miércoles, 9 de marzo de 2016

sucedió con el MNR, más tarde con "los barrientistas", con los del MIR, con los de ADN, ahora con los "masistas", es el propio Presidente que anuncia una purga. es que quieren dar pegas a los desocupados en la ilusión de hacerlos "incondicionales" y carne de canón para toda tarea..."la masacre blanca" se viene con furia...

Preocupa que casi en forma diaria muchas importantes autoridades del Estado, particularmente del Órgano Ejecutivo, hagan declaraciones, afirmaciones, acusaciones que violan derechos consagrados por la Constitución Política del Estado (CPE) que el MAS y el Gobierno impulsaron hasta su aprobación mediante referendo.
Son incalculables las acusaciones en contra de ciudadanos, hombres y mujeres, sin ningún sustento, situación que se agrava porque, como las mismas autoridades reconocen, la administración de justicia va de mal en peor, por lo que el agredido ciudadano no tiene a quién recurrir en su defensa.
Ahora, como resultado del referendo constitucional, el Primer Mandatario amenazó con una depuración en el aparato estatal de los servidores públicos no comprometidos con el MAS o el proceso de cambio que impulsa, aunque luego pareció dar un paso atrás, y les “pidió” salir del Estado.
La CPE  establece que se “prohíbe y sanciona toda forma de discriminación”, entre otras, por “credo religioso, ideología, filiación política o filosófica (...)”. Esto significa que un servidor público puede tener la filiación que prefiera y no puede ser echado por ello.
Hay más. La CPE establece también que en “el ejercicio de los derechos, nadie será obligado a hacer lo que la Constitución y las leyes no manden ni a privarse de lo que éstas no prohíban”, y en ninguna norma (salvo que sea secreta) se establece que para ser servidor público se requiere ser militante del MAS o adscribirse a su proyecto político.
Por lo señalado, una vez más se debe exhortar a las autoridades a acatar y dar por hecho los resultados del referendo constitucional, dejar de hacer campaña y volcar su atención a la buena administración del Estado, que buena falt hace.

el verdadero sentido de la decisión por el NO. tiene varias lecturas, la correcta es que se unió Bolivia en contra del prorroguismo, del abuso, del atrolpello, la corrupción y en contra de la Injusticia.El Dia, de SC.

Hacemos mal -y el propio Carlos Valverde lo ha reconocido en un brillante artículo de prensa- en atribuirle la victoria del “No” a una sola persona, a un solo asunto, a un lío de faldas, a un hijo cuya existencia se desconoce, a un solo escándalo de corrupción. Eso le conviene al Gobierno, pues quiere hacer creer que todo fue producto de un accidente, un tropezón y nada más y que pese a ello, las cosas pueden marchar como estaban. 
Tampoco es correcto afirmar que fueron las redes sociales las ganadoras del referéndum. Es verdad que estamos frente a poderosas herramientas de comunicación que sirven para canalizar el descontento popular y las críticas que ya no hallan espacio en los medios tradicionales, pero las bromas, las burlas y las expresiones espontáneas que constantemente se publican no dan golpes de urna y menos aún, no llegan a constituir un movimiento ciudadano como el que surgió en los meses previos a la consulta.
Lo ocurrido con sectores juveniles que se organizaron, que construyeron espacios de discusión y participación, que se movilizaron y lograron consolidar un discurso claro y convincente, se puede equiparar a los ya célebres movimientos de indignados que han surgido en todo el mundo y que, como es natural, usan todos los recursos que tienen a mano para convocarse e intercambiar información, entre ellos las redes sociales. 
Estamos ante una corriente generacional que no sólo se rebela contra la hegemonía imperante, sino también contra la partidocracia tradicional y los viejos liderazgos que siempre vociferan, pero que hasta el momento no han dado señales claras de resistencia a la impostura y las falsas revoluciones y más bien parecen acomodarse a las circunstancias con el objetivo de medrar política y económicamente.
Fue importante el aporte de intelectuales, periodistas, dirigentes sectoriales y líderes de opinión que se rebelaron contra la dictadura comunicacional que trata de imponer el régimen y que desafiaron las cortapisas que todos los días surgen contra la libertad de expresión.  
En los países árabes del norte de África, en el Medio Oriente, en España, Inglaterra y también en Brasil, Argentina y Venezuela, los indignados no sólo se manifestaron a través de una genuina expresión democrática como es el voto, sino también salieron a las calles, organizaron cacerolazos y se enfrentaron a la dura represión policial que les cerraba el paso a sus demandas, enfocadas en la corrupción, la crisis económica y la ausencia de respuestas de las élites. 
Por ahora, los indignados bolivianos han sido absolutamente ortodoxos para hacerse escuchar y muy respetuosos de la autoridad, pero lamentablemente han pasado más de dos semanas desde que se produjo la advertencia más clara que se le puede dar al Gobierno boliviano y nadie atina a reconocer un episodio tan contundente, no hay señales de autocrítica y menos de comenzar a delinear un cambio de rumbo.

