sábado, 26 de febrero de 2011

miembro del Estado Mayor Policial, jefe de narcóticos y asesor de inteligencia de Evo detenido en Panamá. Escándalo 5 otros detenidos en SC


Un funcionario del Centro de Inteligencia y Generación de Información del Ministerio de Gobierno, René Sanabria, general en retiro de la Policía de Bolivia, y un civil de nacionalidad boliviana cayeron en una redada antidrogas en Panamá, informó el viernes en La Paz el ministro de Gobierno Sacha Llorenti. "Fuentes diplomáticas informaron que en Panamá, por sus vínculos con el narcotráfico fueron detenidos Marcelo Juan Foronda (civil) Acero y René Sanabria Oropeza, quien ocupaba un cargo en el CIGERIN", confirmó el Ministro en conferencia de prensa. No se conoce a ciencia cierta si Sanabria Oropeza fue detenido en posesión de estupefacientes.

La detención de Sanabria Oropeza, entre 2007 y 2008 director nada menos que de la policial Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (Felcn) y en 2009 presidente del Tribunal Disciplinario de la Policía, desató una investigación en Bolivia que derivó en la captura de 5 ex policías en la ciudad de Santa Cruz, donde la fuerza pública desarrolló una serie de allanamientos. De acuerdo con las primeras pesquisas, podría tratarse de una red internacional de narcos que opera desde Bolivia. El Gobierno de Bolivia profundizará los contactos con Panamá a fin de garantizar que la red del narcotráfico que involucra a miembros de la Policía nacional sean detenidos, procesados y sancionados, insistió Llorenti. Sanabria Oropeza, que también formó parte del Estado Mayor de la Policía, viajó a Panamá junto a Foronda Acero, ya procesado, este último, por narcotráfico. Ambos salieron de Santa Cruz hacia Panamá en un vuelo de la compañía aérea COPA a las 04h00 del jueves último sin reportar a ninguna autoridad sobre el desplazamiento, de acuerdo con la versión oficial boliviana. "No nos interesa el grado, el rango, quién fue, de qué partido es o de qué familia sea si es esta involucrado en casos de corrupción, narcotráfico será sancionado con todo el rigor de la ley", advirtió Llorenti. Garantizó que el Ministerio de Gobierno asumirá acciones legales contra los policías aprehendidos en Bolivia sino que canalizará cualquier solicitud que requieran las autoridades de Panamá para desbaratar la red del narcotráfico.

benigna y generosa Centa Rek cree que a Evo le restan días, que todavía no ha llegado a su final aunque proclama que ya nada será igual por abandono..


La política es como el clima, cuando los fenómenos naturales son moderados, existe bonanza y el rendimiento de las cosechas es bueno, pero en cuanto comienzan a haber excesos el efecto es la pérdida total y el desastre.

Evo Morales, ascendió a la presidencia de Bolivia prometiendo grandes cambios, pero al cabo de 5 años de gestión nos encontramos ante la realidad de un efecto de consecuencias desastrosas. ¿Qué hizo para obtener este resultado?: ser impredecible, intempestivo, implantar una Asamblea Constituyente por fórceps, plantear un Estado Plurinacional para destruir la República y con ella la vigencia del Estado de Derecho, las garantías, libertades y derechos de las personas. Definió su acción política como el arte de enfrentar regiones y etnias e implementó un régimen económico en el que a nombre del Estado un grupo de burócratas se han ido convirtiendo en dueños del país, centralizando hasta el comercio en manos del gobierno y destruyendo la producción y el valor del trabajo honesto. La gestión del Mas jugó al desastre y la destrucción de instituciones y del aparato productivo, todo por hacer un país a la medida del poder y los poderosos de turno.

Todos sabemos cómo se han manejado las nacionalizaciones, que han convertido las empresas en botines de guerra, feudos en los que muchos funcionarios de alto nivel se han enriquecido empobreciendo a los bolivianos e incluso han llegado a conformar mafias que no han escatimado en desatar actos criminales por acceder a jugosas coimas. En medio de toda esta inclemencia salvaje a la que ha sido sometida la sociedad boliviana hemos tenido que tolerar el recorte de derechos, libertades y la implementación de persecuciones que han puesto a mucha gente inocente fuera del país y en las cárceles.

