sábado, 9 de junio de 2012

policía irrumpe Plaza Murillo. comunarios potosinos resisten total 9 heridos verdes y trifulca de varias horas. explotar oro ilegalmente acusa Gobierno.


Unos nueve policías heridos y 15 marchistas detenidos es el saldo de la protesta callejera de dos días que pide la reversión del yacimiento Mallku Khota, informaron este viernes por separado el viceministro de Régimen Interior y Policía, Jorge Pérez y el dirigente de los comunarios, Leonardo Montaño.
El viceministro Pérez explicó que cuatro uniformados fueron heridos el jueves y otros cinco este viernes tras un ataque de los marchistas por la reversión de Mallku Khota, que está en el norte de Potosí.
"Hubo exceso en el uso de explosivos. Además se supo que sólo unos 80 marchistas son comunarios de Mallku Khota", dijo.
Agregó que 30 vehículos respaldan la marcha indígena. "Alguien está financiando esta marcha", dijo.
También confirmó que se pidió que el Ministerio Público la emisión de mandamientos de aprehensión de los comunarios que fueron identificados en el ataque de policías en La Paz.
"No hay detenidos", aseveró el viceministro Pérez, sin embargo el dirigente de los marchistas, Leonardo Montaño, sostuvo ante los periodistas en la Plaza San Francisco que existen 15 comunarios detenidos.
"Son 15 los detenidos", aseguró. También ratificó que la marcha de Mallku Khota pide la liberación de Cancio Rojas, dirigente que está preso en la cárcel de Cantumarca, en Potosí, sindicado por el secuestro y vejación del policía Luis Mosa Escóbar y del cabo Guillermo Payllo Marca.
La marcha de Mallku Khota ingresó la tarde del jueves al centro de La Paz y de inmediato se instalaron en vigilia en el acceso a la Vicepresidencia, y agredieron con palos a los policías, dejando cuatro heridos.
Las comunidades de Mallku Khota y Kalacha piden al gobierno la reversión de la concesión para explotar yacimientos de plata y oro a la Compañía Minera Mallku Khota, filial de South American Place.
Pero 44 comunidades del norte de Potosí están de acuerdo con la conclusión de la exploración minera que pertenecen a seis Ayllus (Sanka, Jatun Urinsaya, Sullka Jilaticani, Tacahuani y Qullana).
También se denunció que los comunarios de Mallku Khota y Kalachaca están dedicados a la explotación ilegal de oro provocando daños en el medio ambiente con la contaminación de aguas superficiales y subterráneas, flora y fauna.
"Esta explotación ilegal no contribuye al desarrollo económico del país ni de la región del norte de Potosí", destaca un informe sobre la explotación minera en Mallku Khota.

El proyecto Mallku Khota está ubicado en el norte de Potosí, a 4.200 metros de altitud, a 280 kilómetros al norte de Uncía, y existen yacimientos probados de plata, indio, galio y oro. La producción en gran escala se proyecta desde 2015.

jueves, 7 de junio de 2012

la actuación de Choquehuanca dio por resultado un retroceso en el tema de la Reivindicación Marítima por tanto debe renunciar por decoro

