sábado, 10 de agosto de 2013

unas ffaa politizadas. que juran lealtad a SEEM en lugar de lealtad a la Patria. no se trata de intercambiar fidelidades, con cargos diplomáticos. se trata de la defensa de la Soberanía y del Orden Institucional. Manfredo Kempff

La actitud democrática de las Fuerzas Armadas en la última década, luego de los duros acontecimientos de octubre de 2003, es algo que no se puede ignorar y que merece todo el reconocimiento de la ciudadanía. Soportar, mirando desde los muros de sus cuarteles, un desbarajuste institucional tan grande, sin interrumpir la vida democrática, es inédito, porque Bolivia está viviendo una democracia sui géneris, bastante próxima a una autocracia.
Los halagos que llegan a los militares de parte de SE y hasta de los propios medios de prensa nacionales, antes contrarios como consecuencia de las dictaduras, hay que destacarlos; la calificación que reciben los hombres de armas en las encuestas de opinión, el aprecio que parece surgir hacia las FFAA desde los sectores más pobres y más combativos de la sociedad, hacen ver que el Ejército ha recuperado popularidad y prestigio. Principalmente en las altas esferas del gobierno, se las señala como sostén del proceso de cambio y garantía de estabilidad.
Esto ha merecido que los militares sean objeto de un poderoso apoyo gubernamental; que una parte de los ahora muy grandes recursos del Estado vayan a fortalecer las áreas de la defensa nacional, lo que era necesario sin duda. Sin embargo, dicen que cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía.
Lo único que no sería tolerable bajo ningún punto de vista es que las FFAA se convirtieran en milicias del MAS, como fervientemente desean los actuales gobernantes. Si bien los militares no deliberan – lo que es correcto y obedece a la Constitución – por lo menos tienen derecho a pensar. Y si piensan, con toda seguridad que muchos deben estar preocupados por su destino, porque, a este paso, acabarán siendo los músicos que animaran las marchas de los movimientos sociales, que ya han dejado en segundo plano hasta el gallardo paso de los cadetes del Colegio Militar. Parece intrascendente pero llama la atención que las masas, que marchan por nimiedades diariamente, tengan que hacerlo también en el aniversario de las FFAA. Eso ya es un exceso y un falso concepto de unidad. Una cosa es la fiesta del Gran Poder y otra la parada militar más importante del año.
¿Ha afectado tanto el síndrome de Goni en las FFAA? ¿Ha sido el 2003 el año terminal del Ejército? ¿Los 60 muertos de Octubre Negro han sido tan demoledores como una derrota bélica? Porque una cosa es obedecer el mandato constitucional y otra distinta humillarse ante el poder político. Si SE dice que los militares deberían saludar con aquél guevarista “patria o muerte”, al día siguiente las guarniciones lanzan la consigna con la que se mató oficiales y soldados del Ejército. Si S.E. dice que las FFAA tienen que ser “nacionalistas, socialistas y antiimperialistas”, de inmediato el Comandante en Jefe las compromete repitiendo lo dicho por el Presidente. Además, el propio Comandante, se despacha en su discurso de Aniversario, el nuevo pensamiento militar sobre la descolonización, el pacto social con el pueblo y el indescifrable “vivir bien”. Menos mal que el juramento a la bandera es únicamente a la tricolor nacional, hasta que a SE se le ocurra imponer el juramento a “las banderas” para incluir a la folklórica wipala.
Las FFAA, además de defender la soberanía nacional y la estabilidad interna, “no realiza acción política”. Pero ahora, las FFAA están totalmente politizadas, repitiendo, en cuanta ocasión se presenta, su lealtad a SE y al “proceso de cambio”. Eso no está bien. En la etapa democrática surgida desde 1982, no existía tal sumisión, hasta ahora. Es una excesiva retribución a las gentilezas y favores de SE La lealtad de las FFAA es con la Patria y la Constitución. Aquí no es cosa de que, a cambio de fidelidades oportunistas, algunos comandantes terminen premiados como embajadores para contribuir a una diplomacia boliviana cada día peor. Una media docena de ex altos jefes están por el mundo, favorecidos por su lealtad a toda prueba, pero sin mayor suceso por su absoluta falta de experiencia. Claro que si se observa a los embajadores del MAS, hay que reconocer que la cosa va pareja.
Nadie se opone a que las FFAA vivan con mayor dignidad porque su pobreza ha sido ofensiva. No se duda que sea necesario un equipamiento mínimo que el Estado debe proveerles. Ahora existen recursos enormes que se están dilapidando a manos llenas en afanes proselitistas. ¿Cómo oponerse a que el rancho de un soldado mejore? ¿O que repose en una cama decente? Pero que eso no sea al precio de la obediencia del Ejército a un grupo rapaz que, con halagos, quiere convertirlo en su guardia privada. El MAS tiene sus propios pretorianos y eso es suficiente.