domingo, 6 de marzo de 2016

con valentía y de frente al Gobierno, El Deber asume su defensa. no es la primera vez que desde los ámbitos del poder, nos formulan acusaciones falsas por defender a Bolivia, línea observada a lo largo de 60 anos. "tenemos mucho camino recorrido y estamos curtidos en las más duras batallas" sentencia.

Las palomas intentan volverse contra las escopetas en el escandaloso episodio que salpica la figura del presidente Evo Morales y a su entorno, tomando en cuenta los virulentos y desaforados ataques lanzados por funcionarios del Gobierno buscando tender cortinas de humo y alentando el descrédito de los medios de comunicación y de los periodistas empeñados en desentrañar la verdad de los hechos. 

El Diario Mayor EL DEBER no ha quedado al margen de la torpe embestida oficial que hasta pronostican su desaparición "por mentirle el país". Sin embargo, para desconsuelo de sus impulsores y agoreros, ni adjetivos antojadizos ni malos vaticinios hacen mella en lo más mínimo en esta casa periodística, que mantiene incólume una línea ética de más de 60 años y su devoción por la democracia. Cuenta, además, con la fidelidad y preferencia de sus lectores, que confían en su credibilidad e independencia, de ahí que reafirma su compromiso con la patria y la vocación de servicio a su comunidad, a las que este medio se debe exclusivamente.

No es la primera vez, y probablemente no sea la última, que le atribuyen a EL DEBER, en particular desde los ámbitos del poder, alineamientos políticos, supuestas 'campañas' en pro de determinadas figuras e intereses, 'afanes desestabilizadores', 'acciones tendenciosas' y otras especies que son producto de afiebradas y fantasiosas elucubraciones.
En circunstancias similares a las del presente, cuando solamente quienes no ven más allá de sus narices o desconocen la límpida historia de EL DEBER e intentan hacerlo blanco de sus fobias y desvaríos, hemos expresado que, en más de medio siglo, este diario ha sustentado firmemente una línea editorial e informativa sin cálculos ni temores. Una línea inspirada, forzoso es repetirlo, única y exclusivamente en el servicio a la nación, a la comunidad y a las buenas causas. Mantener esa línea, sin concesiones, ha sido difícil e incluso peligroso, sobre todo en épocas –que guardan semejanzas con la actual– en que las libertades públicas eran atropelladas por el autoritarismo y la soberbia de los mandones de turno. No nos arredraron, sino que nos fortalecieron en nuestra tarea, que no es otra que la búsqueda de la verdad.

Siempre ha resultado deleznable y estéril el propósito de echar sombras sobre EL DEBER, como el de intimidar a sus periodistas. Tenemos mucho camino recorrido y estamos curtidos en las más duras batallas. Se hace necesario subrayarlo ahora que los áulicos del poder saltan a la palestra con sus bravuconadas.

sábado, 5 de marzo de 2016

movilizados los principales del Régimen no hacen más que deambular entre los canales entre dimes y diretes, entre insultos y provocaciones cual estuviesen en eterna "campaña electoral", sin liderazgo alguna e ignorando el 21F

