martes, 11 de agosto de 2009

El Pecado de Traición titula Fernando Laborda su crítica a los Kirchner que sucede al de Vargas Llosa demoledor para la pareja que detenta el poder LN

La denuncia de espionaje efectuada por Alberto Fernández contra el propio gobierno del que formó parte hasta hace poco más de un año sorprendió menos por su contenido que por provenir del ex hombre fuerte del kirchnerismo. A nadie llama la atención, a estas alturas, que en la Argentina se utilice a las fuerzas de seguridad o inteligencia para pinchar teléfonos, como en las peores épocas del autoritarismo, o espiar mensajes de correo electrónico en en forma ilegal. En todo caso, resulta chocante que lo pueda seguir haciendo un gobierno que siempre se jactó de su defensa de los derechos humanos.

Tampoco sorprende que el actual gobierno nacional se muestre desconfiado y resentido, como lo demuestra la expulsión de dos funcionarios cercanos al ex jefe de Gabinete (Marcela Losardo y Nicolás Trotta), no bien los Kirchner tomaron conocimiento de que se había reunido con el vicepresidente Julio Cobos, declarado enemigo público número uno por el oficialismo.

La primera transgresión de Alberto Fernández fue hacerle un lugar a la oposición como interlocutora.

El matrimonio presidencial no tolera que ningún dirigente de su sector dialogue con representantes de la oposición o de grupos enfrentados con el Gobierno, a menos que medie su consentimiento. Lo sabe el gobernador Daniel Scioli, a quien desde la Casa Rosada se le sugirió que se olvidara de su deseo de mediar entre el campo y el Poder Ejecutivo Nacional.

La segunda transgresión del ex jefe de Gabinete fue sentarse a charlar con alguien que, además de opositor del Gobierno, ha sido estigmatizado por los Kirchner como el prototipo del traidor.

Para la pareja gobernante, hoy la más radical de las traiciones por parte de un dirigente supuestamente kirchnerista es instituir a Julio Cobos como interlocutor. "Deben de haber pensado que se trataba de una conspiración destituyente", ironizó Alberto Fernández.

Uno de los mayores pecados que, a juicio de los Kirchner, puede cometer un hombre que milita en sus filas es la autonomía. Cuando esa autonomía se potencia hasta el punto de hacerle lugar a una figura emblemática de la deslealtad, como el vicepresidente de la Nación, la autonomía se convierte para ellos en traición. Y no es necesario que exista un complot "destituyente".

Alberto Fernández se había convertido en un kirchnerista disidente. Todo disidente lleva el rótulo de sospechoso para el gobierno K. Desde ahora, el ex jefe de Gabinete ha sido descendido a la categoría de traidor.

* * *

No será sencillo demostrar que las conversaciones de Alberto Fernández estaban siendo escuchadas por agentes del Gobierno. "Pero si se probara esto, quedaría la sensación de que el actual gobierno es capaz de cualquier cosa", señaló un observador político.

Lo que le sucedió al ex funcionario puede ser decodificado como una señal desde el Poder Ejecutivo a la propia tropa. Pero, por encima de eso, es un gravísimo mensaje para una sociedad que sospechará seriamente de que ciertas metodologías de espionaje propias de otros tiempos todavía están presentes entre nosotros.

La manía persecutoria de los Kirchner los está llevando lentamente a una soledad cada vez mayor. En efecto, el ex jefe de Gabinete había dado hasta las elecciones del 28 de junio sobradas muestras de fidelidad al kirchnerismo.

Hasta pocos días antes de los comicios, trataba de convencer a periodistas y amigos de que el oficialismo no podía perder en la provincia de Buenos Aires y de que haría un papel más que aceptable en el orden nacional. Obviamente, perdió todas las apuestas.

la agresividad de Chávez quedó atrás cuando todos menos Evo resolvieron la línea del diálogo con EEUU y Colombia antes de las condenas


Durante el discurso, la Presidenta reiteró su condena al golpe de Estado en Honduras y la necesidad de que el depuesto Mandatario, Manuel Zelaya, sea restituido en el cargo. Esto, mientras Zelaya -quien era uno de los invitados a la cumbre de Presidentes- ingresaba al salón donde la Michelle Bachelet realizaba su alocución.

La Presidenta, además, pidió apoyar la candidatura a la reelección en la secretaria general de la OEA, del ex ministro José Miguel Insulza, "es necesario renovar nuestro apoyo, porque (Insulza) ha estado en pendiente trabajo para garantizar la posibilidad de la restitución del orden democrático y constitucional en Honduras", sostuvo.

