lunes, 25 de julio de 2016

Carlos además de alto dirigente del MNR, fue ministro de Defensa, de tal modo que el tema que hoy trata, lo conoce bien. la forma cómo los seguidores de Castro y Chavez, han sometido a sus FFAA al precio de altas prevendas, cohecho, uniformes de todos los colores y muchas bandas y desfiles, además de jugos sueldos, en "asalariados del MAS" al que obedecen sin chitar...no se entiende que siendo Bolivia pacifista sus uniformados estén en una franca carrera armamentista y reclutando conscriptos pese a la oposición de su obligatoriedad, hoy fuera de vigencia en la mayoría de los países del mundo.

El control de la fuerza es una característica fundamental y una necesidad imprescindible de la dictadura, pues por su natural falta de legitimidad le permite tomar y/o mantener el poder, sostener la liquidación de los elementos esenciales de la democracia y someter al pueblo. Las dictaduras del socialismo del siglo XXI extendidas hoy en Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua presentan claramente esa característica porque han logrado que los ejércitos regulares, en lugar de ser organizaciones institucionalizadas en el marco del estado de derecho -fuerzas armadas de la nación- sean hoy solo el brazo armado de la opresión del régimen. En los países no democráticos los ejércitos no están al servicio de la nación ni del Estado, son las fuerzas armadas del régimen.
En el concepto de “estado de derecho”, que es uno de los elementos esenciales de la democracia, todos los poderes que conforman un estado y los individuos que los integran están sometidos a la ley, desarrollan su funciones y cumplen sus competencias de acuerdo al ordenamiento jurídico que tiene como fundamento la constitución y nadie puede estar por encima de la ley. Bajo este principio el rol de las fuerzas armadas se encuentra establecido en la constitución política y su subordinación al poder civil es una característica desarrollada en el marco de las leyes que conforman un sistema institucional para que sean la garantía de estabilidad y seguridad para el país, para sus ciudadanos y para los propios miembros de las fuerzas armadas que simplemente son parte del pueblo. No se trata de servir a un Gobierno o a un individuo, es el servicio al país por encima de gobiernos y personas.
En la historia de la destrucción de la democracia, el papel de las fuerzas armadas en el siglo XX ha sido el de actuar en beneficio propio estableciendo gobiernos militares conocidos como dictaduras militares, muy frecuentes en América Latina en tiempos de la guerra fría donde las dos potencias en contienda auspiciaron y sostuvieron dictaduras militares de izquierda y de derecha convirtiendo a los ejércitos en un aventajado instrumento armado en el juego político. Como consecuencia de ese proceso ha sobrevivido la dictadura castrista en Cuba que comenzó siendo guerrillera para terminar con los ejércitos del sistema, pero que ha desarrollado por 57 años un gobierno esencialmente militarizado, con ejércitos que son y están al servicio del régimen.
En la salvación y posterior expansión del castrismo desde 1999 a partir de su alianza con Hugo Chávez y el inmediato ataque contra las democracias en América Latina, el control y la deformación del rol de las fuerzas armadas comenzó en Venezuela aprovechando la condición militar del presidente y luego dictador Hugo Chávez que incluso cambió el nombre de la institución que hoy se denomina “Fuerza Armada Nacional Bolivariana” con el propósito de convertirla en su instrumento de fuerza. Además de la denominación, se puso en marcha el inmediato cambio de la “doctrina” para abrazar los conceptos castristas disfrazados de nacionalismo con el discurso “antiimperialista”; se integró el Gobierno con jefes militares, se otorgaron competencias civiles y políticas a personal militare, en suma se politizaron las fuerzas armadas y se militarizó la política, con resultados de sumisión en lugar de subordinación, altísima corrupción, vinculaciones al narcotráfico y absoluta destrucción institucional. Los militares venezolanos que defendieron su patria, su institución y su juramento fueron prontamente muertos, enjuiciados, perseguidos, encarcelados y exiliados, por eso muchos de los presos políticos de la dictadura venezolana son militares.
El proceso de cubanización dictatorial de las fuerzas armadas venezolanas se ha repetido en los países con gobiernos del socialismo del siglo XXI. En Bolivia Evo Morales en persona, para encubrir los crímenes que cometió en derrocamiento del gobierno constitucional en octubre de 2003, presentó juicio y manipuló –con sus fiscales y jueces- una sentencia contra los miembros del alto mando militar de 2003, hoy presos políticos; con esa señal de fuerza el líder cocalero devenido en capitán general siguió el camino de Chávez con la agenda castrista en el cambio de la doctrina de las fuerzas armadas “de la nación” por las fuerzas “del régimen” o “del jefe del estado”, al punto que hoy está listo para inaugurar su “escuela militar antiimperialista” que ha incorporado como parte del sistema de estudios de los militares que no podrán ascender del grado de tenientes sin cursar tal “entrenamiento”. Además de eso Morales no se descuida de perseguir y humillar a destacados militares como el Gral. Gary Prado que capturó al Che Guevara, mientras ha convertido en héroe al guerrillero sanguinario que invadió la soberanía boliviana y que mató decenas de soldados de la Patria.
La relación del Rafael Correa con las fuerzas armadas Ecuador han seguido la misma agenda y se encuentran en una fase en la que el jefe de Carondelet se ha visto en la necesidad de hacer purgas en los mandos tocando los beneficios económicos institucionales, pero el control del régimen no parece estar en cuestión. En Nicaragua, Daniel Ortega es prácticamente el dueño de un sistema militar cuya pertenencia al régimen no se discute. La característica adicional de esta “metamorfosis” de las fuerzas armadas por el socialismo del siglo XXI es la extrema corrupción que resulta indisimulable. Basta ver la penetración del narcotráfico, las compras y equipamientos militares convertidos en adquisiciones de materiales inservibles de alto precio, la necesidad de impunidad y la actitud de los mandos militares que sostienen a sus gobiernos dictatoriales por interés propio, la prebenda que los transforma de soldados en mercenarios. Sin duda hay militares de honor y disgustados con todo esto, pero hoy, estas son las fuerzas armadas –otrora de la Nación- convertidas en fuerzas de los regímenes dictatoriales.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