Los voceros oficialistas no hacen más que repetir que la derecha no tiene agenda. Que la oposición carece de una alternativa de gobierno y que no hay nadie en el país que sea capaz de estructurar una visión nacional de futuro para los bolivianos. Lo siguen diciendo como si no estuviera pasando nada y como si el 21 de febrero hubieran obtenido un resultado favorable en la consulta ciudadana, que el propio gobierno convirtió en plebiscito, confiado en que las supuestas grandes hazañas del proceso de cambio iban a ser premiadas en las urnas.
Increíblemente, las principales figuras del régimen siguen de gira por los medios, haciendo costosas apariciones “exclusivas”; se la pasan brindando extensas exposiciones frente a las pizarras, dando conferencias de prensa y en un ir y venir de declaraciones, dimes y diretes, insultos y provocaciones, tal como lo hacen en campaña, en la que perdieron precisamente porque no estaban descalificando a los opositores de siempre, sino a un movimiento ciudadano que impulsó el voto por el “No”.
Curiosamente  después de la derrota aparecen los contendores y el oficialismo arremete contra ellos ante el peligro de que pueda descollar alguna figura que opaque definitivamente al partido gobernante que luce desconcertado y desparramando maniobras con munición gruesa.  
Lo que está pasando es semejante a lo que cuentan las telenovelas, con capítulos cada vez más emocionantes; también es una historia de terror y otros dicen que se parece a la famosa fábula del “Rey desnudo” que de pronto queda expuesto ante todos, sin sus atributos morales y lo que es peor, sin discurso, sin propuesta ni estrategias de gobierno, ya sea para enfrentar la crisis institucional que ha quedado a la vista, para combatir la crisis que se avecina y ni siquiera para encarar una renovación política que les asegure una continuidad más allá del 2019.  
Es verdad que son muy hábiles para disimular, distraer, crear cortinas de humo y armar estrategias envolventes. Algunos están con temor de que se pueda desencadenar un proceso represivo muy fuerte, con restricciones a las libertades, pero sin duda alguna cualquiera de esas maniobras sólo tiene el objetivo de recuperar a través del miedo, el respeto y la confianza perdidos, por la corrupción y el abuso de los bienes del Estado.
Más allá de todo, ha quedado al descubierto que el país carece de líderes que sean capaces de estructurar líneas de acción en lo económico, en lo social, frente a los desafíos de la justicia, el narcotráfico, la corrupción y un sinfín de urgencias que están presentes en la respuesta del 21 de febrero y que refleja la preocupación del electorado por las tormentas que se avecinan.
Lamentablemente, en la vereda opuesta el panorama tampoco es alentador y en eso tiene razón el Gobierno de que no hay una propuesta concreta que ayude a definir un horizonte más prometedor para Bolivia. En realidad, nuestro país jamás ha necesitado una agenda de desarrollo, pues su marcha ha estado marcada por factores externos que obligan a aplicar periodos de ajuste después de una temporada de derroche y desorden como el que hemos estado viviendo en estos diez años. Sólo nos queda prepararnos como podamos.
Ha quedado al descubierto que el país carece de líderes que sean capaces de estructurar líneas de acción en lo económico, en lo social, frente a los desafíos de la justicia, el narcotráfico, la corrupción y un sinfín de urgencias que están presentes en la respuesta del 21 de febrero y que refleja la preocupación del electorado por las tormentas que se avecinan.

jueves, 3 de marzo de 2016

cuatro asuntos focaliza Erika en su texto. 1.el mega escándalo FONDOIC, 2. el "EvoZApata Gate" (me gusta la denominación), 3. los crímenes en El Alto y 4. la retórica del Vice García que menosprecia a los ciudadanos y pretende dar lecciones que no cuajan, lo descalifican. lindo texto, amiga!