En tanto, el Mandatario de Venezuela, Hugo Chávez, criticó la decisión de Colombia de admitir la instalación de bases militares estadounidenses.

Chávez advirtió frente a los líderes de la región el riesgo de afrontar una guerra y que Venezuela estaría en la lista de un eventual ataque preventivo de Estados Unidos.

"El gobierno de Colombia hoy defiende la tesis del ataque preventivo, Venezuela está en la lista", recalcó Chávez.

"Yo no voy a permitir que le hagan a Venezuela lo mismo que le hicieron a Ecuador, tendrán una respuesta militar y contundente si es que las fuerzas guerreristas en Colombia impulsadas por Estados Unidos se atreven a agredir a Venezuela", dijo.

"Vientos de guerra comienzan a soplar", puntualizó Chávez.

Chávez está buscando una confrontación, menos mal que su "Vientos de Guerra" lanzado como reto no ha tenido eco en Ecuador. Cristian Leyton de L.Terce


¿Vientos de Guerra?

Con esa frase, Hugo Chávez, se está encargando de poner en lo más alto del tapete público internacional el tema de la presencian de los EE.UU. en la región, en específico en Colombia. Militarizar la diplomacia es una buena jugada del caudillo chavista. Denunciar, justo en momentos en que se traspasa la presidencia de UNASUR a Rafael Correa, una hipotética incursión militar colombiana en territorio venezolano aumenta, logicamente, la presión sobre elrégimen cafetero, pero sobre todo, posiciona el liderazgo político del chavismoentre sus seguidores del ALBA. En este sentido, no sería Ecuador quién toma el control efectivo de UNASUR y del Consejo de Defensa Sudamericano, sino que la Venzuela chavista.

Un aspecto aparece como central: Colombia se ha constituido, indirectamente, en un instrumento de política exterior al servicio del régimen de Hugo Chávez. Los EE.UU. con la idea de incrementar su presencia en suelo colombiano no han hecho más que ayudar a encender la mecha que permite a Chávez alzarse como el faro que ilumina, con retórica y acciones altamente mediáticas, el camino hacia la expulsión de la presencia de los Estados Unidos en la zona. Ese es su objetivo final.

¿Vientos de Guerra? No es una sorpresa constatar el incremento del gasto (o inversión) en material bélico en el espacio regional. Es un hecho de la causa.La problemática radica, más bien, en las fuentes que estimulan y alimentan ese proceso de adquisición, y las doctrinas del uso de la fuerza operacionalizadas por los distintos países. En este sentido, Colombia, y el Gobierno del mandatario Uribe instituyeron un peligroso antecedente con el ataque a un campamento de las FARC en Ecuador. Más allá de lo legítimo o no, una lógica “preventiva” fue puesta en práctica, lo que constituye un hecho sin precedentes en el espacio sudamericano. No por nada Chávez acusa a Colombia de estar convirtiéndose en el “Israel de Sudamérica” (imagen hasta ese momento era asociada a Chile).

Presenciamos una reedición "sudamericana" de la extinta Guerra Fríaentre los EE.UU. y la URSS.

Un esquema de Guerra fría en nuestro vecindario que debería llevar a preguntarnos sí todos los elementos que conllevaron a aquella conflagración podrían repetirse, incluso una carrera armamentista que arrastre a toda la región bajo la lógica del "efecto dominó".Sorpresivamente dos actores aparecen en escena, los EE.UU. vía Colombia y Rusia vía Venezuela. Da para pensar...

El conflicto entre Caracas y Bogotá, posee asimismo una característica especial, que es donde radica, a juicio personal, la principal amenaza de un posible uso de la fuerza directa: las FARC aparecen como una extensión del chavismo en territorio colombiano, una capacidad de proyección real y efectiva de la fuerza del movimiento bolivariano en el corazón mismo de un Estado que se opone a la estratégia y la política de exportación del chavismo en Sudamérica. Por otro lado, Colombia también posee otro actor que interfiere en sus asuntos internos, no obstante que lo hace desde una lógica benigna: los EE.UU. Hugo Chávez, por su parte, constituye un tercer actor en el conflicto colombiano. Condiciones que fragilizan el escenario.