lunes, 11 de julio de 2016

no podemos quedarnos de brazos cruzados ante la ola de criminalidad que azota Bolivia, especialmente SC, donde al parecer vienen actuando bandas criminales ligadas al narcotráfico, con total impunidad. la ciudadanía está paralizada por tanto asesinato y pronto las reacciones se producirán en cadena, ojalá sin la efusión de sangre que causa tanto miedo

Meses atrás, en una confusa acción -hasta el momento no esclarecida en plenitud- cuatro ciudadanos extranjeros fueron acribillados por efectivos policiales en lo que se presentó como “enfrentamiento”, aunque surgieron dudas acerca de la verdad sobre el sangriento hecho, el que parece haber estado vinculado con el narcotráfico y presuntas actividades ilícitas de algunos policías. En la población fronteriza de San Matías y alrededores cada tanto se producen asesinatos a sangre fría, triste contrapartida de “ajustes de cuenta” entre mafias rivales. Las acciones criminales se ven facilitadas por la nula o escasa presencia policial en esa zona geopolíticamente sensible. Recordemos que se trata de uno de los “corredores” por donde transita la cocaína hacia el vecino Brasil y ultramar. El último de los crímenes en la región se cobró la vida de un adulto mayor ejecutado a sangre fría. El crimen quedará sin resolverse, tal como -con preocupación- podemos constatar ha sucedido en varios casos anteriores.
Recientemente se encontraron los restos atados, baleados y calcinados de cuatro personas. Estamos en presencia de otro ajuste de cuentas, esta vez ejercido con extrema crueldad. Una vez más surge el fantasma de las drogas ilícitas. En combinación con estos aberrantes hechos se ha mencionado la posibilidad de pugnas entre dos bandos por tráfico de estupefacientes e inclusive una posible afinidad de algunos policías con los delincuentes; se informó también que una de las hipótesis es que se trató de un “volteo” de varios kilos de cocaína que debían ser transportados a Chile.
Todo este horror cotidiano ya resulta intolerable. Es casi imposible vivir en una sociedad impregnada por el crimen organizado que actúa con impunidad y donde, para colmo, las reiteradas sospechas sobre posibles participaciones de policías deshonestos complican aún más la situación, al punto de generar elementos de inseguridad ciudadana de tal magnitud que directamente lindan con el miedo. 
Es hora de frenar la escalada. Si el Estado hasta el momento no puede hacerlo, ello prueba la existencia de elementos fallidos en su interior que deberán ser resueltos. Se precisa una fuerza de seguridad -nacional o internacional- de reconocida solvencia para evitar y prevenir la sucesión de crímenes. Claro que primero tendría que eliminarse su causa básica: el tráfico ilegal proveniente de Chapare, zona que destina más del 90% de su producción de hojas de coca hacia la cocaína, según lo han certificado varios y muy serios organismos internacionales.