viernes, 9 de agosto de 2013

dos presidentes. dos naciones. dos censos. dos conducta. Evo y Piñera ante el censo fallido. "la oposición es culpable" (Evo) Pido perdón y prometo un nuevo Censo (Piñera)

Ruy D’alencar - rdealencar@eldeber.com.bo
Es cuestión de Estado y es un problema que afecta a la seriedad institucional de cada país. Con esas consideraciones por delante, un par de analistas consultados por EL DEBER ha interpretado la diferencia en las reacciones entre los gobiernos de Bolivia y de Chile frente a un problema común: fallas y críticas técnicas a los censos ejecutados en cada país en 2012. 
La Moneda dio la noticia hoy a través de un comunicado leído por el presidente chileno, Sebastián Piñera, en el que ha pedido en persona disculpas a los chilenos por los errores del censo 2012 (alrededor del 9% de la población no fue censada), ha admitido las observaciones hechas por la comisión externa de la Celade y ha informado del retiro del director del INE que administró el proceso. 


“Se cometieron errores en la planificación y en la ejecución del censo del 2012, y quiero pedir humildemente perdón a todos los chilenos”, sostuvo Piñera ayer, según el diario La Tercera de Chile. “Lejos de pretender ocultar este error y barrer bajo la alfombra, la decisión que tomamos fue actuar con transparencia (...) y (...) tomando las acciones necesarias para corregir ese error”, aseguró el jefe de Estado mapochino, indicando que si fuera estrictamente necesario repetirán el censo.
El mismo día, el presidente Evo Morales defendió los resultados finales del censo 2012 en Bolivia y criticó a quienes los ponen en duda. “Los llamados opositores como no tienen nada solo se abocan al censo (...); de eso se ocupan, no proponen. Han pedido auditoría al resultado del censo y aceptamos”, sostuvo, pese a las observaciones hechas por la variación de cifras entre datos preliminares y finales, que restaron más 362.000 habitantes, disminuyendo a Santa Cruz 121.000 y a Cochabamba 180.000.
Los análisis
El politólogo Carlos Cordero ve en la conducta de Piñera la voluntad de recuperar la credibilidad institucional del Estado chileno, algo que se ve en la ‘viabilización’ de una auditoría externa, la admisión del error y la toma de medidas correctivas. “En Bolivia se usan los resultados del censo para evitar una grave crisis política. Por eso el presidente Evo defiende sus datos, para paliar líos con sus base de occidente del país”.
Para Cordero, la variación de resultados preliminares y finales es excesiva y hay elementos mal llevados antes, durante y después del proceso censal.

El analista político Pablo Deheza cree que el presidente Morales comete un error táctico al asumir los errores que el INE cometió y admitió sobre el censo 2012, sostiene que Chile está mostrando el camino que debería tomar Bolivia para transparentar el proceso censal, puesto que hay demasiados temas que levantan dudas sobre la seriedad del Estado boliviano. Deheza y Cordero coinciden en que no hay seriedad en hablar de auditorías sin que el Estado haga viable su costo, algo que es su obligación 
   Una comparación que salta a la vista   
Chile Y Bolivia, problemas comunes
1
  Escaso tiempo. La comisión externa señaló que el censo en Chile no dispuso del tiempo recomendado.
2  Se cuestiona la rotación de dos jefaturas a cargo del censo. Se adjudicó también responsabilidad a la anterior dirección del INE chileno por atrasos.
3  Errores en cuestionario. Se identificaron problemas de diseño y de contenido en Chile.

