La Unión Europea ha expresado su preocupación por el incremento de producción de cocaína en Bolivia, la que es enviada al viejo continente a través de redes delincuenciales que cada vez son más numerosas en el país. No obstante que Bolivia informa de su exitoso programa de erradicación de 12.000 hectáreas de plantaciones de coca, no puede explicar cómo es que la producción de droga no disminuye.
La historia de que buena parte de la cocaína decomisada es de origen peruano ha dejado de ser creída. Las grandes factorías que se descubren en el corazón de la selva y en zonas donde muy hábilmente fueron asentándose familias cocaleras del Chapare en un afán expansionista del negocio más rentable que existe, muestran la cruda y vergonzosa realidad que nos coloca entre los mayores productores de cocaína y marihuana.
Tanto la Unión Europea como Brasil saben perfectamente que lo que se erradica en el día se reemplaza con almácigos en la noche, de tal manera que podemos seguir sacrificando a soldados del Ejército y la Policía en el arrancado de plantas de coca, pues la cantidad de hojas destinadas a la fabricación de cocaína seguirá siendo la misma o, en el mejor de los casos, servirá para desequilibrar el mercado de la oferta ocasionando el aumento del precio entre tanto las nuevas plantaciones se habiliten para la cosecha.
Además, la preocupación de la Unión Europea es por la falta de publicidad de los resultados del Estudio Integral sobre la Coca que fue financiado por ese organismo, pero que pese al tiempo transcurrido no puede ver la luz.
Siendo el Estado boliviano el empeñado en convencer al mundo sobre las bondades del acullico debía ser el más interesado en que se conozca la realidad de la producción y se valoren los esfuerzos que se dice que se están haciendo para controlar la expansión de la frontera cocalera.
A estas alturas del desarrollo de la información a través de medios alternativos a los oficiales, ya es difícil convencer al mundo que la mayor parte de la coca producida en Bolivia está destinada al acullico, porque aún si los más de diez millones de habitantes fuéramos adictos al masticado, el excedente seguiría siendo considerable y, por mucho que personas de clase alta y media snob, han incorporado como uno de sus hábitos el acullico, la cantidad es tan ínfima que no da para justificar la existencia de los millones de hectáreas de plantaciones. El narcotráfico avanza junto a la expansión de las plantaciones de coca y marihuana hasta zonas consideradas no aptas, en consecuencia, la preocupación de los organismos internacionales es justificada.
la vida política y social de Bolivia adquiere un dinamismo incesante sea porque los problemas básicos no llegan a resolverse sea porque no existe la voluntad política de asumirlos. Este sitio pretende hacer el seguimiento de los asuntos en mesa y traer al debate los que no están resueltos en la medida de la justicia, el derecho y las espectativas del hombre boliviano
domingo, 18 de noviembre de 2012
Julieta Montaño traslada a sus lectores la preocupación de la Unión Europea por el aumento de la producción de cocaína en Bolivia, aún admitiendo que las plantaciones han sido erradicadas en la cifra del Régimen. la arrancan de día y los cocaleros la siembran de nuevo por las noches. el problema es no nunca acabar. y el informe? para cuándo?
viernes, 16 de noviembre de 2012
la pregunta debería ser "yatiri o mallku?" porque combina su rol de "curandero autóctono y diplomático" y como dice Manfredo Kempff mientras sus "oráculos eran inocentes" no pasaba nada, pero que nos asuste con el fin del mundo, es otra cosa.
Mientras el canciller Choquehuanca diga algunas cosas inofensivas, aunque sorprendan por su ingenuidad, nadie se preocupará más allá de lo que intranquiliza a la opinión pública inquieta por el hecho de que el ministro y cabeza de la diplomacia boliviana no se ocupe de sus específicas funciones. El Canciller está en la vieja casona de la plaza Murillo para hacer diplomacia, no para idear cábalas ni conjeturas infundadas sobre la mente del hombre y el destino de la humanidad.