“El calificar que el retorno al mar con soberanía es un asunto bilateral entre Bolivia y Chile, es un gran retroceso, pues se desconoció su carácter multilateral aprobado en otros encuentros de las Américas. Por todo ello, el Canciller debe renunciar por un mínimo de dignidad y decoro”, afirmó.
En opinión del experto, la política exterior del Gobierno de Bolivia se maneja de manera improvisada y sin una estrategia de Estado, porque las actuales autoridades se encargaron de destruir el equipo de trabajo que existía en pasadas gestiones, para sustituirlo por personal sin ningún conocimiento y capacidad en el tema marítimo.
“Los profesionales con carrera diplomática fueron desplazados o sustituidos por políticos que no tienen la mínima idea de lo que significa la reivindicación marítima”, agregó.
Según Gutiérrez, Bolivia no defendió la tesis de retorno al mar con soberanía con razones jurídicas sino políticas, lo que demuestra la incapacidad del Gobierno.
Sostuvo que la delegación de Chile, en especial su Canciller, defendió su posición con términos jurídicos, históricos y políticos, reiterando que sí tiene una política de Estado sobre el particular, porque no cedió ni un milímetro en la política marítima chilena. En cambio, Bolivia demostró no contar con una estrategia.
“Por los resultados obtenidos en la Asamblea de la OEA, que recomendó a Bolivia y Chile a continuar con el diálogo para encontrar soluciones de forma bilateral, es que el Canciller debe renunciar para reencauzar el tema marítimo con mayor seriedad y responsabilidad”, dijo.
Por su parte, la secretaria de Desarrollo Humano de la Gobernación de Cochabamba, Celima Torrico afirmó que el tema marítimo es irrenunciable y continuará la defensa en todos los foros internacionales.
“Jamás renunciaremos al mar con soberanía, y algún día volveremos con el apoyo de la comunidad internacional, así por ahora digan que es un asunto bilateral entre Bolivia y Chile”, agregó.
A su vez, el concejal de Cercado, Edwin Jiménez dijo que todo fue un fracaso para Bolivia, pues no contó siquiera con el apoyo de los países del ALBA (Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia), que supuestamente son aliados.
“Lo lamentables es que los cancilleres del ALBA fueron los primeros en recomendar que Bolivia y Chile opten por el diálogo por tratarse de un asunto bilateral, restándole su carácter multilateral que fue aprobado en noviembre de 1979”, afirmó a tiempo de lamentar la poca consistencia en la defensa marítima que tanta expectativa generó en los bolivianos.

miércoles, 6 de junio de 2012

no le queda otra que seguir cantando su eterno lamento. considera El Día al concluir acto en Tiquipaya. como espectáculo pasa, como resultado NADA. "popularidad en base a vales para comidas"


Como espectáculo estuvo muy bien montada la 42 Asamblea de Organización de Estados Americanos (OEA) celebrada en la localidad cochabambina de Tiquipaya. Los asistentes pudieron disfrutar de un baño de cultura ancestral ante un marco humano impresionante, que vitoreaba o rechiflaba las intervenciones de los oradores, lo que le permitió al presidente boliviano demostrar que todavía goza del apoyo popular y tapar de alguna manera la situación de descontento que se ha estado viviendo en el  país y que amenazaba con empañar la cita internacional. Al parecer tuvo éxito la estrategia y no hará falta castigar a nadie, como se había amenazado a aquellos parlamentarios que estaban queriendo tomar la cumbre como muro de los lamentos.

El presidente Morales pudo aprovechar la cumbre para relanzar su discurso antiimperialista que tanto furor ha causado en el mundo. Tanto él como su canciller se cuidaron muy bien de no caer en el clásico anecdotario que suelen lanzar en las reuniones multilaterales y se abocaron a acicatear con fuerza el andamiaje interamericano desde todos sus flancos. El mandatario no sólo ha cuestionado la propia existencia de la OEA, sino también la vigencia de mecanismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), entre otros, instituciones que reciben críticas cotidianamente y desde diversos bandos.

El espectáculo más fuerte se dio a la hora de las reivindicaciones. El trato que se le dio a la delegación chilena parecía una suerte de vendetta del hincha malherido por la derrota que había sufrido la selección boliviana el día anterior. Demasiadas hormonas, una sobredosis de prepotencia que no se justifica en una ceremonia diplomática y menos cuando se oficia de anfitrión. Los chilenos, que tienen mucha experiencia cuando se trata de capear situaciones como ésta (recordemos cómo Lagos vapuleó a Carlos Mesa en México) optaron por no asistir –caso del canciller Moreno-, o de retirarse del salón cuando se apeló al acto chapucero y chauvinista de interpretar el himno al mar.

Si el interés era humillar a los chilenos y demostrar que el gran fervor marítimo boliviano sigue en pie, se ha cumplido el objetivo. El Gobierno boliviano ha quedado frente al pueblo como un gran pendenciero que no se calla delante del imperio y menos ante el invasor. La diplomacia chilena ha reaccionado iracunda, no sólo por el papelón que tuvieron que pasar, sino porque en el acto principal de la cumbre se ha comparado la demanda marítima boliviana con el reclamo argentino hacia el imperialismo británico por las Islas Malvinas. Para ellos la imagen también cuenta, el problema es que en Bolivia el saldo a favor ha sido sólo eso, el espectáculo.