Cuando no alcanza la tinta para compartir el análisis de las lecciones que nos dejó el 21F y la secuela de eventos que no terminan de asombrarnos, hago un esfuerzo supremo para hacer un punteo de ideas que rondan machaconamente en mi cabeza.
Reitero, fue un error político convocar a la prueba de amor que Evo Morales requirió a su pueblo. Con pesimismo, infiero que el altísimo costo monetario directo e indirecto de la consulta, es proporcional a la sensación de división sembrada en una sociedad que ingresa en una espiral de broncas, lealtades ciegas y desconfianza creciente. ¡Justo cuando se ciernen desafíos políticos, económicos e institucionales impostergables!
Más que amores y desamores fue tiempo de desencantos. Cuatro fueron las estocadas cuyas profundas heridas no sólo desnudaron las desviaciones del “proceso de cambio”, sino ante todo nos recordaron la naturaleza terrenal y mundana de un Evo antes blindado y encumbrado en el Olimpo.
1. El mega escándalo del Fondo Indígena quitó la máscara de un modelo marcado por la gestión prebendal y corporativa en filas de quienes se atribuían ser vanguardia moral de la humanidad siendo el sujeto político privilegiado y central del proceso.
2. El “Evo-Zapata gate” atenaza los muros del palacio presidencial; eclipsa y distrae la atención respecto a las sospechas de uso indebido y tráfico de influencias. La verdad se esconde en el laberinto de tanta mentira, frivolidad, machismo envuelto de vanidad e impostura revolucionaria. Evo Morales, el imprescindible, el padre protector, alfa y omega del proceso además de reincidir en irresponsabilidad paterna, como cuando fuera diputado, batió el récord en hacer de los contratos por excepción la norma y regla del proceso.  
3. Lo ocurrido en la Alcaldía asediada de El Alto y la torpeza de un viceministro abrió los ojos de miles de creyentes.  La tragedia revelo de manera descarnada, el modus operandi del régimen cuando de administrar y atizar conflictos se trata, para terminar inventando e imputando a enemigos más imaginarios que reales.
4. La retórica vicepresidencial preñada de una actitud colonial expresa no otra cosa que la subestimación profesada a las bases populares que consolidan el núcleo duro del MAS. A contra ruta de su solemnidad académica, sus metáforas catastróficas sobre el fin de los tiempos sin Evo parecían pensadas para perpetuar la condición de súbditos en interlocutores que más bien requieren de una verdadera  pedagogía ciudadana. Ese discurso no cuajó en más de 600 mil  ciudadanos que votaron por Evo el 2014 y optaron por rechazar el intento personalista y concentrador del poder.  
Termino reclamando algo de cordura frente a tanto desatino. No cedamos a la provocación presidencial de convocar a un Referendo Revocatorio, reto al que accedió de modo reflejo el gobernador Patzi, seguramente cansado de tanto boicot centralista a su gestión. Tampoco hagamos eco de las voces que demandan la renuncia del Presidente y sumemos voces para desterrar excesos discursivos  funcionales a la necesidad gubernamental de inculpar de todo y nada al imperio y sus lacayos.
Implorar a la prensa no forzar prematuramente el debate sobre la disputa de poder inevitable en torno a la sucesión y recambio de liderazgos al interior del oficialismo y en el bloque de fuerzas de la oposición. Cortemos en seco todo intento de distraer a la opinión pública de la obligación que tiene “Evo terrenal” de gobernar y dejar gobernar a quienes en alcaldías y gobernaciones optaron por la oposición. Pienso de manera especial en Soledad Chapetón y el asedio oficial que no da tregua ni perdona a quienes en urnas les despojan del poder.
Sería estéril pedir autocrítica respecto a la soberbia y autoritarismo interpelados por una mitad del país. Queda claro, reconciliación y pacto plural patriótico son conceptos que ni Evo ni su entorno pueden entender para pena y perjuicio de nuestra democracia y todos los bolivianos.    
La autora es psicóloga, cientista política y exparlamentaria.

miércoles, 2 de marzo de 2016

hora de gobernar. de abandonar la confrontación reclama El Deber, aclarar esto del CAMC y el caso Zapata, atender la economía, la corrupción, la inseguridad y la crisis de la justicia. repite y nos sumamos al diario mayor !Basta de confrontación! el soberano pide respeto por el Referendo y ninguna maniobra para desconocer su resultado

El referéndum del 21 de febrero ya cumplió su cometido. La mayoría del país, aunque sea por una mínima diferencia, le ha dicho No a las aspiraciones del presidente Evo Morales para mantenerse en el poder más allá de 2019. Se trata, en esencia, de un voto que apunta a resguardar la democracia y poner un límite al poder público, lo cual es absolutamente saludable. 

Un efecto previsible de la consulta es que ha generado una innecesaria polarización en el país. Preocupa que sea el propio mandatario el que encienda los fuegos de la división y las diferencias en Bolivia en momentos en que, justamente, necesitamos estar más unidos que nunca por la llegada inocultable de un frente económico negativo.

La confrontación con los opositores, la tensión con los medios de comunicación y periodistas críticos, la arremetida contra las redes sociales y, fundamentalmente, la minimización del voto disidente a la reforma de la Constitución son parte de este proceso pernicioso en el que se ha embarcado el Ejecutivo, que termina afectando al proceso democrático en su conjunto. El tono revanchista de los funcionarios del Gobierno y la falta de autocrítica sobre la agenda pendiente del actual proceso muestra una cierta ceguera del Ejecutivo frente a un país que está reclamando cambios en la forma de gobernar, respeto a la Constitución Política del Estado y resultados más concretos para el bienestar de la gente.