Hemos afirmado desde enero del 2006 – ya van siete años – que siendo Choquehuanca una persona al parecer de buena índole – no siempre frecuente entre los masistas – no se está desempeñando en el lugar apropiado, en la cartera acertada. David Choquehuanca es un personaje eminentemente endógeno, de tierra adentro, lejano a la universalidad de conocimientos que requieren las relaciones internacionales. Seguramente que desde Ribbentrop no existe un canciller que esté tan convencido de que su país es el ombligo del mundo, como cree este esotérico ministro del Estado Plurinacional.
Sus afirmaciones sobre las piedras, las arrugas, la coca, la papalisa, la coca-cola, son asombrosas y causan pasmo e hilaridad entre sus colegas y el mundo culto. Ahora bien, lo que dice el Canciller, tanto como lo que, cosas más o menos, repite S.E., forman parte de un frondoso anecdotario que hoy nos avergüenza a los bolivianos, pero que, con el tiempo, quedará inscrito como los cuentos sobre Melgarejo y hasta con algunas exageraciones de yapa.
Hasta ahí, repito, nos abochorna a sus compatriotas, nos preocupa, pero qué le vamos a hacer, no vemos un peligro mayor. Sin embargo cuando don David se pone el poncho de la Bolivia profunda y se las da de profeta andino, las cosas cambian. Que el jefe de la diplomacia boliviana anuncie que a partir del próximo 21 de diciembre, en el venidero solsticio de verano, se inicia una nueva era de la humanidad, es grave. Que los indígenas dakotas de EEUU hubieran advertido que desde el sur aparecerán los “guerreros del arco iris” para devolver el equilibrio a la madre tierra, y que Choquehuanca interprete que esos guerreros son los collas aimaras y quechuas, preocupa.
¿Además de los indios dakotas el Canciller habrá consultado con los científicos de la NASA, por ejemplo? Porque es azaroso afirmar que “el 21 de diciembre de 2012, después de 25.625 años, nuestro Sol se alinea con el Sol central. El mismo día hay una alineación de los planetas después de 5.125 años y termina el calendario maya, tallado en piedras. Entonces hay varias cosas que van a pasar…” Si esto no ha sido consultado con la NASA o sus equivalentes en India, China o Rusia, pensamos que el calculista es alguno de los nuevos funcionarios del Servicio Exterior o un yatiri, lo que es para echarse a temblar. ¿Qué discurso nos tendrá preparado el Canciller para el 22 de diciembre cuando ni los soles ni los planetas ni los meteoritos se hayan alineado y sigan en el mismo despelote cósmico?
El Canciller está utilizando un leguaje críptico, como es habitual en él – recuérdese la oración de Ghandi a S.E. – pero no sabemos si es por una estrategia o por supina ignorancia. Porque esta vez, con eso de que los collas dominarán al resto levantando la wiphala, está yendo muy lejos. Que sepamos los presuntos “guerreros del arco iris” sólo han podido conquistar Pando en toda su historia y sólo porque Pando fue traicionado desde dentro. Si hacemos memoria, los “guerreros del arco iris” no han sido hombres muy aguerridos que digamos. Bochincheros, sí; combatientes, no. Es peligroso confundir una revuelta callejera con una guerra internacional.
“No debemos de sentirnos mal cuando nos dicen colla”, dice el diplomático profeta. En ese lenguaje críptico se deja entrever – entre soles, planetas y meteoritos – que el Canciller anuncia el próximo dominio de aimaras y quechuas sobre el resto del país. Eso, que es racismo de alto vuelo, se está poniendo en marcha, en efecto, desde el primer día del gobierno del MAS. Pero vaya que es complicado el asunto, porque, tomado Pando a medias y con engaño, quedan todavía Santa Cruz, Beni y Tarija, además a los andinos mestizos y blancos en toda la República, que no están incluidos como legionarios de los “guerreros del arco iris”.
Con razón o sin ella, don Augusto Céspedes, el “Chueco”, denominó al presidente Daniel Salamanca como el “metafísico del fracaso”, responsabilizándole por los descalabros bolivianos en la campaña militar contra Paraguay. No vaya a ser que David Choquehuanca pase a la historia como otro “metafísico del fracaso”, por culpa de la deficiente gestión diplomática que está llevando a cabo, donde, si se mira objetivamente, todos los empeños que Bolivia ha emprendido se constituyen en un conjunto de frustraciones que no se detiene.
