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martes, 14 de abril de 2015

tiembla Evo ante la presión cada vez mayor de modificar el tipo de cambio. empresarios se quejan porque Argentina y Brasil introducen productos a menor precio que hace temer por la economía. Evo ha prohibido a "sus medios" hablar del tema. se agrava la cuestión según Siglo21.

El tipo de cambio, fijo desde 2006, se ha convertido en un problema que, por un lado, tiene paralizado al gobierno, y por otro tiene a empresarios que exigen una devaluación.
El gobierno está paralizado porque teme que cualquier movimiento en el tipo de cambio pueda provocar temores y luego una corrida de ahorristas.
Los ahorros en moneda nacional en el sistema bancario equivalen a US$ 13.000MM, y los ahorristas podrían optar por retirar sus ahorros o cambiarlos a dólares.
Los empresarios muestran que en este momento las monedas argentina y brasileña muy devaluadas están provocando que ingrese azúcar y arroz de contrabando perjudicando a los productores nacionales.
La propia CAMEX ha hecho un pedido formal para una devaluación, con el argumento de que los productos nacionales se han hecho muy caros en el exterior, y resulta difícil exportarlos.
Desde 2006, el gobierno no usa el mecanismo del bolsín del Banco Central y ha optado por una cotización fija.
Cuando se creó el bolsín, en 1997, la cotización era de Bs 2 por cada dólar y en veinte años esa cotización llegó hasta Bs 7,05 por dólar. La devaluación había sido de Bs 5 durante esas dos décadas.
Pero en la década del gobierno del MAS la paridad ha sido frenada en seco, lo que está generando la tensión que se vive ahora, con el gobierno paralizado de miedo y los empresarios exigiendo una devaluación.
Cuando cayó Sánchez de Lozada no se produjo ningún trauma financiero debido, probablemente, a que la moneda había sido devaluada paulatinamente durante veinte años.
Ahora que el cambio ha sido paralizado, el MAS mira con pánico la posibilidad de modificar la cotización. Un error que se agrava conforme pasan los días.
Una de las razones por las que el tipo de cambio no va a ser modificado es porque la fortaleza de la moneda boliviana ha sido presentada como una demostración de independencia y desafía al imperio, un concepto fácil de entender pero profundamente equivocado.
Más aun significaría encarecer los precios de las importaciones que ahora hace el Estado para abastecer el mercado interno de combustibles y alimentos. Lo paradójico es que también se daría un golpe al contrabando de combustibles que salen del país y de alimentos que entran.
Otro de los motivos es que el ministerio de economía está concentrando sus esfuerzos en la captación de impuestos, es decir busca usar la política fiscal y no la monetaria para estabilizar la economía. En este sentido se puede esperar que las multas a las empresas que pagan impuestos en el país continúen junto a la persecución de empresas legales.
Detrás de todo esto está por supuesto el consumo interno que ha sido pregonado como el gran logro del ministró Arce. Sin embargo, las cifras oficiales no logran mostrar cuál es el verdadero efecto del sector informal sobre la demanda interna y sobre todo el efecto del sector ilegal sobre esta demanda.
El boom de la construcción que es uno de los principales motores de la demanda interna está estrechamente ligado al narcotráfico; lo saben la mayoría de los bolivianos pero no figura en las cifras oficiales.

El tipo de cambio tiene poco efecto sobre el narcotráfico pues este usa el dólar como moneda. 

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