Lamentablemente, después de la Cumbre (que no incluyó en ninguna de sus declaraciones oficiales la demanda marítima boliviana) las cosas volverán a lo mismo en los asuntos del mar. Chile seguirá insistiendo en sus derechos ganados a través del Tratado de 1904 y Bolivia continuará en su indeterminación, su falta de consistencia, en sus amenazas y escasa proyección del verdadero objetivo de recuperar el acceso al Océano Pacífico. Después de esta cumbre, las relaciones con Chile se habrán enturbiado más, el diálogo seguirá alejándose y Bolivia no tendrá más que seguir cantando su eterno lamento.
El trato que se le dio a la delegación chilena parecía una suerte de vendetta del hincha malherido por la derrota que había sufrido la selección boliviana el día anterior. Demasiadas hormonas, una sobredosis de prepotencia que no se justifica en una ceremonia diplomática y menos cuando se oficia de anfitrión.

martes, 5 de junio de 2012

Gustavo Fernández canciller de Guevara Arze fue protagonista de la primera OEA en LP y concede interesante entrevista que publica www.eju.tv que reproducimos con gusto


Gustavo Fernández, ex canciller, fue uno de los principales artífices de la resolución de 1979, que emitió la IX Asamblea de la OEA sobre el tema mar. Si bien las negociaciones para alcanzarla tuvieron elementos históricos y jurídicos, Fernández explica que estuvo apuntalada por argumentos políticos.
Todo comenzó cuando el ex presidente Wálter Guevara Arce se encontró con que en el Gobierno que le precedió (Celso Padilla) se habían logrado dos triunfos: primero, la inclusión del tema mar en la agenda de la IX Asamblea de la OEA, venciendo la resistencia tradicional de Chile; y segundo, que esa asamblea se hiciera en La Paz, en el centenario de la Guerra del Pacífico.
Faltaban apenas tres meses para la Asamblea, y el Gobierno concluyó que esa oportunidad y ese escenario no debían desperdiciarse. “Pusimos en marcha un programa muy intenso de consultas para preparar la resolución”, cuenta.
¿Qué contexto se vivía entonces? Un año antes, se realizó la VIII Asamblea de la OEA en Chile. Gobernaba Augusto Pinochet y en EEUU, Richard Nixon. Este último, en el encuentro, a través de un representante, le dio un apoyo “indirecto” a esa dictadura.
A diferencia de éste, dice Fernández, en la Asamblea del 79 en La Paz “el empuje” por la democracia fue más fuerte, porque el presidente de EEUU, Jimmy Carter – sucesor de Nixon- , y su política de derechos humanos, se dirigía contra las dictaduras y afirmaba los principios democráticos.
Recuerda que “EEUU era un actor muy importante en ese momento, y Bolivia abría la puerta de la democracia en el sur, como una cuña entre las dictaduras de Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay y el Gobierno militar de Brasil, que se preparaba para hacer su transición. Los países andinos, también estaban en pleno proceso democrático”.
El ex canciller explica que en consecuencia, el eje de la negociación de la Resolución del 79 “tuvo un fuerte respaldo político de las potencias democráticas latinoamericanas contra las dictaduras del continente”; y que fue “en la confluencia de EEUU y el Grupo Andino que Bolivia tuvo su base de negociación inicial”. El interés principal de Bolivia era conseguir la declaración de La Paz, sobre la democracia, y en ese impulso: el tema mar.
A este panorama se sumó el apoyo de la sexta conferencia del Movimiento de Países No Alineados que se efectuó en Cuba, donde se aprobó un texto en favor de la demanda marítima. Así, Bolivia sumó este movimiento a su bando y con Cuba se adhirió también el apoyo de los países caribeños. Los países centroamericanos terminaron de cerrar el apoyo continental.
Entonces, ¿hubo lobby?
Pero claro, hicimos una gestión política muy intensa en todos los países y con esos elementos, políticos e históricos. Pero luego planteamos la demanda acá en términos políticos. No la planteamos en términos jurídicos ni históricos. El presidente Guevara hizo un extraordinario discurso en la inauguración en el que demolió los argumentos de Chile, pero la base de nuestra gestión política para la resolución fue política. En La Paz se negoció la resolución de la OEA, con dos argumentos. El primero, que la mediterraneidad de Bolivia y la persistencia del clima de confrontación en el Pacífico era una amenaza a la paz continental. Ese argumento tenía sustento porque un año antes Chile y Perú estuvieron al borde de la Guerra. Dos años antes Argentina y Chile también. El ambiente que existía entonces era de extrema confrontación, al punto de la confrontación política entre democracias y dictaduras, y militar entre Perú, Chile y Bolivia. La otra argumentación era que la falta de acceso soberano de Bolivia era un obstáculo a la integración continental.
¿Cómo se dio la negociación del texto?
El texto lo negociamos en el curso de la asamblea, pero el apoyo político y las ideas ya estaban. Y eran: la mediterraneidad boliviana es una amenaza a la paz y seguridad continental, y es un freno a la integración latinoamericana; por eso, los países tienen interés en que se resuelva.
Sobre esa base se negocia la resolución, que agrega que es necesario que Bolivia tenga acceso soberano al mar, por un corredor que lo comunique por un puerto. Y ahí estábamos recogiendo los elementos de la negociación de Charaña del año 75: acceso soberano con corredor. Y como Perú en ese año se opuso a esa solución, planteando la internacionalización del puerto, en la resolución hablamos de una posible área de desarrollo integrado, para que no se sintiera ofendido y participara en la resolución.
Realizaron una lectura adecuada de la situación.
Que es el primer factor: con quienes cuento, qué puedo hacer, cuáles son los factores. Por eso menciono la gestión política que acompañó a la negociación. No llegamos con el proyecto a decir apruébenmelo, ahí está. No. Buscamos apoyos políticos. La lucha por la democracia, el centenario de la Guerra del Pacífico, la amenaza a la paz y seguridad continental, el freno a la integración latinoamericana. Estos elementos crearon el escenario de la negociación.