Pero, aún mucho más, cuando su lenguaje críptico, su metafísica, su esoterismo, y sus profesías – todo ininteligible – apuntan a desatar resentimientos y quién sabe si a enfrentarnos entre bolivianos, por un racismo trasnochado que él y S.E. dicen combatir con leyes absurdas que ellos son los primeros en violar.
jueves, 15 de noviembre de 2012
Erika Brockmann se refiere al término "evonomics" con que el superministro de Finanzas presentó el "fenómeno a nivel global" ahora surgen dudas y contradicciones
| Erika junto a nuestro editor en su reciente visita a Cochabamba |
Contrastando con el alcance de mi anterior nota –sobre “regalitos republicanos y presidenciales”–, en la que visibilicé críticamente las disonancias en el campo político democrático, un amigo, economista de formación, me recordaba que octubre nos sorprendió con una lluvia de buenas noticias macroeconómicas, insinuando, con razón, que eran un extraordinario regalo para los cumpleañeros de octubre: su excelencia (SE), el ‘vice’ y la democracia, que sopló 30 velitas.
A juzgar por las inéditas cifras y logros en el campo macroeconómico no habría razón alguna para dudar de la salud económica de nuestro país. Y es que en Bolivia se rompió el récord en el superávit comercial, nos aproximamos a los $us 15.000 millones de reservas internacionales, las recaudaciones tributarias se incrementan y entramos al mercado de capitales con paso de parada.
A juzgar por las inéditas cifras y logros en el campo macroeconómico no habría razón alguna para dudar de la salud económica de nuestro país. Y es que en Bolivia se rompió el récord en el superávit comercial, nos aproximamos a los $us 15.000 millones de reservas internacionales, las recaudaciones tributarias se incrementan y entramos al mercado de capitales con paso de parada.
Esa información es irrefutable, tanto como la larga duración de los altos precios de nuestros productos de exportación que, desde 2007, se encargan de pulverizar los pronósticos de desplome de los agoreros y de aquellos que no aplauden las virtudes del ‘evonomics’ y del milagro económico boliviano. En términos macroeconómicos, el régimen y el ‘superministro’ de Economía no hacen nada que los neoliberales del pasado no hicieron o harían en las actuales condiciones de bonanza externa. Parece que la crisis de los 80 dejó lecciones de prudencia pese al festín de excedentes y pulsiones populistas y discrecionales de SE.
Las dudas sobre la salud económica comienzan a la hora de preguntarnos cuán bien aprovecha el país este “golpe extraordinario de suerte” comentado por López Murphi, o cuando se comienza a decir que el ‘evonomics’ no es otra cosa que el nombre de un ‘piloto automático’ que nos sostiene en condiciones climáticas altamente favorables. Contrariamente a los optimistas, los pesimistas indican que el Gobierno aprovecha inercialmente de la siembra neoliberal; que poco siembra en términos de productividad. Gonzalo Chávez, economista, dice que “el PIB boliviano avanza, pero sus pies son de barro”.
A las dudas se suma la falta de información transparente y convincente por parte del Gobierno. Estas crecen cuando, a los bombos y platillos inaugurales de una obra, le siguen hechos y cifras que nos recuerdan a elefantes blancos, con sobreprecio, a malos cálculos técnicos o energéticos y a una ineficiencia de campeonato. Ocurrió con Mutún, con Cartonbol, con barcazas y con otras ‘boles’. Entre propaganda y el ir y venir de comentarios oficialistas, de la oposición y ‘analistas’, son pocas las repuestas sobre el real desempeño de YPFB, las exportaciones al mercado de la ALBA, sobre las lamentables ejecuciones presupuestarias del Gobierno central, gobernaciones y municipios. Siento que BoA se libra de estas turbulencias.
