La muerte de la universitaria Blanca Rubí Limachi, de 20 años, ha conmocionado al país y disparado la alerta sobre el peligro de las redes sociales.
Blanca conoció a su victimario a través de la red social. Él le ofreció dinero para reclutar a jóvenes que deseaban ingresar al Colegio Militar de Ejército de manera irregular.
La universitaria salió de su casa en El Alto el 20 de noviembre. Su cuerpo fue encontrado una semana después, enterrado en la vivienda de los padres de uno de los sospechosos. La Policía presume que los autores del asesinato podrían haber cometido delitos similares, pues se los encontró en posesión de carnets de identidad de otras jóvenes.
En junio, la enfermera de 22 años Verónica Arnez fue encontrada muerta días después de su desaparición en Cochabamba. El principal sospechoso: un joven al que conoció en el Facebook.
En otros casos, la Policía detuvo a un hombre de 19 años acusado de violar a una adolescente de 13 años, a la que conquistó por Facebook.
Debido a estos y otros hechos en los que los delincuentes usan las redes sociales para contactar a sus víctimas, la Policía y expertos informáticos recomiendan a los padres de familia y usuarios, sobre todo adolescentes, tener cuidado en el uso de las redes sociales.
Por ahora, no se puede detectar a las personas que usan las redes sociales para delinquir, secuestrar o “enganchar” a jóvenes en el delito de trata y tráfico de personas con engaños de buenos sueldos, trabajos estables y becas de estudio, entre otros.
La legislación boliviana considera como delitos informáticos solo cuando hay amenazas por correo electrónico, a partir de lo cual las autoridades pueden acceder hasta la computadora.
Para reforzar la seguridad, en los café internet se debería registrar el número de cédula de identidad del usuario, la foto, el nombre y horario de uso de una máquina.
Las recomendaciones de no publicar fotografías, direcciones, edades y ocupación deben ser tomadas en cuenta, en especial en casos de niños, niñas y adolescentes, con el fin de precautelar su seguridad. La información personal tiene que ser restringida y los usuarios deben conocer primero los riesgos de las redes antes de abrir cuentas y compartir la información personal o la de sus hijos e hijas. Los trágicos sucesos, de contactos criminales por redes sociales, no pueden repetirse. Tomar precauciones es responsabilidad de todos.
la vida política y social de Bolivia adquiere un dinamismo incesante sea porque los problemas básicos no llegan a resolverse sea porque no existe la voluntad política de asumirlos. Este sitio pretende hacer el seguimiento de los asuntos en mesa y traer al debate los que no están resueltos en la medida de la justicia, el derecho y las espectativas del hombre boliviano
sábado, 30 de noviembre de 2013
peligros de Facebook, escribe OPINION, pero los peligros están también en el mal uso de la radio, del correo, de la TV., cualquier medio de comunicación que se mal use entraña peligro y supone cierta preparación. de ahí la importancia de divulgar los peligros de ser engañado, de no ser reflexivo, de no consultar con los padres, el maestro, el sacerdote, el hermano mayor. los ejemplos son ciertos y son prevenciones a tomarse en cuenta.
jueves, 28 de noviembre de 2013
Para cuándo en Bolivia una Mujer como candidata a Presidente? pregunta Erika Brockmann con toda razón, porque como van las cosas...
A propósito de las elecciones en Chile, surge la pregunta inevitable ¿Se puede, en Bolivia, pensar en una mujer presidenciable en el corto plazo? Esta pregunta obliga a un análisis integral de la política en el país y en los países vecinos, todavía machistas pero con mujeres presidentas.
Me refiero a Rousseff, Bachelet e incluso a Fernández. Más allá de simpatías o antipatías, ellas difieren en su estilo de hacer y de decir las cosas. Mientras Cristina hace gala de gestos que evocan al populismo justicialista tan arraigado, Michelle y Dilma son amigas de la institucionalidad, menos polémicas y menos personalistas; sin embargo, ninguna de ellas es ave de paso en la política y, encaminadas hacia la relección, han consolidado modelos de liderazgos sostenibles y exitosos. Estuvieron en la lucha antidictatorial y con la recuperación democrática asumieron responsabilidades de Estado de creciente jerarquía en ámbitos no ‘típicamente femeninos’, sin que ello haya significado una actitud indiferente respecto a las reivindicaciones feministas de los últimos tiempos. Lo hicieron desafiando los obstáculos que representaba el odioso y elusivo techo de cristal de las múltiples discriminaciones.
