la vida política y social de Bolivia adquiere un dinamismo incesante sea porque los problemas básicos no llegan a resolverse sea porque no existe la voluntad política de asumirlos. Este sitio pretende hacer el seguimiento de los asuntos en mesa y traer al debate los que no están resueltos en la medida de la justicia, el derecho y las espectativas del hombre boliviano
Se determinó que el uso indebido de influencias es un delito propio del servidor público. ABI El fiscal Daniel Ayala informó el miércoles que la autoridad judicial eximió a Gabriela Zapata del delito de uso indebido de influencias, en el marco del juicio oral que se inició esta semana. “Gabriela Zapata Montaño fue sobreseída del ilícito de uso indebido de influencias, porque es un delito propio del servidor público”, dijo a los periodistas. Manifestó que luego que los imputados presten su declaración, la comisión de fiscales ingresará a la fase de la exhibición de las pruebas testificales y de la demostración de su tesis. Posteriormente se irá a la presentación de las pruebas documentales para cumplir con el principio procesal contradictorio, en el que los abogados de los imputados tendrán la oportunidad de asumir defensa. Zapata guarda detención en el penal de Miraflores de la Paz.
La Ley General de la Coca significa la legalización de tres décadas de ilegalidad de la coca excedentaria y en transición. Los agricultores de Chapare supieron sobrellevar los vaivenes de los sucesivos gobiernos y presionar para consagrar los cultivos de la coca. Supieron construir el discurso que justifica la sagrada hoja de coca como bien patrimonial natural y sagrado.
En ese trayecto no se pudo evitar tragedias. Algunos cocaleros pagaron con sus vidas la defensa de sus cultivos de coca. También fallecieron policías y militares. El fin era el mismo, mantener las superficies de coca o, si se podía, ampliar su frontera agrícola.
Al frente, el Estado y los sucesivos gobiernos fueron víctimas de la feroz presión social de los bloqueos de caminos y huelgas de hambre. ¿El objetivo? Mantener y ampliar las áreas de cultivo de coca. Nuestro país, sin políticas democráticas sobre la coca y las drogas, sigue en la incertidumbre sobre la producción, industrialización y consumo de la coca dentro de los marcos constitucionales, rituales, medicinales y tradicionales. ¿Industrialización? Se habló mucho y se avanzó muy poco. Se redujo a la obsesión sectorial: mantener las superficies de coca o, si se podía, ampliarlas.
En este proceso, se develó la artificialidad y artificiosidad del tema Madre Tierra. Su ensalzamiento duró muy poco tiempo. Su vocería quedó exilada a una esquina marginal de la plaza Murillo. La coca y el desarrollo nacional no lograron (¿o no quisieron?) comunicarse en una visión integrada y constructiva. Eso interesaba a pocos. Lo importante era mantener las superficies de coca o, si se podía, ampliarlas. Junto a la caída de la productividad de coca, por el cansancio de la tierra y el uso de agroquímicos, se incrementaba el hambre por nuevas tierras, vírgenes y fecundas. En el trópico cochabambino, significa la invasión al territorio indígena del TIPNIS. En el país, la invasión a las tierras de las áreas protegidas, parques nacionales y áreas de manejo integrado.
Más de tres décadas de gobiernos elegidos por voto popular, fueron insuficientes para construir una política institucional, sobre la coca, sus derivados y la lucha soberana del narcotráfico. Hasta hoy, sobre todo la última década, los datos oficiales no son fiables. El Gobierno y las Naciones Unidas nos muestran una extensión de 20.200 has de cultivos de coca sustentada en una fotografía satelital. En cambio, otras mediciones basadas en más fotografías a lo largo del año, constatan 36.500 has en todo el pais.
Estos días, una alta autoridad, según ABI y el propio Ministerio de Gobierno, declaró que “siete de cada diez personas consumen cotidianamente hoja de coca”. No se dijo akulliku. Es cierto pero se dijo lo anterior. Por tanto, es necesario conocer como país el estudio de respaldo de semejante afirmación. Si se refieren al del 2012, ese estudio decía que 3 de cada 10 ciudadanos consumían coca. ¿Qué factores contribuyeron a la acelerada elevación del consumo tradicional de coca? ¿Qué intereses están detrás del aumento de 6.000 hectáreas de coca suficientes para el consumo legal hacia las ocho mil, diez mil y, finalmente, 14.705 hectáreas?
