jueves, 23 de febrero de 2017

qué pretende el 21F la alternabilidad del poder, desbaratar el plan de quedarse Evo en el Poder, ser un grito que pare la manipulación mediática y el tráfico de influencias utilizando a La Zapata en negocios con los chinos. Susana Seleme a la carga.


 Aplicada la frase al jefe del régimen, Evo Morales, se comprende el esfuerzo que hace para convertir las evidencias de sus trampas discursivas, del derroche de la riqueza producida en el país y de su mala gestión en la administración pública, en mentiras fabricadas por la oposición.

El delirio político por prorrogar su mandato ad infinitum,  omite la verdad del artículo 168 de Constitución Política el Estado, que acepta solo una reelección. La que pretende Morales en 2019 sería la cuarta, viola la ley y comete delito. Pretender una re-re-reelección es una evidencia que no admite apelación porque es corromper la democracia.

La sociedad boliviana le dijo NO el 21 de febrero de 2016 para preservar la alternabilidad en el ejercicio del poder político en democracia. Ese NO es una verdad comprobada en votos que desbarata sus planes de quedarse en el poder para seguir medrando de él. Ese NO fue un grito civil sin que mediara en ese acto manipulación mediática alguna, como pretende hacer creer el autócrata.

La verdad es que solo después de que Bolivia dijo NO en febrero de 2016,  la sociedad y el mundo se fueron enterando de los entresijos nada amables del romance de Morales con la adolescente Gabriela Zapata, y sobre el tráfico de influencias tejido al más alto nivel político. Sí se sabía antes de aquel Referéndum las verdades sobre el desfalco al Fondo Indígena, corrupción que se añadía a las barcazas chinas, el sobreprecio del satélite, entre otras evidencias de gestión plagada de vicios. Como los afiches con foto de Morales pegados en las ventanas de los trenes del metro de Madrid para inducir a las/los inmigrantes bolivianos a votar por el SI. ¿Cuánto costó aquella pegatina en el metro madrileño y otras ciudades españolas, o las páginas pagadas en diarios extranjeros? Eran demasiadas evidencias  de abusos y mentiras, abonadas de corrupción rampante. Como todo quedaba en la impunidad, una mayoría defraudada votó NO.

La verdad de la política autoritaria y populista de Morales, remite a la pesadilla de las masas en acecho del MAS –cocaleros, ‘interculturales’ y otros- que insisten en que él es “imprescindible” para la continuidad del “proceso de cambio”. Tras 11 años, se puede afirmar que durante ese proceso esquilmaron las riquezas de Bolivia en la llamada ‘década de bonanza’. Las malgastaron y no transitaron de la economía extractivista primario-exportadora a una economía diversificada, con industrias generadoras de valor agregado, empleo y trabajo asalariado bien pagado, en lugar de elefantes blancos y el ‘rentismo’ de los bonos. Ninguno ha disminuido ni la arraigada informalidad ni la precariedad laboral.

Una verdad objetiva fue la vivida hace un año, ante la insensibilidad de Morales frente a las maltratadas personas con discapacidad, cuando solo pedían un bono para sobrevivir algo mejor. Tras haberlas humillado entonces, hoy les “fija un bono y luego pide que lo pague otro (las alcaldías), cuando en la realidad él maneja el 90% de la plata”,  según el analista Jimmy Ortiz Saucedo. Como el Bono Dignidad para la tercera edad, que lo pagan las gobernaciones. El autócrata Morales hace política populista con dineros  ajenos: el de la gente de a pie de los municipios del país.

El delirio de convertir las evidencias en mentiras remite a la instrumentalización de la justicia en detrimento del debido proceso y la presunción de inocencia, con flagrantes violaciones, como la toma de la Asociación Permanente de Derechos Humanos y el pedido de destitución de su presidenta, Amparo Carvajal. O como la ojeriza contra el ex gobernador de Beni, Carmelo Lenz, ya dos veces en prisión acusado de delitos no cometidos. O como el acoso al  ex ministro de  Planeamiento -hace 25 años- Samuel Doria Medina, sin que hubiese hecho daño alguno a los intereses de la entonces República de Bolivia. Esas son otras evidencias: violación  a derechos civiles y humanos.