lunes, 4 de julio de 2016

internet ha causado (está causando diríamos) un enorme potenciamiento de la democracia. opinar no es ya monopolio de los periodistas y político, todos podemos hacerlo, rompe internet los moldes tradicinales del poder, lo penetra, lo denuncia y desenmascara. las seudodemocracias tienden a esfumarse. El Dever. SC. J.O.

Es interesante ver cómo las nuevas tecnologías permiten que los añejos conceptos se remocen, el advenimiento de internet ha causado un enorme potenciamiento de la democracia. Incluso podríamos hoy volver a practicar la ‘democracia directa’ griega. Volver a la ‘ecclesia’ de Solón, en Atenas, para discutir problemas nacionales, esta vez por intermedio de comunidades virtuales. Internet también revolucionó y democratizó las comunicaciones. La clásica fórmula emisor-receptor dejó de ser unidireccional para volverse multidimensional. Ciudadanos que antes eran simples receptores pasivos pueden hoy responder y opinar. El periodismo dejó de tener el monopolio de la información, aunque se incorporó versiones digitales.

Aparecieron blogs, Twitter, Facebook, YouTube y otros servicios que podemos ver en cualquier parte del mundo, haciendo realidad la ‘aldea global’ de Marshall McLuhan. Hoy las redes sociales son esa aldea, donde las fronteras nacionales carecen de sentido. La llegada de internet posibilitará la aparición de un ‘nuevo tipo de democracia’, una combinación de la democracia directa griega, en la que los propios ciudadanos tomaban las decisiones nacionales, y la democracia representativa, en la que estas decisiones las toman autoridades elegidas por voto popular. La idea es utilizar el internet para consultar al pueblo las grandes y medianas decisiones que hagan a la vida nacional. Planteo realizar ‘referéndums virtuales’ cada que el caso lo amerite. Esto permitirá materializar la esencia de la democracia: “Forma de gobierno en la que el poder político es ejercido por los ciudadanos”. 

¿Por qué solo las autoridades electas –y las designadas a dedo– tienen que ser las únicas que tomen decisiones? ¿No es este monopolio el causante de la egolatría de los gobernantes, que se creen nuestros ‘patrones’? ¿No es este monopolio el causante de la corrupción pública desenfrenada y grosera? Es imprescindible destacar que esta sugerencia solo es válida para naciones con ‘democracias verdaderas’, pueblos con cultura democrática y gobiernos decentes. Las ‘seudodemocracias’ no son aptas para esta democracia del tercer milenio

viernes, 17 de junio de 2016

Alvaro Puente desde El Deber, lanza un agrio reproche al MAS que engana a SC en materia de salud, que dice tanta mentiras que nadie le cree. vivir bien, es ante todo conservar la vida, cuidar la salud y un buen servicio de salud, simplemente no existe, si acaso no recurre a una "clínica privada" como lo hizo Evo Morales.

Retumbaba en el país el anuncio solemne del Gobierno. Ofrece cerca de mil nuevos cargos para el servicio de salud. Parece un esfuerzo increíble. Qué exceso de generosidad. Lo contaban como si fuera más de lo que nadie pudiera pedir. Del total, a Santa Cruz le corresponden 101 ítems. Solo tres son médicos. ¡Se pasaron! ¿Sabe usted cuántos cargos nos faltan? Aquí necesitamos más de 10.000 nuevos ítems y solo nos han dado 101. De cada 100 que necesitamos, viene de camino solo uno. No es ni un remiendo a nuestra miseria. Es una burla, una broma de mal gusto, después de diez años de olvido total de esa terrible necesidad.