1
  Escaso tiempo. El censo en Bolivia se ejecutó entre agosto y noviembre de 2012. Faltó preparación.
2  Rotación de jefaturas. Se cambió la jefatura del INE boliviano a medio proceso y quedó en manos de Ricardo Laruta.
3  Errores en el cuestionario. Algunas críticas observan la pregunta sobre identidad.

jueves, 8 de agosto de 2013

Erika Brockmann ve el Censo Poblacional como un "sinceramiento saludable" reconocernos mestizos, lo que es justo y urbanos. el campo lo habitan hoy las minorías y los indicadores son claros a pesar de las chambonadas y errores de lectura.

Pese a los  grandes peros y chambonadas observadas, el Censo 2012 ha sido bendecido por los organismos internacionales que lo apoyaron financiera y técnicamente, esperándose  sea  evaluado por la Cepal. Es previsible que se recurra a una batería de fórmulas estadísticas  para enderezar algunas cifras dudosas, sin que ello implique negar  la tendencia de algunos resultados  que  nos plantean la fotografía de la Bolivia del nuevo siglo. Una fotografía que   difiere sustancialmente de aquella proyectada por el Censo 2001,  ése es el caso de la pertenencia étnica de la población.
Un primer dato irrefutable. Bolivia es un país urbano siendo necesario replantear la visión dicotómica y estática de lo urbano y rural. Por otra parte,  contrariamente a las cifras del 2001, la población identificada o perteneciente a las Naciones y Pueblos Indígenas Originario Campesinos (Npioc)  no es la mayoría. La sorpresiva evidencia de una significativa merma de la autoidentificación étnica y un abrumador 60 por ciento que se asumió boliviano reconociendo no pertenecer a ningún Npioc y a otros no identificados ha merecido la más variopinta y contradictoria serie de explicaciones. Algunas, curiosas y hasta forzadas, parecen celebrar la disminución del peso porcentual de la población indígena, subestimando el vigor identitario de los más de 2 millones que se asumieron quechuas, aimaras y chiquitanos bolivianos.
En la otra vereda, están aquellas explicaciones que aluden defectos de medición y “miedos post conflicto Tipnis” que habrían obligado a muchos indígenas genuinos a negar su pertenencia a uno u otra etnia boliviana. Estas razones son insuficientes para explicar esta suerte de “invisibilización” o “camuflaje” de la mayoría de Piocs.
Para el antropólogo Javier Albó, la merma de la población indígena constituye un grave golpe al Estado Plurinacional. Para otros, ha sido un tiro que pulveriza el discurso que fundamenta todo un proyecto político y de Estado que pretendió superar al “Estado aparente de unas minorías no indígenas”.   En  realidad, fueron varias las encuestas que sembraron dudas sobre el apabullante 62 por ciento de indígenas que arrojo el Censo 2001. En esa oportunidad, no existía una opción alternativa que permita la auto identificación como boliviano, y muchos censados optaron por asumirse indígenas cuando en realidad no lo eran. En ese tiempo, se experimentaba el influjo de las reivindicaciones indígenas que siguieron a la conmemoración de los 500 años de dominación colonial y a la épica marcha de los pueblos indígenas de tierras bajas. El 2000 ocurrieron las revueltas indígenas y  maduraba la semilla de corrientes kataristas e indigenistas plantadas desde finales de los 70, cuya influencia quedó marcada en la reforma constitucional de 1993 al reconocer a Bolivia como un país multiétnico y pluricultural.
Hoy el ambiente es otro, como boomerang tanta exaltación de lo indígena y originario tuvo una respuesta inesperada. Para Horst Grebbe (La Razón, 4/08/13) con estos resultados “se desbarataron mitos que se quisieron implantar en el imaginario colectivo al destacar que Bolivia era un país predominantemente indígena”, cuya impronta andina, fundamentalmente aimara y quechua, obliga a un nuevo concepto, el neo colonialismo avasallante de los pueblos andinos y de su vanguardia ahora denominada “intercultural”.
Desde mi perspectiva, el Censo 2012, refleja con mayor nitidez y confiabilidad la realidad nacional en materia de identidades étnicas, constituyendo una referencia que deberá no sólo atemperar discursos etno nacionalistas sino ante todo sincerarnos con una realidad plural pero acompañada por una gran mayoría que abraza su bolivianidad y su “mestizaje cultural”.   
 La autora es psicóloga, cientista política,
exparlamentaria