Son dos las características que, más allá de matices, marcan la diferencia con Bolivia. En esos países se cuentan con organizaciones políticas estables y relativamente arraigadas en la sociedad, pero ante todo se suma otra característica fundamental: la alterabilidad de sus líderes presidenciables. El justicialismo en Argentina es sui generis, pero competitivo, y se reproduce más allá de cíclicas turbulencias; en la oposición ya suena fuerte el nombre de Elisa Carrió. En Brasil, la coalición del Partido de Trabajadores tuvo en Lula un líder democrático que optó por no perpetuarse en el poder, facilitando una sucesión exitosa. En Chile, la Concertación, desde un principio, tuvo reglas claras de competencia interna y alternancia para sus presidenciables, y la oposición chilena no parece reproducir la dependencia de caudillos ni de patriarcas omnipresentes.
En Bolivia, luego del colapso de 2004, el sistema político se reconfigura y rearma con dificultad. En el bloque oficial dominante, la ‘Evo latría’ le cierra el paso a la emergencia de nuevos liderazgo. Por otra parte, la gente espera de las oposiciones el advenimiento de otro caudillo salvador. Al caudillismo se suma el desprestigio del oficio político, la polarización extrema y una cultura clientelar, antídotos que estancan la renovación política con su tufillo patriarcal
miércoles, 27 de noviembre de 2013
ministra Morales, que no es esposa ni hermana de Evo, replicó sin razón al Cardenal cuando éste calificó de estupidez desconocer a los jubilados. Jubilados de Oro, titula El Deber, SC
Los adultos mayores no son parte del aparato productivo en ningún país. La teoría económica los denomina ‘sector pasivo’, porque no trabajan ni generan ingresos reales para la economía. Por eso, reciben una pensión antes que un salario. Pero la realidad en Bolivia es muy distinta.
Las deficiencias estructurales del sistema de pensiones boliviano han obligado a millones de jubilados a continuar con sus actividades productivas para sostener a sus familias, pese a que ya tendrían que descansar y disfrutar de las rentas producto de décadas de trabajo.
Por la pobreza, la falta de trabajo o los deficientes ingresos, miles de familias bolivianas están obligadas a mantener a sus abuelos entre quienes aún proveen de recursos fundamentales para enfrentar las carencias económicas. Por eso duele cuando el actual Gobierno remarca que los jubilados no tienen derecho a un doble ingreso como premio a sus esfuerzos cotidianos tal como se pretende beneficiar a los trabajadores formales con un doble aguinaldo.
Es tal el grado de improvisación de las autoridades gubernamentales que dicho beneficio no ha encontrado más que problemas, en muchos casos, casi imposibles de resolver debido a que cientos de miles de pequeñas y medianas empresas literalmente no están en condiciones de pagar ese beneficio.
El frente de conflicto abierto por los jubilados es uno de los más importantes, dado que ellos también contribuyen al desarrollo del país y, con justa razón, reclaman un incentivo. Atinadas y valientes han sido las observaciones planteadas, en ese sentido, por el cardenal Julio Terrazas, que ha remarcado la obligación de las autoridades de no marginar a los hombres y mujeres de la tercera edad. “A los ancianos se los valora en su día y en la práctica los pisoteamos”, ha dicho el prelado.
“Esas estupideces no tienen nada que ver con nuestra fe, ¿cómo van a decir que no hacen nada?, ¿acaso no decimos que son la riqueza de la Iglesia y del país?”, ha destacado Terrazas y tiene razón.
En una reacción destemplada previsible, el Órgano Ejecutivo ha calificado estas declaraciones de Terrazas como un “exabrupto”, es decir, un dicho salido de tono. Habría que calificar al decreto 1802 como tal, dadas las muestras de improvisación y conflicto que han generado apenas ha salido a la luz pública. Valga la reflexión para un país cuya economía está lejos de tener las condiciones suficientes como para tirar manteca al techo y hacer fiesta con recursos que no nos sobran
martes, 26 de noviembre de 2013
sorpresa para muchos! que los jubilados, que las víctimas de la violencia saldrían reclamando su parte en el festín, era de esperar, que los cocaleros reclamen Aguinaldo Dos., es ya el extremo inesperado. son sus argumentos aceptables?