El último tropezón: “Un grupo de altos funcionarios del círculo cercano del presidente de Bolivia, están supuestamente bajo la lupa de las autoridades de EEUU que los acusa de narcotráfico…”. Es un contexto internacional adverso. Los tropiezos de la gestión pública empiezan a cobrar sus facturas
En la actualidad se conoce con suma rapidez lo que sucede en el mundo; entre las noticias publicadas figuran los discursos y las declaraciones de los jefes de Estado, los que son tomados como indicadores de la política seguida por su Gobierno tanto en lo interno como en lo internacional. Esto es relevante, como lo afirma Mario Luis Fuentes: “El lenguaje del jefe del Estado nos revela quién es y cómo piensa; nos sitúa en el ‘desde donde’ se percibe y construye su idea del mundo y de lo que debe ser la sociedad; de ahí la importancia de una actitud mesurada y reflexiva, considerando que vivimos en un mundo en el que el vértigo comunicativo tiende a paralizar los sentidos y nublar la razón”. (Excélsior. México, 22.10.12). Y, si se trata de populistas, el analista Enrique Krauze dice: “El populista usa y abusa de la palabra, hasta apoderarse de ella. Propone una única verdad de la cual él es poseedor, usa la retórica demagógica, para que el pueblo entienda el mundo desde una única perspectiva…”. La mesura en las declaraciones –que no supone abandonar firmeza– es señal de madurez. Los adjetivos no contribuyen a dar fuerza a los mensajes; menos aún si son ofensivos. Los problemas son mejor comprendidos si se los expone con serenidad y consideración. Lamentablemente son frecuentes los agravios –muchas veces mutuos– entre jefes de Estado y altos funcionarios que creen que los mensajes ofensivos cambian hechos políticos o las posiciones de los países. Habrá que entender: la pretendida agudeza que linda en el insulto no convence, solo inflama enconos. Ese estilo se ha hecho más evidente cuando se incurre en errores: “Se luchó contra el imperio romano”, o se cuentan historias de ultratumba, como la del “pajarico” que encarna a un caudillo desaparecido. Esto da lugar a críticas, no desprovistas de humor, que son las que más duelen. La manía de declarar diariamente sobre todos los temas habidos y por haber, lleva a equívocos y no pocas veces provoca solo sonrisas. Por ejemplo, el presidente venezolano acaba de enviar un mensaje verbal en inglés al presidente Donald Trump y, como Maduro no habla ese idioma, su locuaz canciller le sopló en la oreja lo que quería decir. No es difícil imaginar lo ridículo de este intento.
Por supuesto que lo cómico no oculta toda la maledicencia ya frecuente en el caudillaje latinoamericano. Recuerda a quien mereció el “¿Por qué no te callas?”. Lo peor: así, estos ‘elegidos’ van perdiendo el respeto y el apoyo de sus conciudadanos
La Iglesia Católica, a través de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), advirtió que el proyecto de nuevo Código del Sistema Penal, que despenaliza el aborto hasta los dos meses de embarazo, conlleva una “colonización ideológica extranjera”. La CEB emitió este lunes un comunicado mediante el cual rechazó el proyecto impulsado por la Asamblea Legislativa, debido que a su criterio amenaza el derecho a la vida consignado en la normativa nacional. “Este proyecto introduce una colonización ideológica extranjera que descarta a niños y niñas por nacer vulnerables y acepta la triste violencia del aborto como un supuesto camino para solucionar problemas sociales y económicos”, señala el comunicado. El texto cuestionado permite el aborto hasta las ocho semanas de embarazo para las mujeres que no cuenten con recursos económicos suficientes, sean estudiantes o tengan tres o más hijos. Para la Iglesia Católica, esta “propuesta de ley distorsiona el sistema penal introduciendo la pobreza como razón de impunidad para delitos como el infanticidio y la eutanasia, como si ser pobre fuese justificativo suficiente para violar cualquier ley”. La CEB agregó la Asamblea Legislativa debe responder a la ética y moral de nuestras culturas y respetar la vida. (Publicado en LTD hace poco)