Los “vientos de guerra” a los cuales hace alusión Chávez responden hoy en día, más que todo, a una guerra mediática, de imágenes y de percepciones, más que de un conflicto real, físico. El mandatario ya nos tiene acostumbrados a esos llamados de atención, lo hizo en Bolivia frente a su crisis institucional, lo hizo frente a Honduras y ahora lo hace, en el momento justo frente a Colombia.

No obstante ello, nada nos dice que Hugo Chávez no transformará sus amenazas en hechos concretos, pero ese momento aún no llega. Los procesos de absorción de las nuevas capacidades bélicas venezolanas se lo impiden, pero nada ni nadie nos dice que en el mediano plazo los tambores de guerra no lleguen a sonar.

Mientras tanto, el chavismo se servirá, durante todo un año, del UNASUR, incrementando la polarización del conjunto de Sudamérica y poniendo en aprietos a Brasil, y sobre todo, acumulando las condiciones para que esos "vientos de guerra" se materialicen, al menos, en su aspecto de amenaza latente...

domingo, 9 de agosto de 2009

Harold Olmos ofrece las expresiones críticas de un ex-presidente chileno sobre la situación "de desintegración" que está viviendo Bolivia. Preocupante

El gobierno del presidente Evo Morales enfrenta estos días una decisión que puede marcar su destino y su paso por la historia. Las aguas del Silala, que aprovecha Chile desde hace más de 100 años, contienen los elementos de una dinamita con mecha encendida.

El gobierno boliviano intuye que está ante una situación compleja. El idilio con Chile no ha tenido resultados tangibles y levanta el Silala como un trofeo. La actual presidenta chilena se irá este fin de año y anticipa que con quienquiera que la suceda las cosas no serán iguales. Por exteriorizar imprudentemente esa sospecha, el presidente tuvo que pagar disculpas al contado a Chile y Argentina. Aun si el sucesor resultase el candidato de la Concertación, de la que el gobierno boliviano se siente aliado, hay indicios de que el idilio se derrite. La versión digital de El Mercurio trajo el 6 de agosto (noten la fecha) expresiones críticas del candidato oficial Eduardo Frei a los “ánimos democráticos refundacionales” que en Bolivia –continuó la versión digital- han abierto una tendencia a “la desintegración nacional (…) como lo hemos visto en diferentes etapas en Bolivia”. Las palabras de quien puede ser el próximo presidente chileno son importantes también por el escenario donde fueron dichas: ante un seminario sobre integración latinoamericana organizado por el ejército de Chile.

El informe de la cancillería boliviana sobre las negociaciones respecto al Silala y a un acuerdo que firmarían los dos países dice:

“3: El acuerdo inicial establece que del volumen total del agua del Silala que fluye a través de la frontera (100%), el 50% corresponde inicialmente al estado plurinacional de Bolivia, es de su libre disponibilidad y lo podrá utilizar en su territorio o autorizar su uso a terceros en Chile. Este porcentaje será incrementado a favor de Bolivia, en función de los resultados de los estudios conjuntos que se lleven a cabo en el marco del presente acuerdo. El acuerdo inicial establece que las aguas de libre disponibilidad de Bolivia podrán ser aprovechadas por Chile. En tal caso, el estado plurinacional de Bolivia será compensado por las personas jurídicas de derecho público o privado que se constituyan en aprovechatarias (sic) de dichas aguas en Chile de manera inmediata al celebrarse los contratos respectivos”.

Es decir, el 50% “corresponde” a la plurinacional Bolivia, y sólo inicialmente. Como concesión agrega que el porcentaje aumentará como resultado de estudios conjuntos.

Informes responsables dicen que en un principio se afirmaba que Chile pagaría anualmente unos 6,2 millones de dólares y que hasta ahí el acuerdo valía la pena pues sería señal de buena voluntad. Ahora parece que serán sólo tres y se teme que al ritmo en que decrece la oferta, se llegará a sólo un cuarto del cálculo original.

Nota final: Cuando los generales Banzer y Pinochet discutían una propuesta que daría a Bolivia un acceso limitado al Pacífico, el dictador chileno subrayó que ambos países tenían un problema de opinión pública. Básicamente se trataba de la opinión boliviana, que debía modificar su percepción respecto a Chile y la guerra de 1879. Chile había delineado la suya mucho antes, cuando su ministro plenipotenciario Abraham Konig espetó que la victoria consagra derechos. “Chile ha ocupado el litoral y se ha apoderado de él con el mismo título con que Alemania anexó al imperio la Alsacia y la Lorena… Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones…”

sábado, 8 de agosto de 2009

La Tercera de Chile publica extensa declaración de Obama que no tiene intenciones de mandar tropas a Colombia


El Presidente Barack Obama afirmó hoy que Estados Unidos no tiene intenciones de establecer una base militar en Colombia y que de lo que se trata es de mejorar los lazos de cooperación con ese país.

