sábado, 2 de agosto de 2014

chutos. chutos. chutos!!! qué hacer con ellos? los únicos que lo saben son los chapareños...aver envíen a sus policias, a sus fuerzas armadas...y veremos cómo les va. por el momento el problema está ahí y Evo no se atreve, espera que otros tomen la iniciativa.

Dice Peter Andreas que la guerra de la independencia de Estados Unidos la iniciaron unos contrabandistas que no querían seguir pagando tributos a la corona británica. (texto de Humberto Vacaflor desde Tarija)


La intención de ellos era solamente dejar de pagar impuestos. Nunca habían imaginado la altura que alcanzaría la llamarada que estaban iniciando.
En Bolivia, los dueños de los autos chutos están comenzando una batalla que consiste, por ahora, en la intención de no pagar impuestos por la importación de vehículos. Eso es todo.
Desafían al Estado boliviano y dicen que si los autos están a la venta, porque han ingresado a territorio boliviano a través de no se sabe qué procedimientos, con no se sabe qué tipo de alianzas, nacionales o binacionales, pues por qué no comprarlos y usarlos.
Proponen, con este gesto, que no haya fronteras. Ni impuestos. Ni Estados que se estén peleando por aplicar leyes en territorios que ni siquiera controlan. Y que nos dejemos de seguir esta farsa.
A ver, dicen desde el Chapare los propietarios de estos vehículos, envíen a sus policías, a sus fuerzas armadas, con charreteras luciendo emblemas colorinches, de muy mal gusto, incluso de gusto torcido, y veremos cómo les va.
Quizá el mensaje de estas personas sea que no vale la pena presumir de tener un Estado cuando nadie respeta sus, dizque, leyes. Si existen miles de hectáreas de cocales ilegales, si las fábricas de droga cubren todo el país, si la coca y los semielaborados pasan las fronteras sin problema, si las minas están en manos de asaltantes, si los ríos son contaminados por lugareños e incluso por chinos, si las tierras pueden ser asaltadas sin que nadie las defienda, ¿por qué presumir que existe un Estado? ¿Vamos a seguir con esta mascarada?, dicen ellos con este mensaje.
La revolución que está naciendo quizá dé lugar a otra forma de organización. Uno nunca sabe. Colón quería llegar a Catay y se encontró con esto. Se hace camino al andar. Una larga caminata comienza con un paso.
El reino de lo ilegal ha enviado a sus apóstoles. Llevan la buena nueva por todos los rincones. Algunos adelantados han llegado tan lejos que alientan a otros que están apenas comenzando. Es cuestión de meterle. Uno nunca sabe.

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