El presidente de la Asociación Departamental de Productores de Coca de La Paz (Adepcoca), Ernesto Cordero, convocó a los campesinos del país para pedir un aguinaldo para los campesinos y sectores más empobrecidos que viven en las áreas rurales.
“El presidente Evo (Morales) que piense inmediatamente, en esta semana, para que Bolivia no se parta en dos, con urgencia saque otro sueldo para el pueblo (empobrecido y para todos los) hermanos bolivianos, que se pronuncie con urgencia”, afirmó.
El dirigente explicó que los campesinos y productores del país están muy resentidos con la medida que sólo favorece a los asalariados y no al sector que lleva los alimentos a la ciudad de La Paz, desde la zona andina y yungueña.
“A los policías (y otros sectores) que bien les dio (el doble aguinaldo), pero también que dé un aguinaldo a los campesinos, por lo menos un sueldo, porque también somos bolivianos, no somos extranjeros”, agregó.
Cordero convocó a todos los bolivianos a reflexionar sobre la medida gubernamental y aliarse para exigir al Ejecutivo la otorgación de un aguinaldo a los sectores más necesitados que habitan en las áreas rurales.
“Hay bastantes funcionarios en los ministerios, algunos de ellos ganan al menos 10 mil bolivianos y en un mes van a ganar 30.000 bolivianos”, argumentó el dirigente.
De acuerdo con Cordero, en los Yungas y en el altiplano los trabajadores campesinos con mucho sacrificio viven y en Navidad apenas tienen recursos para la comida.
sábado, 23 de noviembre de 2013
los cambas son especialistas para rubricar los grandes temas, así al gasolinazo le sigue el AGUINALDAZO, cuyas virtudes y defectos describe Francesco Zaratti
Se sabe que el espíritu de la Navidad ablanda los corazones, inclusive los más duros, y abre los ojos a las necesidades de los demás. Hace tres años, en el ambiente navideño, el gobierno de Evo Morales apostó equivocadamente al ablandamiento de los corazones de los bolivianos para lanzar el “gasolinazo” en favor de las finanzas públicas y hoy ablanda su propio corazón en favor de las minorías asalariadas del país, en desmedro de las mismas finanzas públicas. Ninguna paradoja: ¡estamos en el año electoral!
Es un sentimiento que contagian otros países del Alba: el inefable Nicolás Maduro (sic) anuncia el adelanto de la Navidad, identificada con el dios Aguinaldo fuente de la Suprema Felicidad del Pueblo, asume poderes excepcionales para bajar los precios sin incrementar la oferta y la producción y aterra a todo el mundo afirmando que “lo que han visto es poco para lo que voy a hacer”.
Nuestro Gobierno no podía ser menos que su colega alicaído y decidió aprobar el “aguinaldazo”, casi al cierre del período fiscal. Hasta los “blancanieves” del empresariado nacional no han podido evitar despertarse del sueño idílico en que han estado sumergidos, al recibir el beso del príncipe transformado en sapo por voluntad del rey.
La verdad es que el aguinaldazo tiene pocas virtudes y muchos defectos.
Entre las virtudes está la de alivianar directamente la economía de los asalariados, golpeada por una inflación oficial cercana al 9%. Un sueldo extra a fin de año les permitirá, en el mejor de los casos, ajustar algunas cuentas o saldar deudas. Es posible que, el incremento de la liquidez incremente el consumo y que algunos productores sigan el consejo “oportuno” del Gobernador de La Paz e incrementen desde ya sus precios y, finalmente, “barriga llena, corazón contento” y mejor predispuesto a ayudar a las encuestas menos alentadoras para lograr el tercer mandato. El aguinaldazo tiene también la virtud de redistribuir la riqueza de las empresas que han crecido financieramente en los últimos años, al amparo de la bonanza estatal.
Entre los muchos defectos mencionaré el carácter “estadístico”: dividir las utilidades por el número de empresas para justificar la factibilidad de la medida es una impostura indefendible. Habría que solicitar al SIN la estadística de cuántas empresas han tenido utilidades en 2012 para preguntarse qué harán para pagar intempestivamente un aguinaldo más. En general, las que más utilidades tienen no emplean muchos trabajadores (es el caso de petroleras, grandes importadores, agropecuarios, contrabandistas y otros aliados del MAS). A esas empresas el aguinaldazo no les afecta, pero sí hace estragos entre las pequeñas empresas que sobreviven al día y ahorran todo el año para los gastos de fin de año. Pasada la fiesta, vendrá la tremenda resaca, con efectos sobre el empleo.