Con Natusch se “cortó el vuelo” a una estrategia

¿Cómo dejaron a Chile sin resquicios para contrarrestar el objetivo de Bolivia?
Era difícil que pudiera hacerlo. Pinochet estaba muy desgastado, la resistencia regional a su persona era muy fuerte y sus aliados militares, como Rafael Videla en Argentina, tenían pues otros planes. Por eso el golpe de Alberto Natusch Busch, y después el de Luis García Meza. No es que se quedaron con las manos cruzadas. Como ésa era una confrontación entre democracias y dictaduras, y ganamos la Asamblea de la OEA las democracias, volvieron con los golpes, que fueron apoyados por las dictaduras militares del sur y la de Chile. No se quedaron de manos cruzadas. Ellos buscaron su propia vía.
¿Por qué no se aprovechó después lo que se consiguió con esa resolución?
Se cortó el vuelo, porque el propósito de la resolución no era conseguir que la OEA dijera que Chile nos devolviera el mar, sino fortalecer la posición negociadora de Bolivia con respecto a Chile, con el respaldo continental. Y para eso, la idea era continuar fortaleciendo esa posición y llevar el tema a la asamblea de las Naciones Unidas.
La gestión política fue apropiada, la política interna estaba demasiado convulsionada. Era una confrontación muy dura. Hay que recordar lo que vino después: Natusch, Lidia Gueiler, García Meza, Vildoso, la UDP, la hiperinflación, Paz Estenssoro’. Es decir una década tormentosa. Todos los cancilleres que me sucedieron trataron de recuperar (esas condiciones). Yo mismo volví a ser canciller con el doctor Hernán Siles (1984-1985), pero ya era muy difícil reconstruir ese escenario.

tan grande es el tumulto, tan repititivo el estribillo, que Claudio Ferrufino quisiera dar a Evo lo que pide, con tal de que termine de apubullar con sus repeticiones, corrupto, prevendal, amenazante siempre en Tiquipaya como en Orinoca, es todo lo que culpa, no hay trabajo, producción repartiendo migajas al pueblo que mendiga... .