El efecto del gobierno del MAS nos tomó desprevenidos a los bolivianos que quedamos pasmados ante el cataclismo que ofrecía que de él tenía que nacer un mundo nuevo, más o menos como el hundimiento de la Antártida para dar luz a otro continente. Claro que esto no pasó y estamos ante el efecto del hundimiento y punto.

Actualmente los bolivianos ya reconocen el fenómeno devastador y el termómetro social ha comenzado a subir, el pueblo está reaccionando con dolor, con bronca y con rechazo a las acciones que lo están dañando.

El termómetro marca desaprobación y esto y no es otra cosa que el rechazo manifestado por la opinión ciudadana en las últimas encuestas. El Grupo Fides reveló el 12 y 13 de febrero que el 87% de los bolivianos no cree en lo que dice Evo Morales, el 84% no confía en el gobierno y el 80% no quiere que el presidente obtenga un tercer mandato. En el mismo tenor de desilusión el 73,40% de los consultados considera que no hay una política económica y un 73,70% que no hay política alimentaria. El panorama es de un verdadero desastre, de dimensiones todavía incalculables e impredecibles, puesto que no se ven síntomas de que el gobierno entienda la crisis que está provocando en el país. La fundación Milenio realizó un estudio que refleja que la conflictividad social ha llegado a un récord histórico en el 2010, con 811 focos de conflicto que superaron ya los conflictos que se desataron en 1970. A su vez la encuestadora Ipsos, Opinión y Mercado muestra que por tercera vez consecutiva la aprobación del Jefe de Estado registra un descenso, cayendo de 36% en enero a 32% este mes, en tanto su nivel de desaprobación sube de 56 a 63%.

En el estado actual en que se encuentra el gobierno del presidente Evo Morales no puede seguir hablando de legitimidad pues ha perdido el timón de la gobernabilidad en medio de una aguda crisis económica y un panorama totalmente desalentador.

El efecto Evo, ya puede ser medido en el país y está dejándonos ver que aunque todavía no ha llegado a su final dejará secuelas desbastadoras si no se comienzan a buscar paliativos y remedios y no se pone en acción un plan de contingencia y de alerta temprana para todo lo que de aquí en más vendrá como secuela.

También nos deja ver que de perseverar dejará el país en muy mal estado y que necesariamente nos obliga a pensar en un proyecto político que supere ampliamente la desmesura y el abuso y plantee una visión política, económica y social dentro de un marco de seriedad y responsabilidad.

Claro, la brújula de la historia nos orienta hacia otra era, otro estadio, y no existe la posibilidad remota de volver a ejercicios autoritarios, ni de pensar en retomar el modelo de capitalismo salvaje ni de capitalismo de Estado. El termómetro y la brújula nos exigen buscar soluciones económicas y sociales que nos permitan una renovación de la democracia que hasta ahora se ha pretendido ejercer a nombre de nuestro pueblo pero sin nuestro pueblo. * Senadora por Santa Cruz- Bolivia

jueves, 24 de febrero de 2011

el autor: poeta y escritor explaya sus recuerdos y su querendona evocación de Santa Cruz que cumple otro aniversario de su fundación llena de orgullo

1561: Santa Cruz de la Sierra, te amo
Pensando en Voz Alta, 24 de Febrero, 2011

He tenido el privilegio de nacer en una ciudad que está en medio de una llanura sin orillas, donde el verde sí es un color. En una ciudad que está en el mismo corazón del continente donde las mujeres son hermosas y huelen a pampita y los hombres son de cuchi y enfrentan el futuro con valentía.

Nací en una casa de paredes altas y blancas donde se almacenaba agua de goteras en enormes hornas que estaban hincadas en el suelo. Una casa en la que la gente con muy pocas cosas vivía feliz.

Mi mamá, que era una niña que estaba empezando a ser mujer, me enseñó a amar este pueblo porque, me decía, el verde es un color y el verde, repetía, es esperanza, es alegría. Mi papá, que siempre andaba erguido y sonriente, me mostró que el trabajo es dignificante, y, aunque no era agricultor, me enseñó a respetar la naturaleza y a tener un diálogo amoroso con ella.