Se ha dicho que la medida beneficia directamente sólo a los asalariados, que son minoría (18%, según el CEDLA) en un país donde campea la informalidad, pero a mí me intrigan las matemáticas: el ministro Arce afirma que se requieren Bs 380 millones para 400 mil servidores públicos, menos de Bs 1000 por funcionario, en promedio: ¿el Estado está pagando menos que el salario mínimo a gran parte de sus funcionarios?
Asimismo, los temores sobre una explosión de la inflación, inclusive previa al pago del beneficio, parecen más realistas que la palabra del ministro. El tiempo lo dirá. Lo que sí puedo apostar es que mucho dinero se irá al consumo de bienes importados, suntuarios y “líquidos”, máxime si se entregará, como parece, entre Navidad y Año Nuevo.
En fin, ¡no hay que ser fanáticos del pollo para contagiarse de las enfermedades de los Países Bajos!
Es un sentimiento que contagian otros países del Alba: el inefable Nicolás Maduro (sic) anuncia el adelanto de la Navidad, identificada con el dios Aguinaldo fuente de la Suprema Felicidad del Pueblo, asume poderes excepcionales para bajar los precios sin incrementar la oferta y la producción y aterra a todo el mundo afirmando que “lo que han visto es poco para lo que voy a hacer”.
Nuestro Gobierno no podía ser menos que su colega alicaído y decidió aprobar el “aguinaldazo”, casi al cierre del período fiscal. Hasta los “blancanieves” del empresariado nacional no han podido evitar despertarse del sueño idílico en que han estado sumergidos, al recibir el beso del príncipe transformado en sapo por voluntad del rey.
La verdad es que el aguinaldazo tiene pocas virtudes y muchos defectos.
Entre las virtudes está la de alivianar directamente la economía de los asalariados, golpeada por una inflación oficial cercana al 9%. Un sueldo extra a fin de año les permitirá, en el mejor de los casos, ajustar algunas cuentas o saldar deudas. Es posible que, el incremento de la liquidez incremente el consumo y que algunos productores sigan el consejo “oportuno” del Gobernador de La Paz e incrementen desde ya sus precios y, finalmente, “barriga llena, corazón contento” y mejor predispuesto a ayudar a las encuestas menos alentadoras para lograr el tercer mandato. El aguinaldazo tiene también la virtud de redistribuir la riqueza de las empresas que han crecido financieramente en los últimos años, al amparo de la bonanza estatal.
Entre los muchos defectos mencionaré el carácter “estadístico”: dividir las utilidades por el número de empresas para justificar la factibilidad de la medida es una impostura indefendible. Habría que solicitar al SIN la estadística de cuántas empresas han tenido utilidades en 2012 para preguntarse qué harán para pagar intempestivamente un aguinaldo más. En general, las que más utilidades tienen no emplean muchos trabajadores (es el caso de petroleras, grandes importadores, agropecuarios, contrabandistas y otros aliados del MAS). A esas empresas el aguinaldazo no les afecta, pero sí hace estragos entre las pequeñas empresas que sobreviven al día y ahorran todo el año para los gastos de fin de año. Pasada la fiesta, vendrá la tremenda resaca, con efectos sobre el empleo.
Se ha dicho que la medida beneficia directamente sólo a los asalariados, que son minoría (18%, según el CEDLA) en un país donde campea la informalidad, pero a mí me intrigan las matemáticas: el ministro Arce afirma que se requieren Bs 380 millones para 400 mil servidores públicos, menos de Bs 1000 por funcionario, en promedio: ¿el Estado está pagando menos que el salario mínimo a gran parte de sus funcionarios?
Asimismo, los temores sobre una explosión de la inflación, inclusive previa al pago del beneficio, parecen más realistas que la palabra del ministro. El tiempo lo dirá. Lo que sí puedo apostar es que mucho dinero se irá al consumo de bienes importados, suntuarios y “líquidos”, máxime si se entregará, como parece, entre Navidad y Año Nuevo.