Lo dije hace mucho: den el Nóbel de todo a su majestad Evo Morales, incluso el de Química a ver si ya nos deja en paz y nos libra de escuchar las eternas peroratas sobre el proceso de cambio, la revolución, el imperialismo, etc. Que fueran opiniones sustanciosas, apuntaladas por un férreo conocimiento de los temas, tal vez valdrían la pena. Pero este cúmulo de generalidades, lugares comunes, bocetos, esbozos, ya pasó de moda. Simples, sí; básicos, también, pero no desinteresados. Detrás de los balbuceos del líder se esconden intereses muy fuertes, y no de los pobres.

Le hicieron creer que era el Dalai Lama, y se estancó ahí, tratando de ver –en vano- en las estrellas o en los fetiches aymaras su imagen de semidios redivivo. El gobierno de los míseros, supuesto reflejo de lo que ocurría en el país, ha sufrido transformaciones tan grandes que ha dado una vuelta completa y nos ha puesto ante lo mismo, nada que lo diferenciara del neoliberalismo, de la dictadura, de lo que en teoría se atacaba. 

Sucede que pasa como con la edad. Cuando comienza el bienestar, el cuerpo y la mente se aburguesan, y resulta que había sido de lo más cómodo, lo más placentero, convertirse en dueño, más si la posesión es el poder. Y Morales no tuvo estructura para hacer valer el voto popular y en verdad proponer algo nuevo, bueno y valedero. La omnipotencia lo abrumó, le hizo perder seso, o le impidió fundarlo. Se concedió a un niño, “travieso” para colmo, las riendas de un mandato que le quedó grande, excesivo. 

Terminamos así con un gobierno de dirigentes, lo de corrupto ya viene impreso, de prebendalismo y hurto dirigencial. Las bases sirven para votar, para levantar la mano en un pueblo demasiado acostumbrado a caminar en recua. Volver, siempre volver, al caudillo, a la orden, a la imposición, al cuchillo, al chicote, a la horca como alguien dito Colgarico anunció hace poco.  Nos quedamos atrás, bien atrás, y seguimos, cangrejos andinos de corteza dura, sin sentir que los chicotazos que nos dispensan solo nos humillan, nos destruyen.

Se reúne la OEA, en la bendita Tiquipaya. El panorama boliviano es desolador. No hay trabajo, no hay producción ni agrícola ni industrial. Nos manejamos en las superestructuras, en el discurso -cualquiera- que se impone a un reino de sordos y mudos, donde el tartamudo y el tuerto imperan. Se le echan (al pueblo abstracto) migajas; en Tiquipaya se le tira la bazofia interminable sobre la reivindicación marítima, extendiendo la mano a los otros, mendigando, obviando que la respuesta para todo, incluso para la costa pacífica, está en un país productor, empresarial, defensor de y cuidadoso con sus recursos naturales, ávido de explotar a través de la educación sus recursos humanos. 

Eso no quieren los amos; nunca en la historia han deseado que sus sirvientes se ilustren, porque el poder del conocimiento y la palabra los descalifican. El masismo no se distingue de ellos. Gobierno de élites. No hay diferencia alguna entre un capitalista y explotador gringo y uno aymara. Es economía, no pellejo.

La CIDOB se entrevista con el dudoso Insulza, secretario de la OEA. Éste le promete reunión con la Comisión de Derechos Humanos. Listo, basta para que el amo se lance contra ella y despotrique que por qué no se investigan los derechos humanos en el norte. Sigue la lección del moribundo de Caracas, a quien no le conviene siquiera que se hable de DDHH. Estamos de cabeza. 