¿Qué hace el presidente construyendo escuelas y colegios en cientos de municipios? No le corresponde. Es obligación y tarea de los alcaldes, y la cumplen bastante bien. El tema es que regalando mil escuelas hay mil inauguraciones, mil fiestas, miles de horas de propaganda en canal 7, mil discursos de autobombo, mil cántaros de chicha y mil borracheras que se recordarán en los mil pueblos. Su obligación son los sueldos de salud, pero solo dan para una noticia. No son propaganda electoral. ¿Qué hace el presidente organizando el transporte urbano o el interurbano? No es su responsabilidad. Es tarea de alcaldes y gobernadores. Pero en un teleférico se puede poner fotos del presidente en cada canasta, se pueden hacer mil pancartas, se hacen reportajes. En cambio, nadie nota que funciona bien el sistema de salud. No da votos para otro referéndum. El tren cruceño dará para toneladas de mixtura, para orquestas y fuegos artificiales, para discursos larguísimos que repetirán obligados radios y canales. Los médicos solo curan. Las enfermeras solo calman el dolor y consuelan. Sus sonrisas no son propaganda del MAS.

Señores gobernantes todopoderosos, el vivir bien que ustedes anuncian, antes que nada supone que conservemos la vida. Si nuestra sociedad nos permite cuidar la salud y la felicidad, sin querer tendremos la gratitud más grande. Tendríamos más reconocimiento que el que provocan todos sus discursos de falsedades y de rencores. El bienestar profundo de sentirse bien tratado produce más alegría y bienestar que todas las horas de borrachera. Si les importáramos, hace años se hubieran ocupado de darnos un servicio de salud que nos cure y nos trate con calidez, nos darían escuelas que formen de verdad a nuestros niños, tendríamos una Policía correcta, tendríamos jueces honrados. Si hubieran hecho algo de lo mucho que nos prometieron, tendríamos todos una salud como la que Evo Morales tuvo que buscar en una clínica privada

lunes, 6 de junio de 2016

lo de "la marcha de Evo" es asunto del Imperio sugiere Agustín Echalar cuyo sentido de fina sorna no dejo de admirar.son los tresmilitares, todos ellos agregados en la Embajada de EEUU, sin embajador, lodel himno, justamente para desprestigiar aún más al líder cocalero, es en todo caso "una desorejada ocurrencia" da para reírse a carcajadas....

Por una vez, me inclino a seguir los vericuetos del pensamiento oficialista y le otorgo al asunto de la Marcha de Evo la posibilidad de que detrás de ella esté la mano negra del imperio. Y es que es difícil imaginar algo que desprestigie tanto a un mandatario como que se entone un himno en su honor. Más allá de que el llunkerío sea parte inherente de nuestra nacionalidad --no olvidemos el nombre que tiene nuestra querida patria-- hoy, en pleno siglo XXI, un himno compuesto para honrar al presidente en ejercicio es no sólo un vituperio, sino algo que pone en ridículo al mandatario dentro y fuera de las fronteras. ¿Quién podría querer tan mal a nuestro Jiliri Irpiri? es la pregunta que uno debe hacerse, y claro, ahí salta el imperio. Y si pensamos que la legación boliviana en Washington la encabeza un militar y hay tres agregados militares más, no es una locura llegar a conclusiones sobre de dónde podría venir esa peregrina idea. (Note el amable lector que estoy utilizando los métodos de razonamiento usuales del régimen respecto a las conspiraciones que continuamente denuncia). Si Ud. se está preguntando ahora para qué necesita Bolivia tres agregados militares en Washington, no lo culpo, porque es con su plata que ellos están allí, pero por favor, no nos distraigamos, esta columna trata de la Marcha de Evo.
Pero seamos serios, no hay ninguna prueba de que detrás de esto esté el imperio, ni las oficinas bolivianas  de Washington. Lo que sí es cierto es que es una iniciativa militar. De eso si hay pruebas, empezando por la convocatoria para componer el mentado himno.
El proceso de la creación de esa pieza musical no deja de ser una conspiración, porque verdaderamente atenta contra la imagen y contra la investidura presidencial. Uno puede imaginarse a los comandantes reunidos y en forma traviesa planear un genial estiletazo, deshonrar honrando, ridiculizar alabando.
Considerando que hubo un concurso y viendo la letra del himno a la que la prensa y la opinión pública han tenido acceso, la única conclusión posible es que el certamen fue ganado a la inversa, vale decir, se eligió a la peor composición. Cabe todavía preguntarse si esta composición fue producto de la deficiente formación que tenemos en la patria, o si hábiles y traviesos cerebros la armaron línea por línea en una tarde de irreverente inspiración.
Imagino a los pícaros autores del texto adecuadamente uniformados, tal vez con lentes oscuros, participando de un evento en presencia de su Excelencia y muriendo de risa por dentro, mientras los pobres soldados entonan la famosa canción, e imagino también su hilaridad al ver a los ministros, tan amaestrados ellos que si les dan una torta de estiércol, la prueban y dicen que sabe bien, sin dejarse traicionar por ninguna mueca de asco, aplaudiendo la nueva canción patriótica.
Esta desorejada ocurrencia da para reír y distraerse en una mañana de domingo, más allá de que es parte del sórdido paquete de culto a la personalidad que incluyen medallas, la pretensión de poner el nombre del presidente a un aeropuerto, el hacerlo con un puerto, el endiosamiento en los discursos del vicepresidente, el museo de Orinoca, y el mismísimo palacio de Evo, pero no debe hacer que nuestra atención de lo atroz que está sucediendo en estas gélidas semanas preinvernales sea distraída.
El atropello por el que está pasando el abogado León, el manejo y manoseo por parte del poder central de la fiscalía y del aparato de justicia en general, para perpetrar una venganza de tinte personal, ha devaluado la vida pública de Bolivia a niveles no conocidos en democracia.
Como todavía creo en la gente, me imagino que también los masistas de base están asqueados. De hecho, puede ser que esto también pase con los mandos medios, quién sabe haya inclusive algunos ministros que cuando están solos, encerrados en un cuarto, no disimulen las arcadas.