En fin, ¡no hay que ser fanáticos del pollo para contagiarse de las enfermedades de los Países Bajos!
viernes, 22 de noviembre de 2013
no es otra cosa que "un bingo", "una piñata", "una lotería"
un socialismo que ensayó todas las formas y no termina de convencer.acude al doble, aguinaldo dos para ganarse al colectivo que está lejos de caer en la trampa (El Dia,SC)
El socialismo clásico no cuaja en Bolivia. Ni siquiera el más célebre de los socialistas, el emblemático “Che Guevara” pudo convencer a uno solo de los compatriotas con los que se topó en su traumático y fatal paso por nuestro país, donde encontró su tumba. Los bolivianos pueden ser pobres, miserables, marginados y todo lo que puedan imaginar los teóricos marxistas, pero son emprendedores y aspiran a ser propietarios, a producir, acumular riqueza, comprarse bienes, alquilar, expandir y por supuesto a crear renta, la expresión más característica del capitalismo.
Los centros mineros, los únicos proletarios del país, fueron durante décadas focos de propagación del marxismo más radical, pero ni siquiera fueron capaces de lograr la conversión de los campesinos de su vecindario, cuyo “comunitarismo” funciona sólo cuando hay que bloquear y elegir a sus dirigentes, pero que no interviene jamás en su propiedad.
Hace mucho que el vicepresidente García Linera abandonó sus postulados socialistas, sus teorías comunitarias y sus inventos de “capitalismo andino”, socialismo incaico y otras elucubraciones que inventaron para tratar de implantar algún modelo colectivista en Bolivia, pese a que el presidente Morales es precisamente el líder del gremio más capitalista que existe en el país, tan liberal que no admite controles estatales, no paga impuestos y que vive prácticamente bajo sus propias reglas.
Fue entonces que la administración del MAS decidió reincidir en la receta del estatismo, un modelo que jamás se ha apartado de la estructura político-económica de Bolivia, ya sea en democracia, en dictadura, con el neoliberalismo o con regímenes izquierdistas. La creación de empresas estatales no es una novedad en el país, la nacionalización y el intervencionismo tampoco y todos han sido experimentos fracasados, incapaces de crear una estructura productiva y menos ayudar a mejorar la calidad de vida de la gente.
Pero los dogmáticos son tozudos, mucho más los que enarbolan teorías muertas y si bien el Gobierno del MAS no puede estrellarse contra millones de emprendedores, pequeños empresarios, informales, pobres y otros disfrazados de pobres, cuentapropistas y otros grandes exponentes de la iniciativa privada, enemigos del socialismo, sí puede hacerlo contra un puñado de empresas a las que ha satanizado hasta el cansancio y a las que tiene bajo amenaza de liquidarlas en un proceso lento y doloroso.
Estas empresas, sobre todo las del oriente boliviano, las más productivas, exitosas y con la mejor imagen a nivel nacional porque han sabido diversificar, generar industria, crear empleos, exportar y abrir mercados, son el testimonio más claro de que la libertad y la iniciativa son el mejor camino para generar riqueza, como muy bien lo sabe un cocalero, un pastor de llamas del Altiplano o el dueño de una pequeña parcela de quinua en Potosí.
La existencia de esas empresas no conviene a la ideología estatista y paralizante de los dogmáticos gubernamentales, que pretenden poner al país entero con la mano extendida, exigiendo dádivas, ventajas o cualquier privilegio que emane de la voluntad del caudillo. Eso genera algarabía en las masas, sobre todo cuando viene en forma de pago doble. Es como un bingo, una rifa, una piñata, que viene llena, pero de baratijas. El doble aguinaldo no es más que otro capítulo de la destrucción de la libertad en Bolivia y la construcción de un adefesio socialista muy difícil de sostener.
Los centros mineros, los únicos proletarios del país, fueron durante décadas focos de propagación del marxismo más radical, pero ni siquiera fueron capaces de lograr la conversión de los campesinos de su vecindario, cuyo “comunitarismo” funciona sólo cuando hay que bloquear y elegir a sus dirigentes, pero que no interviene jamás en su propiedad.
Hace mucho que el vicepresidente García Linera abandonó sus postulados socialistas, sus teorías comunitarias y sus inventos de “capitalismo andino”, socialismo incaico y otras elucubraciones que inventaron para tratar de implantar algún modelo colectivista en Bolivia, pese a que el presidente Morales es precisamente el líder del gremio más capitalista que existe en el país, tan liberal que no admite controles estatales, no paga impuestos y que vive prácticamente bajo sus propias reglas.