Por más que lo he intentado, no encontré asomo de anglosajonismo en los descalzos indígenas que marchan para proteger sus tierras, en contra del interés de los millonarios, de los capitales, de los narcos. El fantasma del fascismo se pasea por la América Latina, no el del comunismo. Y para comprobarlo escucho en el alejado televisor la voz de Rafael Correa, el ecuatoriano, mintiendo, mintiendo, y… sufriendo parece, porque habla como mater dolorosa, no como varón.

cómo se inflan las cifras "miles de asistentes de 34 países" cuando la verdad es que los 2.500 son "masistas empleados públicos o desocupados que van a todas partes" la foto oficial no agradó a todos, muy carnavelezca

en realidad se introdujo un nuevo estilo, para la foto de los delegados de los países en que destacan los cancilleres de Chile y Argentina, y la secretaria de Estado para asuntos del hemisferio Sra. Jacobsson, les "obligaron a vestir los ponchos rojos de obsequio" asunto de dudosa buen gusto...y que lucieran todos como uniformados excepción de SEEM, no sé cómo le aceptaron al Canciller, aunque han debido existir denuncias, especialmente si se considera que ésta será la foto oficial de la Asamblea 42 de la OEA. Nada más que 100 delegados de fuera, muy poca asistencia a la convocatoria de Bolivia.


lunes, 4 de junio de 2012

Harold Olmos analiza el estado de la 42 Asamblea y muestra dos posturas la de Evo de "acabar con la OEA, la de Insulza" cómo entidad de diálogo y conciliación. muy útil, bravo Harold!