miércoles, 7 de agosto de 2013

Naciones Unidas ratifica informe:
la coca del Chapare se transforma en cocaína

Si algo queda claro del nuevo informe de monitoreo de cultivo de coca presentado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Drogas y el Delito (UNODC), es que más del 90% de la hoja producida en el feudo político del presidente Evo Morales, El Chapare, va a parar al narcotráfico.
Se sabe que sólo en el Trópico de Cochabamba funcionan 28 mercados ilegales de coca, mientras que a nivel nacional se indica que el 58% de la hoja es adquirida por los fabricantes de cocaína.
De acuerdo a las cifras de la ONU, en los últimos tres años más de 60.000 toneladas métricas de coca fueron desviadas hacia el narcotráfico.
Por otra parte, el informe señala que la tecnología del narco se ha modernizado: “Se tiene conocimiento que los laboratorios clandestinos de cocaína en el país son más eficientes comparados con los procesamientos de hace 10 años y pueden producir más cocaína con la misma cantidad de coca”.
En materia de erradicación de cultivos ilegales (reducción del 7%), el impulso parece estar decayendo en comparación con el año pasado (reducción del 12%).
Añádase a esto que el gobierno de Morales sigue sin dar a conocer los resultados del estudio sobre consumo tradicional de la hoja de coca, realizado con apoyo de la Unión Europea.
Todo lo cual configura un panorama por demás preocupante y sospechoso, máxime cuando al frente del Estado se encuentra el presidente de los sindicatos cocaleros de la región que bate récords en desvío de su producción hacia clanes y cárteles…
notishots@gmail.com

martes, 6 de agosto de 2013

adviertan los lectores. han pasado 5 días de nuestro artículo "Crisis de Credibilidad", ahora El Deber hace suyos nuestros fundamentos.

En cuanto las acciones de un Gobierno dejan de ser creíbles, significa que debe corregir su rumbo, adoptando medidas que devuelvan la confianza de los ciudadanos en quienes los gobiernan. De no ser así, si los anuncios y planes gubernamentales presumen de engañosos ante la opinión pública, se perderá irremisiblemente el favor popular y se obtendrá repudio y dudas.
Naturalmente que si nos referimos a este tema es porque nos preocupa que la actual administración se haya convertido en algo tan poco creíble, que tenga un manejo tan plagado de contradicciones y falsedades. Este proceder lleva consigo que la gente desconfíe de todo cuanto expresan el Gobierno, sus representantes, y, lo que causa mayor daño, en lo que manifiesta el jefe del Estado.

En el curso de los últimos siete años se ha producido un verdadero desgaste en la menguada confianza que tenía la palabra del señor presidente, hasta que se está llegando a los niveles más bajos de credibilidad. Un hecho impactante, que sorprendió y que influyó en la pérdida de confianza en el gobernante, sucedió cuando este puso en entredicho que hubiera anunciado públicamente su renuncia a candidatear en las elecciones generales de 2014, cuando todo el país lo sabía y lo había escuchado de boca del primer mandatario. Además, era algo que estaba estipulado expresamente en la Constitución y no era un acto de desprendimiento ni mucho menos.

Una secuela de hechos inexplicables ha sucedido en los últimos meses, donde las contradicciones entre el presidente, el vicepresidente, algunos ministros excesivamente locuaces y el deficiente aparato comunicacional del Gobierno han confundido a los ciudadanos. Las desinteligencias se producen porque algunos planteamientos carecen de estudio y seriedad en el Órgano Ejecutivo, y, por tanto, lo quieren interpretar mediante aclaraciones posteriores y forzadas que no son las más oportunas. Esto deriva, por impotencia, en acusaciones del Gobierno contra los medios, a quienes se sindica de informar erróneamente o con mala intención.

La primicia que el Instituto Nacional de Estadística ofreció al jefe de Estado en enero pasado, para que anunciara un adelanto de los datos del censo 2012, ha sido deplorable, un ‘presente griego’, porque aquellas cifras no tenían nada que ver con los resultados oficiales que se conocieron la semana pasada. Por el contrario, provocaron desazón y malestar, y, como es natural, menos credibilidad en la palabra presidencial y en la actuación del Gobierno.

Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra Weise y Percy Áñez Rivero

sábado, 3 de agosto de 2013

Sucedió hace medio siglo.
llegó a Radio Pio XII de Siglo XX, un chileno que amó a Bolivia y compuso "yo quiero un mar azul para Bolivia"...se hizo amigo mío y nos encontramos muchas veces, entiendo que murió en La Paz, donde conoció una dama a quién dedicó sus devaneos, ahora el profesor Pedro Godoy me recuerdo al otro Pedro, Pedro Telmo. dos chilenos amando a nuestra Patria con la misma intensidad que la amamos nosotros los bolivianos.

BOLIVIA DE CUMPLEAÑO

Esa patria defendida, en el ayer remoto, por OHiggins y Freire -camaradas de Andrés Santa Cruz- y en el ayer reciente por el general Aquiles Vergara Vicuña y decenas de soldados chilenos en la guerra del Chaco, está de cumpleaño. Quienes la descubrimos al despuntar los 60 en viaje mochilero que cubre altiplano y trópico la saludamos. Es la hija predilecta del Libertador y está en el corazón de los chilenos suramericanistas. Me refiero a aquellos que, con Felipe Herrera y J. Abelardo  Ramos, sostenemos la tesis bolivariana según la cual nuestra América es una sóla nacionalidad desmembrada. En este 6 de agosto formulamos votos por su desarrollo, bienestar y desenclaustramiento.

Prof. Pedro Godoy  P.
Centro de Estudios Chilenos CEDECh



jueves, 1 de agosto de 2013

qué pasa en las ffaa? se pregunta Alvaro Puente Calvo, otrora tenido como un intelectual masista. no deberían ser las primeras en reaccionar?

Casi a diario las Fuerzas Armadas nos sobresaltan con la noticia macabra de alguna muerte espeluznante. Un disparo misterioso que nadie hizo, una muerte en una bacanal inundada de alcohol, una brutal golpiza que acaba en muerte, otro que se escapa con el camión del cuartel para morir. Lo peor es que entre las explicaciones dudosas que nunca convencen está escondido el más triste componente: la complicidad institucional. En una de las inexplicables muertes se descubrió, escondido en un cuartel, al militar involucrado en otra muerte. Ellos lo tenían ahí, guardado y protegido, lejos de la justicia. Tuvo que llegar el nuevo escándalo para encontrar al prófugo y dejar a los jefes en evidencia.


En primer lugar, si los jefes quisieran unas FFAA limpias, ejemplares, transparentemente correctas, al servicio pleno de la patria, serían ellos los primeros en saltar cuando un demente dispara el tiro que nunca debería salir de sus armas. Serían ellos los primeros en saltar ante la mínima mancha que pudiera denigrar a su institución y a su patria. Si esconden al asesino, si disculpan al gatillero, si trastabillan inventando confusas explicaciones, es porque no aman tanto a su institución. Es más fuerte el espíritu de cuerpo, de clan de amigos que se apoyan por encima de todo. Tienen la debilidad de las logias y de las pandillas, que antes son amigos que servidores de una causa, de un pueblo, de una verdad.
En segundo lugar, este irresponsable y salvaje uso de sus armas y de su autoridad es un terrible medidor de la calidad de nuestras FFAA. En ningún Ejército del mundo se cuentan ni la cuarta parte de las muertes que hay en nuestros cuarteles. Es indicio de la calidad de los que las conducen. Es síntoma de lo débiles que son sus principios, su responsabilidad, su conciencia de ser los más seguros y confiables guardianes de su tierra y de su gente.
Por último, es el momento de preguntarnos si vale la pena gastar para esto la mitad de nuestra riqueza. ¿Este grupo que cree que las armas y las vidas que les confiamos son juguetes, estos que dan rienda suelta a sus odios y rencillas hasta matar, este grupo que cree que se forma a los soldados matándolos a golpes, es más importante que la educación y el crecimiento de nuestra gente? ¿Este grupo, que jamás podrá defendernos del ataque de ninguno de nuestros vecinos, es más importante que la salud, que la vida y el consuelo de nuestros enfermos? ¿Este grupo es más importante que nuestro desarrollo económico? ¿No es este el mejor momento para declarar al mundo que renunciamos al uso de la fuerza en nuestra relación con los demás países? (Está en El Deber, SC, Bolivia)