Fue entonces que la administración del MAS decidió reincidir en la receta del estatismo, un modelo que jamás se ha apartado de la estructura político-económica de Bolivia, ya sea en democracia, en dictadura, con el neoliberalismo o con regímenes izquierdistas. La creación de empresas estatales no es una novedad en el país, la nacionalización y el intervencionismo tampoco y todos han sido experimentos fracasados, incapaces de crear una estructura productiva y menos ayudar a mejorar la calidad de vida de la gente.
Pero los dogmáticos son tozudos, mucho más los que enarbolan teorías muertas y si bien el Gobierno del MAS no puede estrellarse contra millones de emprendedores, pequeños empresarios, informales, pobres y otros disfrazados de pobres, cuentapropistas y otros grandes exponentes de la iniciativa privada, enemigos del socialismo, sí puede hacerlo contra un puñado de empresas a las que ha satanizado hasta el cansancio y a las que tiene bajo amenaza de liquidarlas en un proceso lento y doloroso.
Estas empresas, sobre todo las del oriente boliviano, las más productivas, exitosas y con la mejor imagen a nivel nacional porque han sabido diversificar, generar industria, crear empleos, exportar y abrir mercados, son el testimonio más claro de que la libertad y la iniciativa son el mejor camino para generar riqueza, como muy bien lo sabe un cocalero, un pastor de llamas del Altiplano o el dueño de una pequeña parcela de quinua en Potosí.
La existencia de esas empresas no conviene a la ideología estatista y paralizante de los dogmáticos gubernamentales, que pretenden poner al país entero con la mano extendida, exigiendo dádivas, ventajas o cualquier privilegio que emane de la voluntad del caudillo. Eso genera algarabía en las masas, sobre todo cuando viene en forma de pago doble. Es como un bingo, una rifa, una piñata, que viene llena, pero de baratijas. El doble aguinaldo no es más que otro capítulo de la destrucción de la libertad en Bolivia y la construcción de un adefesio socialista muy difícil de sostener.
La existencia de las empresas no conviene a la ideología estatista y paralizante de los dogmáticos gubernamentales, que pretenden poner al país entero con la mano extendida, exigiendo dádivas, ventajas o cualquier privilegio que emane de la voluntad del caudillo. Eso genera algarabía en las masas, sobre todo cuando viene en forma de pago doble.
jueves, 21 de noviembre de 2013
Marcelo Ostria Trigo nos sorprende de nuevo con un texto magistral sobre República, Democracia y Corrupción. Gracias Marcelo.
“El origen de la palabra república nos enseña mucho; significa gobernar para todos, en un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” (Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, en Twitter, 16.11.2013). La mandataria brasileña recuerda así uno de los más célebres grandes discursos:
el pronunciado por el presidente de Estados Unidos, Abraham Lincoln, en el Cementerio Nacional de los Soldados estadounidenses, en la ciudad de Gettysburg, Pensilvania. En solo 300 palabras, es decir, en dos o tres minutos, el presidente Lincoln definió el carácter de un gobierno democrático.
Precisamente el 19 de noviembre se cumplieron 150 años de la que ya se conoce como la ‘oración de Gettysburg’, que ha quedado como enseñanza de lo que, en esencia, es el deber de los gobernantes.
La presidente Rousseff, no solo ha invocado la famosa frase del presidente Lincoln: “Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra”. Ha definido, también con notable precisión, el concepto moderno de una república: contar con un gobierno, electo por los ciudadanos, que, además de ser del pueblo y para el pueblo, proteja las libertades democráticas.
Estas afirmaciones de la mandataria coincidieron con la detención de José Dirceu, cabecilla de la red de corrupción ‘Mensalão’ y que fuera poderoso ministro del expresidente Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva.
En este asunto, son actitudes encomiables: la de la Corte Suprema del Brasil, que demostró su independencia del poder político; que en ese país no hay ‘judicialización’ de la política –como sucede en los regidos por el neopopulismo–; y la reafirmación de la presidenta Rousseff de que su Gobierno luchará contra la corrupción, así provenga de su tienda política, el PT.
Así se reconoce que la corrupción es tan dañina para la democracia como la conculcación de las libertades ciudadanas y el empeño en usar la justicia como instrumento político del régimen, para perseguir a los que piensan diferente; más aún cuando se lo hace con la fuerza del Estado que, al fin, es de todos.
El concepto de lo republicano es uno de los elementos esenciales de la democracia y, como lo afirma la presidenta Rousseff, “significa gobernar para todos, en un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, cuya libertad, así lo decía Don Quijote de la Mancha, el personaje del gran Cervantes, “es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos”
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