Noticia: Con nueva ley, Chapare produciría 19 mil T de coca (Los Tiempos 19-02-17).- Chamizo dijo que, según el informe de la Oficina Contra la Droga y el Delito de las Naciones Unidas (Unodc) del año pasado, en las 6 mil hectáreas que tiene Chapare se produce cada año 16 mil toneladas de la hoja, y los Yungas, en las 14 mil hectáreas -que en la actualidad tiene-, produce 18 mil toneladas. Comentario: El tema de esta ley, es un asunto muy delicado para la vida de Bolivia. No es una simple ley que atañe solo a los cocaleros legales e ilegales, a los comercializadores de ambos producto, a las ramas afines, y a los carteles internacionales. Su tratamiento acelerado durante el carnaval, fue mucha villanía. El proyecto de “Ley General de la Hoja de Coca”, hecha por cocaleros para cocalero, tiene connotaciones políticas, económicas, sociales y ambientales, que hacen de ella una ley de importancia nacional, por eso pido un referéndum. Todos los bolivianos debieran tener conciencia de lo que se está haciendo, y los efectos que ella tendrá en su futuro. – En lo político es clara la relación de la coca con el partido de gobierno, incluso el propio presidente Morales es también presidente de las 6 federaciones de cocaleros ilegales del Chapare, en un clarísimo conflicto de intereses, que ya a nadie le importa. Es en ocasiones como esta donde el conflicto de interese se manifiesta. Está claro que Morales quiere fortalecer su reducto de poder, legalizando la coca que no sirve para el uso tradicional. En la noticia que se comenta: “los dirigentes de la Asociación de Productores de Coca de La Paz (Adepcoca) piden justificar el destino de las 19 mil toneladas de la hoja que producirá cada año el trópico de Cochabamba en las 7 mil hectáreas que el proyecto de ley propuesto por el Ejecutivo legaliza”. Yo me pregunto lo mismo, ¿qué destino se dará a las 7.000 Ha de coca del Chapare? La respuesta es obvia. – En lo económico, los dineros que mueve la cadena coca-cocaína y los que ella inyecta en la economía; al contrario de lo que piensa alguna gente, causa mucho daño al país: fomenta la economía informal; 70% de la economía nacional, incrementa el contrabando; hermano siamés del narcotráfico, aumenta la inflación al incrementar la masa monetaria, perjudicando con ello a los sectores de salarios fijos y a los más pobres. – En lo social, aumenta notablemente la inseguridad ciudadana. Si bien siempre existió delincuencia, esta se disparó en el último tiempo, con el descontrolado aumento de la cadena coca-cocaína. Sicarios, carteles, volteo, eran palabras desconocidas en nuestro léxico. Vivimos hoy la peor época de inseguridad ciudadana de nuestra historia, la delincuencia nos está ganando la guerra. Narco-niños en las escuelas, sicarios que asesinan en plena plaza 24 de Septiembre, y la aparición de narco-pueblos, son el epitome de una trágica realidad. Pero lo peor de todo es la destrucción da la moral pública. De pronto la sociedad se acepta la plata mal habida y los nuevos ricos, así como la secuela de destrucción que ella conlleva: aparecen los narco-políticos, las narco-mises, los narco-empresarios, los narco-policías. Capítulo aparte merece la tragedia, de los que en el país y fuera de él, consumen la pasta base o la cocaína. Estos son los verdaderos esclavos de la nueva era. Hombres, mujeres y niños encadenados a una sustancia que destruye su cuerpo, su mente y su espíritu, con las graves secuelas que esto causa a la familia y a la sociedad. Legalizar la coca del Chapare es favorecer al narcotráfico. Será dar otro paso más al Narco-Estado, que nos echó en cara la revista brasilera Veja. Entiendo los riegos que implica pedir un referéndum, en una época que el MAS está loco por hacer uno a favor de la recontra reelección del jefazo. Entiendo también que ellos tienen el Poder Electoral, Judicial y el Parlamento para manipularlo, pero la gravedad de la situación lo amerita, no hay otra opción. Si meten la reelección le volveremos a ganar, esta vez con un margen mayor, no hay que tener miedo de ello. El Proceso de Cambio avanza, es la terrible herencia cocalera que dejará el Estado Plurinacional. La cadena coca-cocaína destruirá Bolivia, recuperarla costará muelas.
El Gobierno de Evo Morales se defiende y asegura que EEUU no tiene moral.
