jueves, 19 de noviembre de 2015

tercer artículo de Susana que se refiere a las razones para el NO. matiza bien la pensadora y profundiza en este proceso que podríamos llamar de "le mentira y el engaño desde cuando Evo ante los medios dice "hicimos trampa con el vice Alvaro para engañar a la oposición (al pueblo todo) dijjimos sería el último mandato, pero de la vieja República...

2 Más razones para el NO
Susana Seleme Antelo
19.XI.15

"Una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha a toda la sociedad"  Barón de Montesquieu.

¿Cuán amenazada está la sociedad boliviana bajo el régimen de Evo Morales, que la somete a una injusta confrontación –Sí o NO- camuflada bajo un referéndum plebiscitario solo para ser reelecto inconstitucionalmente por cuarta vez, el próximo febrero de 2016?
¿Qué hay detrás de ese impulso re-re-reeleccionista, cuando faltan aun más de 4 años de este su tercer mandato? ¿Acaso la machacada agenda 2025, contiene algo diferente a lo vivido estos últimos 10 años de violación sistemática al Estado democrático, al Estado de derecho y los Derechos Humanos? ¿O es que la época de las ya instaladas  ‘vacas flacas’ le hace temer la reducción de recursos para seguir comprando conciencias?
El plebiscito de febrero de 2016 es amoral pues Morales-García Linera son los promotores-interesados  de esa farsa que enfrenta a la sociedad. Arropados  en el socialismo del siglo XXI’, los hombres Morales han sometido a Bolivia al autoritarismo que pretende cambiarle  la matriz republicana y democrática por una dictadura disfrazada de democracia. Embarcados en esta injusta confrontación,  mi voto será NO.
Y si de injusticas se trata, recuerdo la cometida contra el joven Christian Urresti, linchado por hordas oficialistas  en Cochabamba, en enero 2007. Por ese crimen mi voto será NO, porque tampoco olvido la ‘Calancha’, noviembre 2007,  sus tres muertos y heridos para aprobar la nueva Constitución Política del Estado.
Y recuerdo Porvenir, septiembre 2008, y el  enfrentamiento montado por el oficialismo con 12 muertes solo para sacar de la arena política al exprefecto de Pando, Leopoldo Fernández, preso desde entonces sin juicio justo. Razón de peso para votar NO a los injustos.
Y tampoco olvido un 16 de abril de 2009 y la ejecución extrajudicial de Eduardo Rózsa Flores, Árpad Magyarosi y Michael Martín Dwyer. Ese crimen fue encubierto bajo carátula judicial “terrorismo-separatismo”, con 39 imputados,  unos presos y otros en el exilio por un delito inexistente. Poderosísima razón, esa,  para votar NO por el desprecio al Estado de derecho. Ese ajusticiamiento fue un acto de terrorismo de Estado cuya  autoría intelectual recae en el propio Morales. Con obsceno desparpajo, pocas horas después del crimen, apenas arribado a Cumaná, escoltado por Hugo Ch ncentivos'de ese departamento, dujo ávez (+) y Raúl Castro para asistir  a  una reunión bolivariana, afirmó “Yo di la orden de acabar con los mercenarios… hubo  una balacera y tres de ellos están muertos y otros heridos”. El argumento fue que “terroristas-separatistas” de Santa Cruz, pretendían matarlo, hecho jamás probado: no existió. En su libro “Maten a Rózsa,  Carlos Valverde Bravo afirma que el operativo del 16 de abril de 2009, “se convirtió en una masacre ordenada por el Presidente  Evo Morales, antes de irse a Venezuela.”
Con aquel crimen  pretendieron “aplastar” la corriente autonomista del Oriente boliviano y a sus líderes, pues eran freno al proyecto de dominación total.  Por las muertes, el sufrimiento infligidos a sus familias, a las de los presos, exiliados, y el impedimento a  la libre determinación de  regiones autonómicas, en febrero mi voto será un rotundo NO.
¿Cómo no recordar Chaparina -septiembre 2011- y la represión a los pueblos indígenas del Oriente, que pretendían impedir la construcción de una carretera que, amén de destruir su hábitat,  colmará el apetito de cocaleros por tierras vírgenes? Y no olvido la represión a los indígenas guaraníes de Tacovo- Mora, que defienden sus tierras de avasallamientos mercantilistas. Por el respeto a ellos y en contra del oportunismo “indígena-originario-campesino” de Morales-García Linera, mi voto es NO  a quienes violan sus derechos humanos.
También recuerdo a las 228 personas de Beni, privadas del derecho democrático a ser electas porque eran opositoras al régimen, en las elecciones regionales de marzo de 2015. Tampoco olvido a Carmelo Lenz, ex gobernador de ese departamento, preso luego de aquella injusta elección, con argucias judiciales por ser opositor. Más que poderosas razones para votar NO, sin olvidar a Chuquisaca, donde un órgano electoral corrupto hizo gobernador a un candidato oficialista tras el robo de  votos a otro partido. 
Hay más injusticias como la de Huanuni, Caranavi; contra Felipe Moza y otros. Las hay de carácter delincuencial y horrendos feminicidios, y las injusticias político-jurídicas, la destitución de autoridades electas democráticamente, o los paredones judiciales para acorralar a adversarios políticos. Puedo olvidar otras, pero estas nombradas son razones de demasiado peso para votar NO al continuismo, que se escuda en que “el pueblo lo quiere”.
De sobra se sabe que a Morales-García Linera el ‘pueblo’ solo le interesa como proveedor de votos para legitimarse en anteriores elecciones y en este amoral plebiscito. Aun si aceptáramos la soberanía democrática del pueblo ¿a qué pueblo se referirán? ¿Al súbdito de los bonos y dobles aguinaldos, como redistribución de la riqueza, sí, pero clientes de la prebenda y las promesas populistas? Ese pueblo no es otro que la ‘masa’ espontánea o dirigida, cerrada o abierta, de descarga destructiva o  de acoso como clasificó a algunas Elías Canetti, en su libro “Masa y Poder”. Pueblo-masa, en cualquiera de sus formas sin menodpreciar ninguna, no presupone que sea infalible. Se equivoca y a menudo, menos mal, para desmentir aquello de que  “la voz del pueblo es la voz de Dios”.
Con imposturas, extorsiones y chantajes ahítos de corrupción, el ‘pensamiento único’ pretende satisfacer la ambición del bloque en el poder, para seguir enriqueciéndose a costa de la sociedad  boliviana. El NO es un ¡basta! a las injusticias que  violan los Derechos Humanos y civiles. Razones demás para votar NO contra los injustos.



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