Obama hizo esas declaraciones durante un encuentro en la Casa Blanca con un grupo reducido de medios de comunicación en español, convocado con motivo de la Cumbre de Norteamérica que se celebrará este fin de semana en Guadalajara, México.

"Creo que es un buen momento para desbancar el mito de que estamos estableciendo bases militares estadounidenses en Colombia. Esa declaración no se apoya en los hechos, así es que seamos absolutamente claros de que tenemos un acuerdo de seguridad con Colombia durante muchos años y lo hemos actualizado", explicó Obama.

Sin citar nombres, el mandatario estadounidense aseguró que "algunos en la región están intentando jugar un papel utilizando la tradicional retórica antiyanqui".

Washington y Bogotá negocian un acuerdo para que Estados Unidos utilice siete bases colombianas para realizar operaciones conjuntas en la lucha contra el narcotráfico.

Esas operaciones antes se realizaban en la base ecuatoriana de Manta, cuya concesión no fue renovada a Estados Unidos por su presidente, Rafael Correa.

"Hay asuntos entre Colombia y Ecuador que tienen poco que ver con Estados Unidos", señaló Obama, en referencia a las críticas que ha recibido Colombia por parte de los países de la región.

El Presidente estadounidense explicó que el acuerdo es una actualización del acuerdo de cooperación militar que tienen ambos países y reiteró: "no tenemos ninguna intención de establecer una base militar estadounidense en Colombia".

"No he autorizado una base militar estadounidense en Colombia, no me lo han pedido", insistió en varias ocasiones.

"Esta es una continuación de la asistencia que les hemos provisto" dijo Obama y también señaló: "no tenemos intención de enviar un gran número de tropas adicionales a Colombia".

El presidente estadounidense reconoció que "Colombia tiene una preocupación legítima por la operación de las FARC en la frontera" con Ecuador, pero expresó el deseo de que Colombia y sus vecinos puedan "operar de forma pacífica" y resolver los problemas a través del diálogo.

Colombia y Ecuador rompieron relaciones diplomáticas en marzo de 2008 después de que el Ejército colombiano bombardeara un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) en territorio ecuatoriano, en el que murieron 26 personas, entre ellas el número dos de esa guerrilla, alias "Raúl Reyes".

jueves, 6 de agosto de 2009

palo santo atiza y golpea contra el falso diplomático que mal sirve la imagen de Bolivia

Cero en diplomacia pero hace noticia por Zoe

La falta de tino diplomático del presidente está ocasionando que en el ámbito internacional solo se lo escuche para comentar sus “metidas de pata”.

imageMichelle Bachelet y Evo Morales

Existe la sospecha debidamente fundamentada de que el presidente Evo Morales, en su trajín diario debido a una intensa campaña electoral, ha perdido el sentido de las proporciones y se arroga el derecho de intervenir en los asuntos internos de los países vecinos y con su elemental criterio de la teoría política, decidir quien es de “izquierda”, quien es de “derecha” y elucubrar, además, sobre las consecuencias que tendría que los candidatos que considera de “derecha” lleguen al gobierno particularmente en Argentina y Chile.

En primer lugar, el razonamiento que utiliza para definir a los candidatos en ambos países como de “derecha” o de “izquierda” es definitivamente arcaico y arbitrario.

Considera de “izquierda” a todo aquel que se alinea con la corriente chavista y de “derecha” a todo aquel que no lo haga. No se requiere ser cientista político para evidenciar que ante la precariedad de su formación, nuestro presidente opta por reducir todo a la categoría de negro o blanco y se niega a hacer un esfuerzo para aterrizar de verdad en el siglo veintiuno.

image

Cristina Kirchner y Evo Morales

Todas estas deficiencias podrían pasar desapercibidas si se circunscribieran al ámbito interno, mal que bien los bolivianos ya lo conocemosy lo sufrimos, pero cuando a Evo se le ocurre opinar sobre lo que ocurre o puede ocurrir en otros países la cosa se complica. A su visible desconocimiento se agrega su proverbial falta de tino.