En este pueblo de mis amores el tiempo no tenía prisa. La vida era sencilla y amable; todos éramos pobres, el rico era el menos pobre. En época de lluvias caminábamos con el barro hasta las rodillas o nos bañábamos en el “río Telchi”, mientras que en invierno los vientos nos llenaban de arena. Y porque el tiempo no tenía apuro, once largas noches de “mascaritas” alegraba nuestro carnaval, aunque después la Cuaresma nos volvía a la realidad.

Mi pueblo estaba anclado en el pasado y no se le permitía asomarse al mundo moderno hasta que dijo basta y se lanzó en busca de su futuro. Cuando mi pueblo cumplía 400 años de vida despertó y llenó de esperanza esta llanura sin fin. Mi pueblo despertó al futuro con la alegría de siempre y siguió siendo fiel a sí mismo.
Es por todo esto y mucho más que Santa Cruz de la Sierra, mi ciudad, me enamora.
* Porque tiene alma de niña y corazón de mujer.
* Porque diariamente me renueva su promesa de amor
* Porque hamaqueó mi niñez en medio de largas y espaciosas galerías al son de taquiraris, chobenas y carnavales.
* Porque tiene un río y como centinela al mojón con cara.
* Porque es una madre generosa que para poder albergar más hijos se llenó de anillos.
* Porque ha seguido siendo fiel a don Ñuflo.
* Porque además de oler a pampita, huele a achachairú.
* Porque es una bella y valiente mujer que en sus 450 años es madre de ciudades: es la ciudad de los espejos; es la capital de los bosques; es la capital poética de América.
* Porque me has dado el privilegio de decir ¡soy de Santa Cruz de la Sierra!
Acerca del autor:Alcides Parejase-mail: alcidesparejas@hotmail.com

miércoles, 23 de febrero de 2011

visión profética aunque certera de Los Tiempos cuando juzga la rebelión de los jóvenes contra Gadaffi en Libia


Ante la atónita mirada del mundo, que no termina de salir del asombro que provoca la magnitud y extensión de la ola de revoluciones que se inició con la inmolación de un joven el 17 de diciembre pasado en Túnez, Libia se ha convertido en el más reciente escenario de un fenómeno que hasta hace poco hubiera parecido inconcebible. Muamar al Gadafi, cuyo régimen despótico inaugurado en 1969 es el segundo más duradero de la historia contemporánea después del que encabezó Fidel Castro, está siendo desafiado por su pueblo que, como en Egipto y Túnez, se le enfrenta espontáneamente, sin líderes, sin organización, sin armas, sólo con la decisión colectiva de poner fin a la tiranía y conquistar la libertad.

De nada ha servido que Libia sea uno de los países más herméticamente cerrados a la mirada del exterior y que sus ciudadanos vivan sometidos a un riguroso régimen de censura informativa. Ni que el régimen lleve a su máximo nivel las medidas de censura contra los medios de comunicación y desconecte a su país de Internet. Ya la chispa de la rebelión se encendió y la única manera de apagarla, como tácitamente lo ha reconocido Gadafi en su discurso de ayer, sería ahogarla en un inmenso baño de sangre para exterminar “casa por casa (…) hasta la última rata”.

Ante tan dramáticos y extraordinarios hechos y, peor aún, ante la posibilidad de que se multipliquen y reproduzcan a lo largo y ancho del Medio Oriente e incluso lleguen a países como China, donde otro régimen dictatorial mantiene en estado latente similares demandas de democracia y libertad, los líderes del mundo no atinan a reaccionar y sólo balbucean frases vacías que sólo dejan ver cuán profunda es su confusión y su miedo ante lo desconocido e imprevisible.

Sin éxito, los gobernantes, diplomáticos, funcionarios internacionales y muchos intelectuales de un extremo al otro del espectro político e ideológico intentan comprender lo que está pasando. Y ello se debería a que lo hacen aferrándose casi con desesperación a paradigmas teóricos y referentes doctrinales propios de una era que, como a diario se puede constatar, ya no es la actual. En vano recurren a términos propios de los tiempos de la “guerra fría” o de la teoría del “choque de civilizaciones” para orientarse ante lo que ocurre y, como no podía ser de otro modo, no logran más que incurrir en simplificaciones, contradicciones e incoherencias que, aunque con notables excepciones, ponen en duda la solvencia de casi todos los líderes del mundo actual.

