democrático entendido como el gobierno de la mayoría con respeto de la minoría, pero sometidos todos a las leyes.  Lamentablemente, la experiencia de una década del gobierno Morales-García, deja muy poco margen a la esperanza de una genuina intención de servicio para todos los habitantes de este país. Las muestras de un estilo basado en la constante confrontación y secante sectarismo, convirtiendo a los que no piensan igual en enemigos que hay que aniquilar más allá de cualquier razonamiento, hace que optar por el NO, sea casi por instinto de sobrevivencia.

Lejos de lo reiterado a conveniencia, no se trata de  buscar excusas para los grandes pecados que se cometieron -como gusta de decir el Presidente- "antes". Pero el principio que todos los que defienden la democracia suscriben con convicción,  es lo expresado por Churchill, -de que pese a todo-, es el mejor sistema que la humanidad conoce. Las largas permanencias en el poder, arrastran indefectiblemente  hacia el autoritarismo. Y no ha existido, ni existirá jamás, uno que sea bueno.  Lamentablemente, han existido desde el principio de la era Morales-García, síntomas primero, certezas luego,  cómo profundizaría su accionar el gobierno de seguir prorrogándose.

La desinstitucionalización que se experimenta cotidianamente, se vuelve brutal ante la evidencia de la total pérdida de independencia de los poderes del Estado. El manejo discrecional de la justicia, para lo que se utilizó al ciudadano común en un supuesto proceso de selección de jueces y magistrados, llevándolo obligado a elegir de una lista de NN por ellos escogida. Esa experiencia ha dejado un sabor amargo a engaño y lo que es peor, ha sembrado irreversiblemente la falta de credibilidad. Y nada más difícil de recuperar que la confianza perdida. Qué sociedad puede llamarse civilizada si no tiene acceso a la justicia y a la protección de las leyes, más por el contrario, que esas leyes sean utilizadas para someter y criminalizar el disenso. En este sentido observamos con angustia y preocupación, la arremetida oficialista contra los gobernadores y alcaldes que osaron participar -y ganar- sembrando ingobernabilidad con total desprecio de la voluntad popular.

La mayoría del partido de gobierno en la Asamblea, ha anulado absolutamente su esencia misma. La asamblea debía ser el ámbito natural para el intercambio de opiniones encontradas, y se debatan las ideas de todos que optimice  las reglas de convivencia. Por la esencia misma del partido de Evo Morales, no existe ninguna posibilidad que las minorías representadas por la oposición, logre nunca hacer oír la voz de los que discrepan pero a quienes no se les puede negar, que también les asiste el derecho a participar en medulares decisiones sobre el destino común del país que dicho sea de paso, es de todos. Para el MAS, ganar es sinónimo de forzar al silencio a todos los demás. Nadie ignora a estas alturas, que a la democracia la han  reducido a meros actos electorales siempre obligatorios y penalizados, sintiéndose los ciudadanos usados e irrespetados una y otra vez. Y es inadmisible, que cualquiera de sus funcionales conmilitones, se atreva a descalificar a quien se considera libre de pensamiento y acción, como un vil traidor a la patria.

Los llamados a ser los más celosos guardianes del cumplimiento de los procedimientos que garanticen la expresión de libertad de elegir y ser elegido en absoluta transparencia, que son los vocales del poder electoral, son los que mayor recelo despiertan en esta coyuntura.  Qué proceso electoral puede ser calificado de libre de toda sospecha si una vez más, son nombrados en total dependencia del poder ejecutivo y sus criterios son instrucciones que emanan del poder central. La ensombrecida pregunta elaborada por el oficialismo y remitida en consulta al órgano electoral, denota la maniobra pero es probable que no merezca un análisis y menos una modificación.

Estas podrían ser -en lo personal-, las razones de mayor peso para optar por rechazar la posibilidad de una prórroga del gobierno  Morales- García. Hay muchas otras por supuesto.  Pero es bueno que observemos la dañada estructura básica del Estado, de donde emergen luego, todas las fallas que pueden derivar en la debacle de nuestra manera de vivir en libertad.

Karen Arauz


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