EEUU advierte sobre el uso de la justicia contra los medios
El Departamento de Estado emitió ayer su informe sobre Derechos Humanos. También se refirió a la limitación de derechos de los opositores. El Gobierno asegura que EEUU no tiene moral. El Gobierno no lo acepta el ministro Ferreira recordó que EEUU persigue a los migrantes. Un grupo de mujeres protestó en las calles de Santa Cruz para exigir justicia en el caso terrorismo. Foto: Jorge Uechi El Gobierno de Estados Unidos emitió ayer su informe anual sobre Derechos Humanos en el que alerta sobre las “severas restricciones a la libertad de prensa y asociación” que existe en Bolivia, además de “un uso del Poder Judicial para limitar a los medios de comunicación independientes y la oposición política”. El informe divulgado por el Departamento de Estado, correspondiente a la gestión 2016, fue cuestionado por el ministro de Defensa, Reymi Ferreira, porque, en su criterio, los representantes de la Casa Blanca no tienen moral para hablar de derechos humanos, ya que el Gobierno de Estados Unidos viola diariamente los derechos de los ciudadanos de su país y de otras partes del mundo; además que lleva adelante una violenta ley antiinmigrantes. Ferreira afirmó que en Bolivia no hay ni un periodista procesado ni detenido, como para que se emita una alerta por la libertad de expresión. “Aquí hay exceso de libertad, que incluso llega al libertinaje porque se insulta al presidente y no sabemos en qué límite de libertad de expresión están hablando”, señaló la autoridad de Estado. El periodista Carlos Valverde, que denunció el supuesto tráfico de influencias de Gabriela Zapata, viajó a Argentina en mayo del año pasado aduciendo razones de seguridad. Una semana antes había sido detenido el abogado Eduardo León, uno de los exdefensores de Zapata. Por su lado, el presidente de la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia, Pedro Glasinovic, afirmó que las asociaciones que agrupan a los periodistas y trabajadores de la prensa han denunciado que en los últimos años fueron creados círculos que limitan la libertad de prensa, que atentan contra la Constitución Política del Estado (CPE). Mencionó como ejemplo la Ley del Racismo y toda clase de Discriminación, así como la Ley del Órgano Judicial, que prohíbe a los periodistas entrevistar a los candidatos del Órgano Judicial. Justicia El informe del Departamento de Estado advierte sobre “un uso del Poder Judicial para limitar a los medios de comunicación independientes y la oposición política”. Además de que “la corrupción generalizada y la ineficiencia en el sistema judicial del país condujo a la negación de juicios públicos justos y oportunos”. En ese aspecto, el ministro Reymi Ferreira afirmó que el argumento de los “juicios políticos” es el que utilizan los corruptos para huir del país. Mencionó que en Bolivia no hay exgobernadores de la oposición que estén presos, solo hay exautoridades que formaban parte del actual Gobierno, en alusión a Nemesia Achacollo y Julia Ramos que están recluidas por el caso del Fondo Indígena. En el caso del proceso al exprefecto Leopoldo Fernández, el ministro de Defensa aseveró que la exautoridad enfrenta un juicio por la denominada matanza de Porvenir. El fiscal general, Ramiro Guerrero, evitó referirse al tema porque desconocía el informe. El Deber / Leopoldo Vegas
Nunca antes el país había estado dominado por una transnacional tan poderosa, como ahora. Pero es carnaval y, como sabemos, las peores derrotas de Bolivia llegan en esta época.
De manera apresurada, sin preguntar por qué, los diputados y senadores del presidente Evo Morales aprobaron una nueva ley de la coca, la diseñada por la transnacional. En lugar de 20.000 hectáreas de coca legal, debían ser 22.000.
Estaban tratando un tema referido a la actividad económica predominante en el país, a la industria madre, la que genera los blindajes para el resto de la economía.
Si la industria madre estuviera en manos de una sola empresa, como parecería que ocurre, estaríamos ante un portento de industria, superior incluso a la que puso en práctica don Simón I. Patiño hace un siglo.
En Bolivia se producen 230 toneladas de droga, según datos de la DEA. Un kilo de esa droga cuesta en cualquier frontera US$ 5.000. Es decir que, puesta en la frontera, esa droga tiene un precio de global de US$ 1.150.000.000, (MIL CIENTO CINCUENTA MILLONES DE DÓLARES).
De esa manera se tiene que el PIB per cápita de los cocaleros es de US$ 24.166. El PIB per cápita de un ciudadano boliviano ingenuo, no conectado con la transnacional, es de solamente US$ 1.320. Eso incluye a los ciudadanos bolivianos que participan en el sector agrícola legal, que produce desde soya, trigo, maíz, sorgo hasta quinua papa y hortalizas.
Por lo tanto, aquí hay una competencia, entre las 40.000 hectáreas de coca y las 2.000.000 de hectáreas dedicadas a otros cultivos. Y ocurre que estos dos sectores tan desiguales rivalizan tas con tas: un enano contra un gigante.
La rentabilidad de las 40.000 hectáreas de coca es de US$ 1.370.000.000 y la rentabilidad de las 2.000.000 de hectáreas de cultivos legales, sumada, es de US$ 1.460.000.000. Cada hectárea de coca tiene una rentabilidad, después de costos, de US$ 40.000, mientras que cada hectárea de los ingenuos tiene una rentabilidad de solamente US$ 1.000.
Aquí se explican muchas cosas. La transnacional tiene tantos excedentes financieros que puede diversificarse, actuando en construcción, especulación urbanística, minería, operaciones de microfinanzas, etcétera.
En el etcétera están las inversiones políticas, las subvenciones, la propaganda, subsidios a militares, y lo que sea.