martes, 31 de mayo de 2016

El Deber comenta editorial del TNYT, el mayor diario del mundo y desde hace pocas semanas con edicines también es espanol. la opinión de tan importante medio sobre Evo, Bolivia, la coca y la pretendida nueva campana de Evo para la reelección pone frases muy duras en el matutito de Manhattan y los millones de lectores en todos los idiomas. claro que tendrá un peso gravitacional, aunque Evo se sacuda de hombros...

The New York Times (NYT) publicó un contundente comentario editorial referido al presidente Evo Morales. Y aquí debemos hacer una primera reflexión. Publicaciones a favor o en contra del Gobierno -en nuestro país o en el exterior- son producto de la prensa libre y de opiniones vertidas con independencia en base al derecho de libre expresión. No son “fabricadas por el imperio”, menos aún, tienen que ver con etnias o procedencias. Culpar siempre al “imperio” o repetir que al presidente Morales “lo discriminan por ser indígena” carece de sentido. El mundo civilizado superó hace tiempo situaciones racistas. Hoy importan solo los valores o defectos intrínsecos del ser humano, sea cual sea su origen o el color de su piel.
En la parte personal del editorial del NYT preferimos no opinar, por ser de naturaleza privada. En su momento se dilucidarán tanto esas espinosas cuestiones como la verdad sobre el tráfico de influencias. Lo que vale destacar es algo que ya se está haciendo palpable en la comunidad internacional: la crítica al autoritarismo político y al fanático afán de prorrogarse en el poder del jefe del Estado boliviano. Sorprende además que las iniciativas más frenéticas vengan de un discutido sector: los productores de hoja de coca de Chapare. Esa zona, según reputados organismos internacionales, destina más del 90% de sus cultivos de coca hacia mercados ilegales que producen estupefacientes.

El editorial que comentamos expresa: “gastar millones en un nuevo referendo representaría un abuso de poder y un insulto a los bolivianos que ya decidieron que el país necesita nuevos líderes. Otra campaña electoral no detendrá ni las noticias ni las revelaciones desconcertantes, lo cual seguirá desprestigiando a un hombre que lleva en el poder más que cualquier otro mandatario en el hemisferio”. Duro el comentario del medio neoyorquino. 

Aunque la actual Constitución Política del Estado carezca de claridad acerca de la posibilidad de un segundo referendo que anule el anterior, la jurisprudencia mundial es contundente: no se puede realizar otra consulta sobre idéntico asunto en el mismo período constitucional. Hacerlo, inclusive el intentar hacerlo, es un atentado contra la institucionalidad. Tampoco se pueden disfrazar irregulares acciones con frases tipo “el pueblo quiere” o “los movimientos sociales lo piden”. Eso, como se dice en el lenguaje coloquial, es puro “macaneo”. El pueblo ya se expresó el pasado 21 de febrero y tal cosa basta. No deben manipularse las instituciones si queremos preservar el proceso democrático

miércoles, 25 de mayo de 2016

Guillermo Torres en su columna de Los Tiempos se refiere a la urgencia de inversiones, la salud, la educación, la justicia, el respeto a la independencia de poderes...en la nueva etapa que en cuanto a recursos naturales minería, siderurgia, petróleo, gas, agua y otros temas se manifiesta incertidumbre y desconfianza. hora fatal para Bolivia.