Convertir las evidencias en mentiras remite, también, a los procesos judiciales  contra autoridades electas democráticamente, no afines a la dictadura revestida de democracia. Lo mismo que a periodistas fieles a la evidencia de realidades objetivas, que no se acobardan frente a la voracidad concentradora del autócrata Morales sobre los medios de comunicación-información.  Mientras el oficialismo rechaza el pensamiento crítico y las voces que denuncian abusos políticos, económicos, medioambientales y otros, existe un periodismo que defiende el derecho de las personas a estar bien informadas y a que se conozca lo que el régimen censura y esconde. Morales y sus hombres les dan un trato descalificador, vejatorio y los acusa de ser el “Cartel de la mentira”,  cuando los únicos mentirosos reincidentes y recalcitrantes en Bolivia son ellos. 

La mentira política falta a la verdad a sabiendas y mina la credibilidad en la institucionalidad del Estado. Es una invasión, sigilosa, abierta, violenta a la libertad y al derecho ciudadano, con afirmaciones falsas que crean ideas también falsas.

A esas mentiras y falsedades la ciudadanía les dirá otra vez  NO,  en el primer aniversario del 21 F.

Este 21 de febrero de 2017 volveremos a hacer ejercicio de ciudadanía plena en calles, plazas, coliseos  y cadenas humanas.

domingo, 19 de febrero de 2017

si ganó el NO, a qué insistir y ahora con presagios "apocalípticos" como adjetiva El Deber, especialmente por el agorero, brujo, y "profeta de la maldad" David Choquehuanca.

Esto de la falta de respeto al artículo 168 de la Constitución Política del Estado, sobre el periodo de mandato del presidente y vicepresidente, que debe ser de cinco años con la posibilidad de ser reelegidos “por una sola vez de manera consecutiva”, está produciendo un malestar terrible en la nación, justamente porque el oficialismo insiste en que el presidente Evo Morales pueda presentarse a una cuarta elección consecutiva en 2019.

Los ciudadanos han concurrido a un referéndum hace un año y en esa consulta ganó el No contra una inapropiada opción para que el primer mandatario se presente a una nueva candidatura. El resultado de dicho referéndum, que debió solucionar toda controversia, no está siendo respetado como se debía. Hoy el propio presidente alienta a agrupaciones sociales –a las que llama sus bases– para buscar la manera de presentarse a esa cuarta elección ilegal, donde lamentablemente lo animan sus partidarios más estrechos, que saben del error constitucional que se está cometiendo.

Los anuncios apocalípticos y las amenazas de lo que pudiera ocurrir si Evo Morales no es candidato nuevamente, producen la falsa impresión de que sin él Bolivia no tendría destino. Ha sido tal la ansiedad con que sus partidarios han llegado al poder, que les parece impensable que otro ciudadano pueda acceder a la Presidencia y que eso los lleve a perder las canonjías logradas o que la justicia pueda investigar la administración del Estado, que en la última década está siendo cuestionada.

El extremo ha sido unas declaraciones del excanciller David Choquehuanca a un medio de prensa paceño, cuando le habría dicho al presidente Morales que “el día que ya no puedas ser candidato ya no quiero estar en Bolivia, quiero estar lejos, porque va a haber matanza en este país”. Esto, afirmado públicamente, es demasiado riesgoso, porque sin duda que resulta una amenaza expresa a quienes alientan el respeto a la Constitución y es una advertencia a una ciudadanía que ha dado muestras de verdadero civismo.

El presidente y el partido oficialista están tomando el camino equivocado tratando de forzar lo que dice la letra de la Carta Magna y lo que ha ratificado el voto popular en un referéndum. Que alguien presuntamente serio y conciliador como el excanciller hable en ese tono absolutamente desproporcionado indica que la democracia en Bolivia está corriendo un evidente riesgo y que, desde el poder, se está conformando una corriente de opinión fáctica que no se debe permitir 

jueves, 16 de febrero de 2017

Susana le mira a los ojos a Evo y le dice: cuando inventas una mentira, otras 20 mentiras dirás acto seguido" y cita al poeta y después de ésto, sólo "sus llunkus" le admiten mentiras que ya nadie le cree.