Así, tan lejanos de la realidad resultan los afanes de los sectores más conservadores que en cada manifestación popular creen ver la mano tétrica del “terrorismo islámico” como los de quienes desde el otro extremo aseguran que es la mano del “imperialismo” la que mueve los hilos de lo que ocurre entre Túnez y Libia y de todo lo que sin duda todavía está por ocurrir.

Mientras tanto, todos los déspotas que hasta ahora gobernaron los países islámicos, sin importar la corriente religiosa, política, ideológica o cultural con la que hayan legitimado sus respectivas tiranías, son avasallados por jóvenes que, también por encima y a pesar de sus diversas formas de pensar, comparten la ira contra quienes abusaron de su poder y les cerraban las puertas al futuro. Y comparten también la decisión de hacer historia.

martes, 22 de febrero de 2011

la mafia grande se está instalando en Bolivia. el temor de muchos se cumple. gracias a la proliferación de la hoja de coca Bolivia sede de cárteles LP


Es necesario restablecer la conexión de la lucha nacional contra el narcotráfico con la que libran otros miembros de la comunidad internacional. En Barcelona, España, tal como últimamente lo informaran los más influyentes diarios del viejo y nuevo continentes, la Policía cayó sobre una lujosa y potente nave atiborrada de cocaína que habría tocado tierra en Santa Cruz de la Sierra antes de hacerlo en el puerto aéreo de la ciudad española. La tripulaban unos influyentes ciudadanos argentinos con cierto grado de vínculos sociales y comerciales en Bolivia, según se ha llegado a establecer tras las indagaciones preliminares sobre el escandaloso hecho. El caso es que la información aludida aporta detalles reveladores sobre la forma en que ingresan y salen del país prominentes miembros de esa “narcojerarquía” que, conectada a los carteles de México y el Caribe, contrabandea enormes cantidades de drogas con destino final en Europa. Algunos de tales sujetos se establecen en la capital cruceña, alquilan residencias, organizan fiestas en hoteles lujosos y, lo más lamentable, comprometen a muchachas inocentes que con toda seguridad, inicialmente, no tienen la menor idea del tipo de actividad de quienes las halagan circunstancialmente. El episodio demuestra lo desprotegida que está Bolivia frente a las bandas internacionales del narcotráfico, algunos de cuyos miembros entran y salen del país como Sancho por su casa. Cada vez que hechos como el citado adquieren resonancia informativa a escala internacional, la imagen de Bolivia se ensombrece. Recientemente, la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN) confirmó la existencia de nexos de un cartel colombiano en el país, aunque descartó que alguna de esas organizaciones se haya establecido en territorio nacional. Lo anterior es algo que el Gobierno actual debería tomar en cuenta para concebir y ejecutar después, con absoluta decisión y máxima eficiencia, todo un programa de cierre de fronteras nacionales al narcotráfico internacional. Sabemos lo dificultoso que será conseguir este objetivo de forma total, pero si las cosas se hacen con energía y eficiencia, cuando menos se lo puede reducir en cierta proporción. Al efecto, es imperiosamente necesario restablecer la conexión de la lucha nacional contra el narcotráfico con la que libran otros miembros de la comunidad internacional. En este marco se obtiene información oportuna sobre los movimientos de los narcos de un país a otro y del tráfago que realizan, datos que muchas veces permiten la captura de las bandas de traficantes y la incautación de la “mercadería”. Otro de los retos es asociable a la cuestión de los cocales de Chapare. Allí —es palmaria e incuestionable realidad— se produce coca en volúmenes sensiblemente superiores a la demanda del consumo tradicional interno, yendo a parar el excedente a las plantas clandestinas de producción de cocaína, lugares desde los cuales operadores de baja ralea de los carteles de la droga la sacan de contrabando por las fronteras de casi todos los países vecinos. El Gobierno del Estado Plurinacional tiene que extremar recursos en procura de acabar con el mal antes de que éste dañe irreparablemente la imagen del país que, como ya se lo viene advirtiendo, corre el inminente riesgo de convertirse en un “narcoestado”.