Se duda de la solvencia técnica del proyecto del litio y de la eficacia y transparencia del destino final de los créditos otorgados por el Banco Central. La incertidumbre se acentúa ante los temores inocultables provocados por la sangría de recursos por concepto de subsidios a los combustibles. Al contrario de la información macroeconómica, el desempeño y la calidad del gasto y de la inversión pública no convencen. Lo preocupante es que el manejo de estos temas ya no depende de un piloto automático ni de la inercial bonanza externa que rodea al milagro ‘evonómico’ y al espejismo de los precios, que nos conforma y encandila.
* Politóloga y sicóloga
miércoles, 14 de noviembre de 2012
cuando conocimos el caso Ostreicher profunda fue nuestra congoja de un hombre que cargado de ilusiones llega invierte, trabaja y gana con la producción de arroz momento en que la envidia, la angurria de poder, el abuso de autoridad hacen del empresario un reo a punto de morir en la cárcel de Palmasola. El Dia
Todavía no salimos del estupor que ha causado en el país el caso del periodista Fernando Vidal, a quien rociaron y prendieron fuego mientras trabajaba en su radio en Yacuiba y la realidad nos vuelve a golpear con otro oprobio, el que padece el empresario norteamericano Jacob Ostreicher, preso en Palmasola desde hace más de un año y cuyo proceso ha cobrado notoriedad internacional desde que su compatriota, el actor norteamericano Sean Penn lo visitó en la prisión. Allí, este hombre de 53 años languidece enfermo y desilusionado con la justicia boliviana, que lo ha sometido al más cruel e inescrupuloso de los tratos, según relata en una cama de hospital.
Ostreicher es el típico caso de un inversionista que llega al país convencido de que funcionan las leyes y motivado por las promesas de seguridad jurídica que hacen constantemente los líderes políticos, que lamentablemente se dejan llevar por la angurria del poder y olvidan que un Estado se construye en base a la confianza que se debe brindar a los ciudadanos y a todo aquel que pise el territorio con intenciones de trabajar en paz y en apego a las normas.
Se trata también del característico hombre de negocios que observa y aprovecha las grandes oportunidades que brinda el país para trabajar y producir sin exigirle nada al Estado, más que un marco jurídico estable y previsible y que consigue el éxito pese a los avatares que cualquier emprendimiento puede tener.
Jacob Ostreicher fue capaz de vencer toda una serie de adversidades y montar una empresa que consiguió grandes volúmenes de producción que, en lugar de lograr la admiración y el apoyo del Estado, despertó en sus autoridades una desconfianza injustificada y muy bien guiada por un patético prejuicio que siempre funciona en este país contra todo aquel que trabaja, prospera y genera riqueza, patraña que lamentablemente se encuentra enquistada en la sociedad, con la complicidad de líderes demagógicos y chauvinistas.
La actuación de las autoridades judiciales en relación a Ostreicher también ha sido paradigmática y refleja hasta qué punto se encuentra corrompido el sistema, carente de escrúpulos e indolente frente a una persona que tiene todas las armas legales para defender su inocencia. Estos individuos, seguramente avalados por intereses oscuros y con fuerte respaldo político, han obligado al empresario a soportar un calvario indecible. Pese a todo, el imputado encaró con mucha confianza el papeleo judicial, fue y volvió a su país en busca de evidencias sobre el origen legal de su fortuna y ninguna de las pruebas fue suficiente para convencer a los operadores de la justicia, que naturalmente han actuado en función de apetitos espurios.
El Estado Plurinacional tiene la gran oportunidad de demostrarle al mundo que en Bolivia hay un verdadero cambio y eso equivale a probar que la justicia ha sido devuelta para beneficiar al pueblo, a los inocentes y a quienes sufren los abusos de gente indolente que tiene en sus manos la vida de los demás. Por una cuestión de honor y de pudor, es necesario que este caso sea llevado a derecho cuanto antes.
Ostreicher es el típico caso de un inversionista que llega al país convencido de que funcionan las leyes y motivado por las promesas de seguridad jurídica que hacen constantemente los líderes políticos, que lamentablemente se dejan llevar por la angurria del poder y olvidan que un Estado se construye en base a la confianza que se debe brindar a los ciudadanos y a todo aquel que pise el territorio con intenciones de trabajar en paz y en apego a las normas.