Al iniciar esta nueva gestión 2016, después de una década de vigencia del actual Gobierno, con una nueva Constitución, con un nuevo nombre de Bolivia, con precios depauperados para nuestras materias primas y con el resultado de un referendo negativo para las aspiraciones del Presidente y de su acompañante de fórmula, el Vicepresidente, es preciso hacer una evaluación ante esta nueva realidad que muestra nuevas reglas del juego.  
Evaluar hasta qué punto lo que se ha producido es una ruptura con el neoliberalismo, tema tan pregonado por los regímenes de izquierda. Esto ocurrió y exige cautela para no caer en las tramas de la propaganda política. Es interesante advertir la vigencia de las dos izquierdas: la socialdemocracia o la revolucionaria, auténtica o populista, según de que lado se la vea.
Con gran ahínco han defendido el relativo éxito económico, así como la justificación de las diferentes medidas y reformas realizadas y todo esto sólo por la bonanza de los precios internacionales de las materias primas en estos últimos años, lo cual ha hecho posible la implementación de políticas sociales en prácticamente todos los países, aunque con distinto alcance y eficacia.
Los criterios de calificar a los gobiernos como progresistas o anacrónicos, producto de mayor o menor carga de liberalismo económico, nacionalismo o estatismo, no coopera o no ayuda en nada a identificar y, menos a entender, la naturaleza de las diferencias existentes entre los países latinoamericanos.
Esta visión es  ideológica, en el peor sentido, imprecisa conceptualmente y arrogante con el objetivo, y la pretensión de decretar qué regímenes son del pasado y cuáles de vanguardia, de la modernidad, una tarea impropia de quienes aspiran a entender realidades y no a predicar doctrinas.
Peor aún si todas las virtudes y todos los maleficios de los gobiernos son atribuidos exclusivamente a la sensatez o a los desvaríos del Gobierno como causa primera. Por esa vía no se llega a ninguna parte que no sea la tautología, o sea la forma de repetir lo mismo en diferentes formas y de explicar la precaria institucionalidad y la inestabilidad de los actuales regímenes por la acción del jefe máximo y del grupo que lo rodea con su amplio poder de árbitro en la crisis de las instituciones.
La trama doméstica de industrialización, modernización y burocracia no se encuadran en los límites cronológicos de la tercera ola de la democracia ni son fruto de las recientes reformas económicas y políticas, mas aún, ahora que el Gobierno tiene todavía un cheque en blanco hasta el 2019 con las dos terceras partes de apoyo en el Congreso, en el que el pueblo ha confiado su futuro y sus esperanzas en forma casi plebiscitaria. 
En lo referido a los recursos naturales, minería, siderurgia,  petróleo, gas, agua y otros -tema de especialidad de esta columna- no cabe duda que se manifiesta un clima de incertidumbre y de desconfianza por la falta de una política seria, por la falta de garantías jurídicas a las posibles inversiones, sean éstas nacionales o extranjeras, y, lo que es peor, sean estas privadas.
Desde el punto de vista del comportamiento de precios internacionales de hidrocarburos, minerales y metales,  a pesar del fortalecimiento del dólar,  muestra una debilidad  en su importante rol monetario internacional. Lo mismo ocurre hoy en día con las otras monedas, como la libra esterlina, el yen japonés, el euro y otras.
Esta nueva etapa muestra reglas del juego diferentes, lo que requiere  una actitud también nueva. Eso se consigue, necesariamente, con inversiones sustanciales que fortalezcan el Estado, que tienen una misión prioritaria, como ser la salud pública, la educación, la justicia, respetando la independencia de poderes,  la seguridad ciudadana, etcétera,  y que el Estado no vuelva a ser lo que era o que vuelva a hacer helados (PIL).

El autor es ingeniero geólogo y administrador de empresas.