lunes, 21 de febrero de 2011

cartel de la cocaína colombiana está operando en Bolivia. el jefe policial lo confirma ante denuncia de Argentina. OPINION editorializa


La Policía Boliviana tiene la obligación y la responsabilidad de preservar el territorio nacional para evitar que grupos de narcotraficantes colombianos sienten sus bases. Diarios argentinos han asegurado que un cártel de droga colombiano está operando en el departamento de Santa Cruz. La afirmación periodística tiene su origen en una investigación a raíz de un escándalo de tráfico de cocaína que involucra a los hijos de un ex comandante de la Fuerza Aérea de Argentina durante el gobierno del expresidente de ese país Carlos Menem, y que se encuentran detenidos en Barcelona después de ser encontrados con 944 kilos de cocaína.

Los hijos del exjefe militar estuvieron en Santa Cruz en 2010 presuntamente para coordinar los envíos de cocaína con miembros del Cártel del Valle, un grupo peligroso de la mafia colombiana, de hecho la tercera organización más importante que trafica con drogas. La versión es de lo más delicada, porque el crimen organizado de traficantes de cocaína tiende a internacionalizarse ingresando bandas colombianas a territorio boliviano que, en ese país, han desencadenado crímenes que, en realidad, salen del control de las autoridades policiales, pese a los enormes esfuerzos que realizan en el combate contra el narcotráfico. El comandante de la Policía Boliviana, general Óscar Nina, ha reconocido que por lo menos los miembros de esa organización están haciendo algunas operaciones en el país, “en algunos trabajos de coordinación con el fin de quedarse aquí”. Si se interpreta con cuidado la declaración del máximo jefe policial boliviano, se puede colegir que las posibilidades de que el grupo narcotraficante está presente en Santa Cruz son grandes, puesto que es comprensible que el comandante Nina guarde prudencia en un asunto tan grave, aunque los hechos investigados por la prensa argentina, no pueden ser negados ni rechazados, y por ello mismo habría que dar como ciertas esas versiones. La presencia criminal de un grupo de narcotraficantes colombianos plantea una situación de enorme riesgo para la seguridad interna no sólo del departamento de Santa Cruz, sino de todo el país, mucho más cuando el diario La Nación de Buenos Aires afirma, de manera categórica, que los hermanos Juliá, que son los hijos del excomandante de la Fuerza Aérea Argentina, se reunieron en Santa Cruz con un empresario extranjero para coordinar el envío de droga hacia el país europeo. Lo que se denomina “coordinar” es simplemente producir y recolectar la mayor cantidad de cocaína, establecer contactos con los productores y realizar las operaciones para enviarla al exterior. Para ello, este Cártel del Valle contaría con fábricas de cristalización de cocaína y pistas de aterrizaje en Santa Cruz. La Policía Boliviana tiene la obligación de preservar el territorio nacional, para evitar que grupos del narcotráfico se instalen y realicen operaciones desde Bolivia, aunque esta responsabilidad no puede estar exenta del trabajo que debe desarrollar la fuerza antidroga nacional en la interdicción de las fábricas de cocaína, que funcionan en el país y que ahora lo hacen a través de diferentes modalidades, que ya no están siempre relacionadas con la producción extensiva del alcaloide, sino mediante pequeñas fábricas móviles que operan en domicilios particulares en poblaciones rurales y en las ciudades capitales, empleando tecnología colombiana que facilita la producción de la droga. La Policía tiene enorme responsabilidad y, principalmente, la cúpula de sus altos mandos que tendrán que informar sobre los resultados de su trabajo, frente a estas organizaciones criminales que, como se sabe, cuando se instalan en un territorio lo dominan mediante el crimen y el terror.

viernes, 18 de febrero de 2011

valiosísimo artículo de El País sobre "la internacional Autoritaria" que nos lo envía el amigo Hugo Carvajal. Gracias. Vale cada frase del mismo


Los jóvenes de la plaza de Tahrir, los que de verdad han doblado el espinazo a una dictadura crucial en la geopolítica de Oriente Medio, han trazado una línea que organiza el mundo político del futuro: ya no valen las derechas y las izquierdas del siglo XX. Las ansias de libertad y prosperidad de esta nueva generación global y tecnológica dejan a un lado, y bajo un mismo estigma, a Fidel Castro y al coronel Gadafi, a los reyezuelos de la Península Arábiga y al último dictador europeo, el bielorruso Aleksandr Lukashenko; y, naturalmente, a los más eficaces y autoritarios de todos, quizás no lo más corruptos personalmente, como son los mandarines chinos.