 

El delirio de convertir las evidencias en mentiras

Susana Seleme Antelo

 


“El que dice una mentira, estará obligado a inventar                           veinte más para sostener la certeza de la primera”
Alexander Pope (Poeta inglés 1688-1744).

 
 

 Aplicada la frase al jefe del régimen, Evo Morales, se comprende el esfuerzo que hace para convertir las evidencias de sus trampas discursivas, del derroche de la riqueza producida en el país y de su mala gestión en la administración pública, en mentiras fabricadas por la oposición.

El delirio político por prorrogar su mandato ad infinitum,  omite la verdad del artículo 168 de Constitución Política el Estado, que acepta solo una reelección. La que pretende Morales en 2019 sería la cuarta, viola la ley y comete delito. Pretender una re-re-reelección es una evidencia que no admite apelación porque es corromper la democracia.

La sociedad boliviana le dijo NO el 21 de febrero de 2016 para preservar la alternabilidad en el ejercicio del poder político en democracia. Ese NO es una verdad comprobada en votos que desbarata sus planes de quedarse en el poder para seguir medrando de él. Ese NO fue un grito civil sin que mediara en ese acto manipulación mediática alguna, como pretende hacer creer el autócrata.

La verdad es que solo después de que Bolivia dijo NO en febrero de 2016,  la sociedad y el mundo se fueron enterando de los entresijos nada amables del romance de Morales con la adolescente Gabriela Zapata, y sobre el tráfico de influencias tejido al más alto nivel político. Sí se sabía antes de aquel Referéndum las verdades sobre el desfalco al Fondo Indígena, corrupción que se añadía a las barcazas chinas, el sobreprecio del satélite, entre otras evidencias de gestión plagada de vicios. Como los afiches con foto de Morales pegados en las ventanas de los trenes del metro de Madrid para inducir a las/los inmigrantes bolivianos a votar por el SI. ¿Cuánto costó aquella pegatina en el metro madrileño y otras ciudades españolas, o las páginas pagadas en diarios extranjeros? Eran demasiadas evidencias  de abusos y mentiras, abonadas de corrupción rampante. Como todo quedaba en la impunidad, una mayoría defraudada votó NO.

La verdad de la política autoritaria y populista de Morales, remite a la pesadilla de las masas en acecho del MAS –cocaleros, ‘interculturales’ y otros- que insisten en que él es “imprescindible” para la continuidad del “proceso de cambio”. Tras 11 años, se puede afirmar que durante ese proceso esquilmaron las riquezas de Bolivia en la llamada ‘década de bonanza’. Las malgastaron y no transitaron de la economía extractivista primario-exportadora a una economía diversificada, con industrias generadoras de valor agregado, empleo y trabajo asalariado bien pagado, en lugar de elefantes blancos y el ‘rentismo’ de los bonos. Ninguno ha disminuido ni la arraigada informalidad ni la precariedad laboral.

Una verdad objetiva fue la vivida hace un año, ante la insensibilidad de Morales frente a las maltratadas personas con discapacidad, cuando solo pedían un bono para sobrevivir algo mejor. Tras haberlas humillado entonces, hoy les “fija un bono y luego pide que lo pague otro (las alcaldías), cuando en la realidad él maneja el 90% de la plata”,  según el analista Jimmy Ortiz Saucedo. Como el Bono Dignidad para la tercera edad, que lo pagan las gobernaciones. El autócrata Morales hace política populista con dineros  ajenos: el de la gente de a pie de los municipios del país.

El delirio de convertir las evidencias en mentiras remite a la instrumentalización de la justicia en detrimento del debido proceso y la presunción de inocencia, con flagrantes violaciones, como la toma de la Asociación Permanente de Derechos Humanos y el pedido de destitución de su presidenta, Amparo Carvajal. O como la ojeriza contra el ex gobernador de Beni, Carmelo Lenz, ya dos veces en prisión acusado de delitos no cometidos. O como el acoso al  ex ministro de  Planeamiento -hace 25 años- Samuel Doria Medina, sin que hubiese hecho daño alguno a los intereses de la entonces República de Bolivia. Esas son otras evidencias: violación  a derechos civiles y humanos.