La prioridad de Evo Morales es gobernar y aclarar todo este escándalo que se ha desatado por el caso Zapata y el presunto tráfico de influencias en la empresa china CAMC. Además, el declive de la economía, la corrupción, la inseguridad y la crisis de la justicia son cuatro de los mayores desafíos que tiene Morales para estos próximos años. ¡Basta de confrontación!, el soberano está pidiendo que gobierne. El voto del referendo es sagrado y refleja la voluntad popular. Ojalá el oficialismo no tenga la tentación de impulsar una nueva maniobra política para desconocer el resultado adverso. El No a la reelección del presidente Evo Morales ha demostrado, además, que la corriente populista en América Latina ha encontrado un duro techo que no puede desconocer. 

Los latinoamericanos valoramos las reformas sociales y políticas del último tiempo, pero también reconocemos el valor de limitar el poder a los gobernantes. La alternancia en el poder es uno de los fundamentos de la democracia para evitar los autoritarismos y la corrupción. Esperemos que la actual clase política tome nota de lo que ha dicho con tanta claridad el soberano

martes, 1 de marzo de 2016

Los Tiempos con firmeza reclama una serena y concreta explicación que corresponda a las dudas de hoy. el tema de fondo se relaciona con el manejo de los contratos millonarios ordenados por el Jefe del Estado, sobre los que aún no se pronuncian los aludidos sino que salen por peteneras.

Se debe entender que restablecer lazos de confianza entre gobernantes y gobernados es una condición fundamental para garantizar una buena gobernanza y la vigencia del sistema democrático y de derecho, y las instituciones nacionales
La sucesión de hechos reñidos con el espíritu cívico de un país y la moral que involucran a los primeros mandatarios de Bolivia exigen de parte de estos una serena y concreta explicación, en la que se responda a las dudas que han surgido en la sociedad y no, como ha estado sucediendo hasta ayer, se busque eludir las necesarias respuestas a través de relatos sobre presuntas acciones conspirativas internas e internacionales en contra de ellos.
Se trata de hechos que, precisamente porque se hace referencia a ellos de la misma manera más allá de las distintas dimensiones que cada uno tiene, afectan a la confianza que la ciudadanía debe tener respecto a sus principales autoridades para la buena marcha de la sociedad.
El común denominador es la prevalencia de la mentira o las medias verdades por sobre la verdad llana, así sea dolorosa. Y va desde un tema de tan poca importancia como la obtención de un título universitario o una libreta militar, pasa por el reconocimiento explícito y acatamiento de los resultados del referendo constitucional convocado por ellos mismos, y termina con una compleja relación sentimental del Primer Mandatario, a partir de la cual hay un hijo al que primero se lo dio por muerto, cuando, al parecer está vivo, y un presunto tráfico de influencias en beneficio de empresas que suscriben contratos con el Estado.
La culpa de esos hechos no radica en el imperialismo, en la oposición o en periodistas, sino en que sucedieron y, por tanto, surgieron diferentes posiciones y acciones. Es decir, si tales mentiras, medias verdades o mensajes contradictorios no hubieran sido hechos, no habría posibilidad de denuncia alguna. Por tanto, la ciudadanía necesita que se aclaren no las consecuencias de esos hechos, sino la razón de haberlos cometido; es decir, que las autoridades asuman conciencia de la responsabilidad estatal que tienen. Y, si corresponde, presentar con dignidad las debidas excusas y el compromiso de no volver a actuar de esa manera.
Mientras las autoridades sigan eludiendo dar explicaciones claras de los temas de fondo, no sólo que se mantendrá una perversa pedagogía cívica, en sentido de que el ejercicio del poder no tiene ningún limite y justifica cualquier transgresión, afecte a quien afecte, sino que también erosionará la legitimidad de la que este proceso político y sus conductores gozaron en los pasados años.
Es decir, se debe entender que restablecer lazos de confianza entre gobernantes y gobernados es una condición fundamental para garantizar una buena gobernanza y la vigencia del sistema democrático y de derecho, y las instituciones nacionales. Por ello, los primeros mandatarios deberían reflexionar sobre el tema y en forma solemne explicar al país qué ha pasado y cómo garantizarán que no vuelva a pasar.
Esto es lo que precisa con urgencia la sociedad y lo requiere a la brevedad posible para evitar que la legitimad a la que hacemos referencia se siga erosionando.