Ahora hay que decidirse, para que todos sepamos quién queda de un lado y del otro de la línea y cómo debe tratarse desde la parte de acá a los de la parte de allá. Lo primero, pues, es saber si queremos estar al lado de los tunecinos y los egipcios, si les apoyamos en la construcción de la democracia y la prosperidad o preferimos seguir enredando. Washington ya ha dicho que sí, rotundamente, mientras que Bruselas no se sabe muy bien si ha dicho algo y qué ha dicho. Si atendemos a la gesticulación italiana con la inmigración, estamos diciendo que no y que nos gustaba más el mundo anterior, con las poblaciones bajo el control de los dictadores. Si nos fijamos en Francia, basta con ver la cara que le está quedando a su ministra de Exteriores, Michèle Alliot-Marie, para ver que nos gustaban más los tiranos, con quienes tan buenas relaciones mantienen ciertas élites europeas, francesas sobre todo.

Esa nueva división del mundo entre autoritarios y liberales es tan sencilla de enunciar como difícil de definir y organizar. Después de un mes de vacilaciones, peleas domésticas y lluvia de críticas, la Casa Blanca y el Departamento de Estado han empezado a ponerse a la tarea. Hay talentos del pesimismo que no cesan en su imprecación contra Barack Obama. Lo último que podía admitir el pensamiento más conservador es que Mubarak cayera o que vencieran los héroes de Tahrir y que no fuera por el impulso directo de una orden salida de Washington. El ensanchamiento de la libertad en el mundo se concibe como una reducción del poder y la fuerza de Estados Unidos. Curiosa forma de contemplar a un país que tiene sus orígenes en una revolución asentada sobre la idea de la libertad del ciudadano. De modo que EE UU ha hecho lo único que no les gusta a estos apóstoles de la estabilidad: acompañar al movimiento y empezar a cambiar de posición en su actitud ante las dictaduras en el mundo.

Una nueva agenda de la libertad está ahora en el taller de las ideas para responder al desafío y poner al día a la política exterior de Washington. A diferencia de la anterior, la de George Bush, que también quería extender la democracia por el planeta, la de Obama no será militar, sino pacífica. No hay que cambiar regímenes a punta de pistola, sino exigirles que respondan pacíficamente a quienes se manifiestan pacíficamente; demandarles el reconocimiento de las libertades de expresión y de reunión; apoyar moralmente a los ciudadanos que se movilizan; y estimular a los regímenes para que respondan a las exigencias de cambio. Estas son unas primeras ideas esbozadas por el presidente, en su rueda de prensa del martes, en la que se declaró "en el lado correcto de la historia" y recordó que "la democracia es un lío, porque no tienes que negociar con una persona sino con un amplio abanico de puntos de vista".

Hillary Clinton, la secretaria de Estado, el mismo día, amplió estas ideas con una notable intervención acerca del mundo digital. Es la tecnología la que amplía el espacio público compartido del siglo XXI. Los Estados democráticos deben comprometerse para que el ágora global sea abierta y los ciudadanos cuenten con libertad de conectar. En el trato con las dictaduras, habrá que situar también en primer plan esta exigencia, que no afecta a un sector industrial, el de Internet y las telecom, sino al futuro de la libertad en el mundo. La reacción de Washington ante Wikileaks no es el mejor modelo para esta nueva agenda, pero sí lo es el esfuerzo por atrapar la ola revolucionaria. Como la revolución misma, el giro no ha hecho más que empezar y la nueva agenda, menos realista, más idealista, es apenas un esbozo que veremos crecer en los próximos meses.

(La idea de que existe una Internacional Autoritaria no es mía, sino de una periodista ucrania, la editora internacional de Reuters, Christya Freeland, y de un intelectual bielorruso, Vitali Silitski. Saben por experiencia propia de lo que hablan).