Convertir las evidencias en mentiras remite, también, a los procesos judiciales  contra autoridades electas democráticamente, no afines a la dictadura revestida de democracia. Lo mismo que a periodistas fieles a la evidencia de realidades objetivas, que no se acobardan frente a la voracidad concentradora del autócrata Morales sobre los medios de comunicación-información.  Mientras el oficialismo rechaza el pensamiento crítico y las voces que denuncian abusos políticos, económicos, medioambientales y otros, existe un periodismo que defiende el derecho de las personas a estar bien informadas y a que se conozca lo que el régimen censura y esconde. Morales y sus hombres les dan un trato descalificador, vejatorio y los acusa de ser el “Cartel de la mentira”,  cuando los únicos mentirosos reincidentes y recalcitrantes en Bolivia son ellos. 

La mentira política falta a la verdad a sabiendas y mina la credibilidad en la institucionalidad del Estado. Es una invasión, sigilosa, abierta o violenta a la libertad y al derecho ciudadano, con afirmaciones falsas que crean ideas también falsas. A esas mentiras y falsedades la ciudadanía les dirá otra vez  NO,  en el primer aniversario del 21 F.

Este 21 de febrero de 2017 volveremos a hacer ejercicio de ciudadanía plena en calles, plazas, coliseos  y cadenas humanas.

 

 

 

 

domingo, 12 de febrero de 2017

Iván Arias pone en apuros al poder, al cuestionar que hubo negligencia, demora, una tardanza fatal que jugó con la vida del Viceministro Illanis que asesinado por una turba de mineros, no termina de saberse quién es el responsable de esa valiosa vida. que responda el poder si se atreve.

Copio el título de una novela de Gabo para esta nota, porque salvando distancias la tragedia se parece. La de Gabo era novela, la de Illanes un crimen real. Si bien la trayectoria de Rodolfo Illanes no es la de una persona impoluta, sino un cortesano del poder, que en forma pragmática escaló los niveles de la administración pública hasta ser designado como Viceministro de Régimen Interior del Ministerio de Gobierno del 3er. Gobierno de Evo Morales, ello no mata su olvido del que fue víctima.

La luctuosa muerte a manos de los cooperativistas mineros del Viceministro, que causó conmoción general en la opinión pública, desnudó la frialdad de los inquilinos de Palacio de Gobierno que no se inmutaron en nada ni con la muerte de uno de sus epígonos más leales. El registro de llamadas del celular del finado Illanes en el día de su secuestro y posterior asesinato, es muy revelador delo que verdaderamente ocurrió es día.

En las casi 8 horas que estuvo secuestrado Illanes hizo más de 135 llamadas. De ellas se ha identificado las llamadas al Ministro de Gobierno, su jefe inmediato, y también al Ministro de la Presidencia, su ex Jefe. Llamo y llamó a los jerarcas del poder y lo tuvieron de Herodes a Pilatos, como esperando su crucifixión. Abandonado, desesperado, humillado, zarandeado, amenazado, con temor ante una multitud enardecida que espera ser escuchada por el poder político y forzar a través del rehén una negociación, que al parecer nunca fue ofrecida ni propuesta, en esas condiciones extremas y tensas el Viceministro desesperadamente llamaba para poder lograr su libertad. Pero su ayuda de socorro nunca llego ni si quiera hubo la más pequeña muestra de lograr su libertad. Jamás se cumplieron los protocoles de secuestro que se aplican en estos casos.

Más de 135 llamadas, demuestra, trágicamente, que el rehén, además, negociaba su libertad, con interlocutores que no le escuchaban y que tampoco hacían absolutamente nada. Un rehén despojado de su poder, abandonado por sus jefes y sin ninguna posibilidad para ordenar el repliegue de la policía. Por el contrario en esas horas de secuestro se sumó la muerte de otro cooperativista que echó gasolina al fuego, enardeciendo los ánimos caldeados de los mineros.

El secuestro político busca forzar una negociación. Por eso, el Viceministro, en su desesperación y abandono, llamaba a uno y otro celular esperando una respuesta de una persona con autoridad para negociar su secuestro. ¿Cuáles fueron los medios que el poder político utilizó para poder establecer en primer lugar la negociación? ¿Quiénes fueron los negociadores de ambos lados? No hay respuestas. El poder, ni siquiera logró despejar el lugar del conflicto para instalar la negociación.