El presidente Evo Morales abrió este domingo la 42 asamblea ordinaria de la OEA con una descarga de fusilería verbal contra Estados Unidos, contra la actual estructura y funcionamiento del organismo hemisférico, especialmente su comisión de derechos humanos, por la nacionalización de los recursos naturales en todo el mundo y con la reiteración del reclamo boliviano de una salida propia al océano Pacífico.
La OEA tiene sólo dos caminos, dijo. “O muere al servicio del imperio o renace para servir a los pueblos de América.” Ese renacer o “refundación” tendría como componentes la eliminación del TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), el desmantelamiento de todas las bases militares que Estados Unidos en el continente, y extensión de las labores de vigilancia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con foco especial en Estados Unidos.
El discurso fue cerrado con el Himno al Mar, entonado por gran parte de los asistentes, entre ellos militares, dirigentes de los llamados movimientos sociales y delegaciones.
El Secretario General de la organización, el chileno José Miguel Insulza, el único orador antes del presidente Morales, había delineado algunas de las funciones de la institución y su papel en el hemisferio como factor de paz y de promoción de la democracia y del desarrollo. Había señalado también que existe un informe que debatirán los cancilleres que incluye instituciones como la Corte Interamericana de Derechos Humanos en cuyas resoluciones se tomaría en cuenta el punto de vista de los gobiernos involucrados. Como anticipando la andanada que escucharía después, dijo: “Mientras algunos hablan de acabar con la OEA, son cada vez más los que acuden a ella, sabiendo que aquí encontrarán un espacio de diálogo.”
Insulza había llamado a examinar con cuidado el fortalecimiento del sistema interamericano, uno de los temas contenidos en el informe que debatirán los cancilleres hasta el martes, antes de llegar a la Declaración de Cochabamba. El funcionario expresó cuatro propósitos relacionados con la espinosa cuestión: 1) Un sistema “integral y universal” del que formen parte  los integrantes de la OEA. Es decir, que en la corte interamericana estén representados todos los países miembros. 2) Que los países respeten y acaten sus decisiones. 3) Mayores recursos para cumplir con más eficiencia sus funciones. 4) Plena autonomía en la adopción de decisiones.
Los cuatro puntos no estuvieron muy claros en el discurso de Insulza y un primer esclarecimiento sería si con la incorporación de todos los países de la organización en su corte de justicia no se estaría creando una burocracia que volvería extremadamente lenta su labor, especialmente en casos, como los de defensa de los derechos humanos, que requieren de decisiones rápidas. Luego, si la actual conformación y actuación de la corte tiene a Venezuela como uno de sus disidentes más destacados, qué garantías habría del cumplimiento de decisiones bajo una corte ampliada. Y, finalmente, cómo compatibilizar la autonomía efectiva que el funcionario propugna para la corte con las disidencias actuales, de las que luego, en su discurso, sería también portavoz el presidente Morales.
Los países del hemisferio, dijo Insulza, necesitan de una corte “autónoma y fuerte” que también tome en cuenta “los puntos de vista de los gobiernos democráticos”. Me llamó la atención que el funcionario repitiera el concepto de “gobiernos democráticos” cuando la propia carta interamericana sostiene que ser miembro de la organización implica el respeto pleno a las normas de la democracia. El propio Secretario General recalcó que la Carta Democrática es un pilar fundamental del sistema hemisférico. En ese concepto reside la dificultad del retorno de Cuba al sistema interamericano subrayada por varios países de la región.
Insulza subrayó que la fortaleza de la OEA radicaba en el diálogo y la tolerancia antes que en la confrontación. “La OEA sigue siendo una institución indispensable”, afirmó.
La organización ha sido pocas veces escenario de un discurso duro como el del presidente Morales. “Por disposiciones externas”, dijo, al recordar que la vez anterior que Bolivia fue sede de una asamblea ordinaria de la OEA, los cancilleres  habían partido de Bolivia en medio de tanques desplazados en las calles por un golpe militar, en la madrugada del 1 de noviembre de 1979.
Repasó sumariamente las condiciones macro-económicas actuales de Bolivia para afirmar que el país ha pasado “del estado colonial mendigo al estado plurinacional digno”. La experiencia en sus seis y medio años de gobierno, dijo,  lo llevaba a sugerir “a los países de América Latina y el mundo a recuperar los recursos naturales”.
Se mostró complacido con que la OEA hubiera aceptado debatir la “seguridad alimentaria con soberanía”. A partir de ahí atacó a Estados Unidos. Tras informar que su gobierno había rechazado las donaciones de grano proveniente de ese país a través de la Ley 480, afirmó que Estados Unidos “nunca permitió que los bolivianos pudiéramos producir trigo para el país”. La cooperación en alimentos que Bolivia recibía, dijo, era “una forma de dominación”. El país ahora produce ahora el 50% de sus necesidades, versus sólo el 20% cuando recibía apoyo estadeounidense, dijo.
Dirigéndose al canciller David Choquehuanca dijo que la promoción a la agricultura también favorecía a la papalisa, el tubérculo que hace unos meses fue motivo de atención cuando el canciller le atribuyó virtudes afrodisíacas al hablar ante sus colegas del consejo permanente de la OEA y les recomendó que lo comieran en Cochabamba. No he sabido si ha aumentado la demanda por papalisa estos días en esa ciudad. “Estamos apoyando, compañero David, el cultivo de papalisa,” dijo.
Las expresiones de calibre mayor surgieron cuando habló de la historia de la OEA y dijo que había surgido en plena guerra fría. “La OEA nació como un Ministerio de Colonias de Estados Unidos”, dijo y parafraseó el lema de “América para los americanos” con “América Latina y el Caribe para los Estados Unidos. Para eso ha nacido la OEA”. (Lástima que las cámaras de la TV estatal no hubiesen mostrado a la delegación de Estados Unidos o a la del propio Insulza y de otros países de la región.)
Después afirmó que la cooperación estadounidense ha sido “en su mayor parte” para encubrir dictaduras, “hasta para impulsarlas”; “para reprimir y escarmentar a los movimientos sociales…pero fundamentalmente para combatir al socialismo…”
Bajo la OEA, según su visión, se creó el TIAR como “instrumento de dominación”. Dijo que si hubiera sido de asistencia recíproca, se habría actuado conjuntamente a favor de Argentina en la guerra de las Malvinas. Entonces habló de la demanda marítima boliviana. “Bolivia nació con mar…Jamás renunció al mar con soberanía…las invasiones no otorgan derechos”.
Dijo también que la Corte Interamericana de Derechos Humanos era un “instrumento de dominación y sometimiento…se ocupa solamente de ver (vigilar) donde el presidente no comparte las políticas del gobierno de Estados Unidos. ¿Por qué no se preocupa también de los derechos humanos en Estados Unidos? Si no quiere cuidar de los derechos humanos en Estados Unidos, mejor que desaparezca”.
Comentario: El discurso del presidente Evo Morales debe haber dejado un sentimiento de “dejá vu” en muchos asistentes.  Los resultados podrían verse pronto.