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lunes, 28 de diciembre de 2015

El Deber llama la atención del nuevo perfil de la lucha antinarcos que está encarando Mauricio Macri, tan vinculada a los narcos que operan en Bolivia. la diferencia ahora es que el ataque afecta a la cresta en Bolivia que de alguna manera "protegía o rebajaba" la represión.

Gran expectativa todavía están generando las primeras medidas del flamante presidente de Argentina, Mauricio Macri. Varias de estas serán de fundamental importancia para las relaciones entre el vecino país y Bolivia, y ya fueron conversadas con el presidente Evo Morales con motivo de la asunción del primero el pasado 10 de diciembre. La lucha contra el narcotráfico tendrá, en este sentido, un cambio radical en cuanto a la forma en que el Estado argentino ha venido enfrentando este flagelo, que está destruyendo los cimientos mismos de la sociedad civilizada.

Pese a los reparos de diversos sectores sociales y políticos, Macri anticipó que militarizará la lucha contra las organizaciones delictivas de la droga que están actuando en la frontera entre Argentina y Bolivia con total impunidad, lo que estimula el crecimiento de sus actividades. La Gendarmería Nacional, una fuerza de seguridad de naturaleza militar, será la encargada de redoblar la lucha contra los narcotraficantes a través del fortalecimiento de la seguridad en las fronteras. Un alto jefe de esa entidad advirtió, sin embargo, que los cárteles de la droga poseen un poder de tal magnitud que, por ahora, están sobrepasando los mecanismos que se tienen para combatir el tráfico de estupefacientes. Dicho militar señala, por ejemplo, que el 80% de la droga proveniente de Bolivia se traslada a través de avionetas que invaden el espacio aéreo argentino, pero que no pueden ser detenidas debido a que no existe una ley de derribo de aviones sospechosos de estar cometiendo ilícitos. La complicidad de algunos agricultores argentinos y bolivianos con este negocio es vox populi, un asunto que también debe ser encarado. Las ciudades de Orán, Tartagal, Salvador Mazza y Aguas Blancas están literalmente tomadas por el narcotráfico, pese a la presencia policial y militar que se registra en la zona.

En este contexto, Macri anunció que dará un giro en la política antinarcóticos de Argentina, donde la corrupción y la negligencia se campean para beneficio de las organizaciones delictivas que trafican con la droga. Dijo que buscará acuerdos con Bolivia para fortalecer la vigilancia terrestre y aérea en las fronteras comunes a fin de frenar la expansión de la droga en la región. 

Ojalá que ambos gobiernos puedan superar la actual situación de laxitud política hacia el narcotráfico, asimismo la complicidad de ciertos sectores judiciales, policiales y militares, y que se pueda hacer contundente la ofensiva contra tales organizaciones delictivas.

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