¿Será que los Ministros con los que se comunicó Illanes le dijeron: “Tu eres el Viceministro, por tanto, es tu responsabilidad tu libertad y tienes todo nuestro respaldo”? Solo así se entiende que el desesperado Illanes haya llamado tantas veces a la Policía Nacional, en la creencia que todavía tenía algún poder de decisión y que le harían caso a su orden de repliegue. Cuando nunca tuvo poder, y el poco poder que tuvo, si lo tuvo, se disipó cuando cayó como rehén, y sus jefes borrachos de poder, de soberbia y de arrogancia simplemente se cruzaron de brazos

Solo así se entiende cuando un fiscal, para argumentar su imputación al entonces comandante de la Policía, señalo que “la policía no acató la orden de repliegue que había hecho Illanes desde su condición de rehén”. ¿En qué protocolo está que el rehén dirija, negocie y logre él mismo su libertad? ¡El absurdo más grande! Finalmente al borde de la muerte Illanes llama a un pariente para que avise al Ministerio de Gobierno o incluso que vaya hasta allá, porque al Viceministro ya nadie le respondía o que quizá no entraban las llamadas al Ministerio.

Es decir, ni siquiera se había establecido un canal libre expedito de comunicación entre los secuestradores, el rehén y el Gobierno. Lo que demuestra y es prueba clara que no se hizo absolutamente nada para logar liberar con vida al Viceministro Illanes. Los jefes de Illanes mostraron con su decidía y pasividad que la vida de Illanes no valía nada; así lo entendieron los secuestradores y actuaron segando la vida de alguien que para su propios jefes no tenía el menor interés.

Y claro como somos un pueblo de estúpidos e idiotas que nos tragamos cualquier opería, el poder salió en conferencia de prensa con una ridícula maqueta, la misma que la paseó por todos los canales de televisión a los que visitó e incluso llevó a la Asamblea Legislativa. Cuando no hay pruebas ni argumentos buenas son las maquetas. Dios tenga en su gloria al revolucionario inmolado por una revolución que no creyó en él.

martes, 7 de febrero de 2017

quién podría dudar que la ignorancia de Evo, su falta de lecturas entre otras de la historia, le han convertido en una especie de "emidios" que al caer el telón de la verdad, le dejará desnudo, sin la cobertura que hoy cubre sus verguenzas. Ovidio Roca se ocupa de "los llunkus"

Los artistas se obsesionan por su creación, Pigmalión por Galatea, Super llunk’u por el icono indígena.

Cuando en el futuro, se estudie el desastroso y funesto periodo plurinacional, un capítulo especial será el del llunkerio; esa adulonería, esa adoración al líder, ese culto a  la personalidad que personajes rastreros rinden al  autócrata para conseguir y mantener sus privilegios. Adulones que desprecian al líder pero le son serviles pues lo necesitan para servirse de él; especímenes que son conocidos popularmente como chupamedias, lameculos, tirasacos, llunkus y ahora chupa tetillas; una nueva evada que también se les aplica.

Un símbolo de ese llunkerio es el Museo al Ego de Morales en Orinoca. La imagen aérea nos muestra una plasta arquitectónica de más de una hectárea y a costo de ocho millones de dólares; asentado en un paisaje de caserío pobre en medio de la aridez y soledad del altiplano.

LOAS Y ALABANZAS EN EL MUSEO DE ORINOCA.

Luego ese hombre (Evo Morales): “va a ser el primer presidente indígena de la historia de Bolivia. Aquí nació el heredero del Manco Inca, el heredero de Túpac Katari, el heredero de Santos Marka T’ula, el heredero de Zárate Wilka. Aquí se incubó lo mejor de Bolivia, (…) aquí se ha protegido lo más digno y lo más noble que tiene Bolivia, (…) aquí surgió esa fuerza vital que llevó a ese joven de Orinoca a convertirse primero en líder de su sindicato, luego en el líder de su federación, después en un líder regional y en un líder mundial, hoy estamos en un lugar donde nació el líder mundial del Siglo XXI ¿Y entonces por qué no hacer un museo aquí?”. Linera.