Ya no se trata solo del Perú a cuyo presidente quiere dar hasta sugestiones sobre la forma de evitar el exceso de peso, sino también de Chile cuyos gobernantes, cualquiera sea su ideologia, son muy quisquillosos y no les gusta que nadie se meta en sus asuntos.

La reacción de la cancillería chilena ante el exabrupto de Evo Morales, que se dio el lujo de cuestionar a los candidatos y anticipar una hecatombe si en el vecino país triunfan los “pinochetistas” en las próximas elecciones, era previsible.

Existen normas diplomáticas que impiden que uno u otro gobernante pueda referirse a la política interna de un país que no es el suyo y más aun de la forma descomedida en la que lo hizo Evo, quien, como persona, puede tener sus preferencias o por conveniencia política desear que triunfe uno u otro, pero lo que no puede hacer es expresar públicamente esas preferencias por cuanto se trata de un jefe de estado y su palabra compromete a Bolivia.

La cancillería boliviana ya ha demostrado que perdió totalmente la capacidad de aplicar una política exterior medianamente coherente. Quienes divagan sobre el sexo de las piedras prefieren incentivar en el presidente boliviano la visión que tiene de si mismo como libertador de los pueblos indígenas, lo que según ellos, le da el derecho de opinar sobre los asuntos internos de todos los países de la región.

Es evidente que el presidente tiene un pésimo asesoramiento en materia de política exterior, pero lo peor le viene de si mismo, de su incapacidad para medir sus limitaciones y para frenar su adicción mediática a los discursos simplistas, lo que está ocasionando que en el ámbito nacional e internacional solo se lo escuche para comentar sus “metidas de pata”, que como en este caso ha generado problemas a sus aliadas, las presidentas Michelle Bachelet, de Chile y Cristina Kirchner, de Argentina.

Y como se trata de presidentas “tan solidarias” con su gobierno, Evo arregló rápidamente el entuerto y “con mucha humildad” pidió disculpas a Chile y Argentina. Sin duda es una actitud que el presidente debiera aplicar con todos los mandatarios a los que agrede, aunque estos no formen parte del clan chavista y debiera también replicar el gesto en las regiones del país que no responden al silbato del MAS y que por esta razón son víctimas del sabotaje gubernamental.

Pero estamos pidiendo peras al olmo porque tras expresar disculpas a unos, de inmediato Evo ha vuelto a atacar al gobierno de Alan García y de criticar al de Colombia.

miércoles, 5 de agosto de 2009

qué verguenza. "no.no dije eso. ha habido un mal entendido..." nada señor usted pide disculpas o se atiene a las consecuencias...así de duro


Luego que el Presidente de Bolivia,Evo Morales, advirtiera ayer de la "gravedad" que significaría "para la democracia sudamericana" que "la línea de los 'pinochetistas' en Chile gane las elecciones" presidenciales, hoy el Mandatario se retractó de sus palabras y ofreció disculpas ante la molestia manifestada por el Ministerio de Relaciones Exteriores.

"En ningún momento intenté interferir en asuntos internos ni políticos", dijo Morales en una conferencia de prensa en La Paz y lamentó el "malentendido" que provocaron sus declaraciones, pues a su juicio sólo intentaba explicar "las dificultades que soportó el pueblo boliviano" con los gobiernos militares que estuvieron en las décadas del 70 y 80 en Chile y Argentina.

"Quiero, con mucho respeto y con mucha humildad al hermano pueblo argentino y al hermano pueblo chileno, a sus presidentas tan solidarias con mi gobierno y con el pueblo boliviano (...), pedir disculpas", dijo el Mandatario.

Ayer Cancillería emitió un comunicado para manifestar el descontento con las declaraciones de Morales.

Asimismo, esta mañana el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, dijo que "el Presidente de Bolivia no tiene porqué interferir en los asuntos internos nuestros. Nosotros somos una democracia madura, una democracia estable, una democracia participativa, acá nadie está excluido de llegar al poder, nosotros creemos en la alternancia del poder y me parece que es una cita muy desafortunada del Presidente Morales que claramente desconoce la realidad de nuestro país".

En tanto, hoy en La Moneda, el canciller Mariano Fernández reiteró la posición chilena sobre el tema.

"Nosotros somos estrictamente respetuosos de asuntos de otros Estados, no estamos haciendo comentarios de los procesos políticos de otros Estados, no nos parece correcto cuando sobre todo se trata de una democracia estable como la señalamos que en tres meses más tiene que elegir a su Presidente de la República", sostuvo.