En esa competencia por adular al Jefe y de paso justificar dispendiosos gastos para construir pirámides andinas y exaltar su ego, los llunkus se imaginan  y se inventan que Orinoca era el cruce insigne de grandiosos caminos por donde míticos abyayalenses circulaban en sus áureas carrozas tiradas por guanacos.

Probablemente para alguien no tiene mayor significado Orinoca, pero para el mundo indígena andino, especialmente, tiene un valor teológico, casi divino. Tiene un valor de concentración de energías, donde nace un líder para dirigir la revolución más grande que ha existido en Bolivia“. Romero a la red Patria Nueva.

En el museo hay estatuas y fotos del magnífico líder, sus abarcas, trompeta, poleras, medias y chuteras; además las camisetas de conocidos jugadores internacionales de futbol; los regalos recibidos: ponchos y lluchus y otros de allende las fronteras.

Lo que sí falta en el museo, es la estatua en bronce y estaño del cordero con que el  que se pagó para que el futuro Líder pase de curso en la escuela. Éste lo comento así alguna vez: “Una mañana, veo a mi padre cargado  un cordero en la espalda discretamente y se va a Orinoca. En la tarde vuelve y me dice: “Evito, igual vas a estar con tus compañeros”. Me había inscrito a octavo sin hacer séptimo y ha costado un cordero para hacer un curso”.

Ahora las leyes y principios no tienen valor, el poder sí”. Santos Noco Choco.
ovidioroca.wordpress.com

domingo, 5 de febrero de 2017

Victor Hugo Cárdenas ha sido el primer campesino, indígena originario en alcanzar la Vice Presidencia de la República, ahora es un profundo crítico de la acción de Evo Morales, como en este texto que asegura "siguen los preparativos para la repostulación"

Esta vez, con una nitidez mayor, los cambios ministeriales apuntan a la habilitación del presidente para su repostulación electoral. Esta vez, las dimensiones política y técnica de los nuevos ministros y de los ratificados fueron subordinadas a la necesidad partidaria de permanencia en el poder. Es decir, la gestión pública fue reducida a una necesidad electoral.

La agenda gubernamental es la reelección. El Gobierno se redujo a un congreso partidario en Montero para concluir puntos estratégicos. Primero, solo hay un candidato oficialista, aún inhabilitado por el referendo popular del 21-F. Segundo, revisar la validez y la vigencia del referendo del 21-F por cualquier medio. Tercero, discutir cuatro alternativas para la habilitación del presidente. Cuarto, controlar el Órgano Judicial para la habilitación electoral mediante una interpretación constitucional. Ya lo hicieron antes para las elecciones de 2014 y de Nicaragua llegó una variante de esta ilegalidad. Quinto, movilizar a los partidos y organizaciones de la coalición del MAS para la repostulación y reelección.

El propio beneficiario de estas maniobras dijo que las siguientes elecciones las tiene ganadas y que el problema incómodo era lograr la habilitación. Nadie dijo nada, menos el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Si los resultados electorales ya están establecidos previamente, ¿para qué las elecciones? ¿Para qué tribunales electorales?  El verdadero problema y dificultad, según el candidato oficialista, es la habilitación. Ahora bien, el Órgano habilitante es y debe ser el Poder Judicial. Por tanto, urge el control de sus miembros para asegurarse un fallo favorable, similar a los anteriores fallos del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP). 

El éxito del control judicial fue asignado al nuevo ministro de Justicia, uno de los principales autores de la trágica teoría y práctica del 2011, la designación partidaria de jueces y magistrados refrendados por el voto popular. Ellos hundieron la administración de la justicia al ‘partidizar’ y ‘sectarizar’ su selección y su designación. Ahora ¿con la máscara de los salvadores de la pésima justicia? Si los autores de la tragedia anterior son los mismos, piensan lo mismo y los intereses antidemocráticos son los mismos, ¿podemos esperar una selección y designación imparcial y no ‘partidizada’ de autoridades judiciales?

Lo dijimos y lo denunciamos en su momento: el voto popular es el peor método para la designación de jueces y magistrados porque estas autoridades no deben rendir cuentas a sus votantes sino a la Constitución, a las leyes y a sus conciencias. De forma oportuna, hemos abogado por la meritocracia de los postulantes a jueces ante los ataques del MAS. El tiempo nos dio la razón, pero a los gobernantes, solo simulación y apariencia de cambio.

Junto al control judicial, hoy fue fortalecido el aparato estatal del clientelismo y prebendalismo, con la designación de operadores políticos y técnicos de segunda línea, y el refuerzo financiero a la famosa UPRE, instrumento del centralismo (85% de inversión pública vs 15% de los gobiernos subnacionales). Seguirán las obras con mayor perfil electoral, a costa de una mayor deuda externa y recursos de las reservas internacionales. La anulación de los ministerios de Autonomía y Transparencia reveló la artificialidad de los mismos. La equidad de género del gabinete se redujo al 20% y al 15%, la presencia indígena del supuesto Gobierno plurinacional 

jueves, 2 de febrero de 2017

insta Los Tiempos al Fiscal General revisar el informa que excluye al ex-comandante de El Alto y al funcionario del Ministerio de Gobierno que organizaron la trama en que murieron 6 personas hace un año.

El pasado 17 de febrero de 2016, una turba atacó las instalaciones de la Alcaldía de El Alto, provocando la muerte de seis personas, 18 resultaron heridas y se quemó un sinfín de documentos. Las filmaciones y crónicas sobre este hecho vandálico permitieron ver a una serie de líderes del MAS incitando a las acciones violentas, así como al entonces Viceministro de Régimen Interior aparentemente coordinando acciones, quien finalmente tuvo que renunciar.

Adicionalmente, los efectivos de la Policía no actuaron como correspondía y por esa inacción es que se produjeron los hechos criminales.

A casi un año de esos sucesos, el Ministerio Público determinó acusar formalmente a 15 ciudadanos, entre los que están dirigentes de la junta de padres de familia y tres funcionarios del Municipio, con cargos que van desde tentativa de homicidio hasta incumplimiento de deberes.
Como han señalado las autoridades del municipio alteño, se trata de imputaciones parciales y motivadas no por la investigación de los hechos, sino, al parecer, por presiones externas. De otra manera, no se comprende que el excomandante regional de la Policía no haya sido imputado por evidente incumplimiento de sus deberes, ni el exviceministro mencionado, sobre quienes, desde donde se analice, hay indicios comprometedores.

No hay que olvidar que la Alcaldesa de El Alto, cuyo delito es haber derrotado al candidato del oficialismo, aseguró que detrás de la protesta se encontraban dirigentes afines a su masista predecesor, procesados por distintos delitos cometidos en esa comuna. Además, varios testigos aseguraron que los asaltantes trataron de llevarse y quemar documentos que, supuestamente, los comprometían.

Al margen de que es posible que muchos autores intelectuales y materiales de estos actos de violencia pueden quedar en la impunidad por el dictamen que se comenta, éste pone nuevamente en evidencia que esta institución, creada para defender “la legalidad y los intereses generales de la sociedad” (Art. 225 de la CPE) actúa en función de las presiones foráneas que se ejerce sobre ella.

Hay que insistir en que si algo sobresale de lo que se conoce del dictamen del Ministerio Público en el caso del asalto y quema de las instalaciones de la Alcaldía de El Alto el pasado año, es que las evidencias y las declaraciones de los testigos constituían un invalorable material para realizar correctas imputaciones.

Desde otro enfoque, es pertinente señalar que dictámenes de esta naturaleza, si bien pueden ser útiles en el corto plazo, en el largo sólo restan legitimidad y aumentan desconfianza. Ya hemos señalado en los pasados días que la recurrente comisión de actos de violencia puede conducir al país a un estado de anomia que será muy difícil de controlar y revertir.

En este sentido, hay que exhortar al Fiscal General del Estado a tomar cartas en el asunto, revisar el informe que se comenta y, reencausándolo por los caminos de la legalidad y el rigor, ayude a que la ciudadanía recupere algo de fe en esta institución que tiene, además, la tarea de respaldar la pacífica convivencia.