Se trata también del característico hombre de negocios que observa y aprovecha las grandes oportunidades que brinda el país para trabajar y producir sin exigirle nada al Estado, más que un marco jurídico estable y previsible y que consigue el éxito pese a los avatares que cualquier emprendimiento puede tener.
Jacob Ostreicher fue capaz de vencer toda una serie de adversidades y montar una empresa que consiguió grandes volúmenes de producción que, en lugar de lograr la admiración y el apoyo del Estado, despertó en sus autoridades una desconfianza injustificada y muy bien guiada por un patético prejuicio que siempre funciona en este país contra todo aquel que trabaja, prospera y genera riqueza, patraña que lamentablemente se encuentra enquistada en la sociedad, con la complicidad de líderes demagógicos y chauvinistas.
La actuación de las autoridades judiciales en relación a Ostreicher también ha sido paradigmática y refleja hasta qué punto se encuentra corrompido el sistema, carente de escrúpulos e indolente frente a una persona que tiene todas las armas legales para defender su inocencia. Estos individuos, seguramente avalados por intereses oscuros y con fuerte respaldo político, han obligado al empresario a soportar un calvario indecible. Pese a todo, el imputado encaró con mucha confianza el papeleo judicial, fue y volvió a su país en busca de evidencias sobre el origen legal de su fortuna y ninguna de las pruebas fue suficiente para convencer a los operadores de la justicia, que naturalmente han actuado en función de apetitos espurios.
El Estado Plurinacional tiene la gran oportunidad de demostrarle al mundo que en Bolivia hay un verdadero cambio y eso equivale a probar que la justicia ha sido devuelta para beneficiar al pueblo, a los inocentes y a quienes sufren los abusos de gente indolente que tiene en sus manos la vida de los demás. Por una cuestión de honor y de pudor, es necesario que este caso sea llevado a derecho cuanto antes.
La actuación de las autoridades judiciales en relación a Ostreicher también ha sido paradigmática y refleja hasta qué punto se encuentra corrompido el sistema, carente de escrúpulos e indolente frente a una persona que tiene todas las armas legales para defender su inocencia.
lunes, 12 de noviembre de 2012
dos actitudes. una prorroguista, impopular que ataca a los medios otra abierta a los medios justiciera y democrática. excelente texto de LT sobre Cristina y Dilma
Mientras, a guisa de ejemplo, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, asume con convicción política la defensa del sistema democrático en el que prevalezca la alternancia y la libertad de expresión, y no ha dudado en acatar y respetar los diversos procesos por corrupción a varios de sus exministros y aliados, su imagen asciende en el afecto popular de esa nación que se consolida como potencia emergente.
En cambio, en Argentina, donde el ataque es sistemático a los medios independientes y a quien disiente, se defiende a rajatabla a autoridades claramente involucradas en actos de corrupción, se busca afanosa y forzadamente un cambio de la Constitución Política para introducir la reelección presidencial indefinida y caen cada vez más los datos económicos, la popularidad de su presidenta, Cristina Fernández, desciende vertiginosamente.
Mientras en Brasil quien fuera una militante radical, apresada y torturada durante el régimen militar exige develar casos de represión criminal política en el entendido de que se puede perdonar cuando hay justicia y arrepentimiento, en Argentina se trata de reescribir la historia para mostrar a su actual Presidenta como luchadora en contra de las dictadura cuando ejercía libre y exitosamente su profesión en una provincia y ahora intenta utilizar los crímenes de lesa humanidad en su propio beneficio.
Dos trayectorias, dos respuestas: en Brasil, conciencia de institucionalidad y confianza en el futuro; en Argentina, sectores sociales decididos a salir a las calles para oponerse a una tercera reelección, pedir el cese del acoso a los medios disidentes, transparentar la administración del Estado y enfrentar la crisis económica provocada por la aplicación de políticas improvisadas.
sábado, 10 de noviembre de 2012
datos inapreciables ofrece Daniel Pasquier en su último artículo "lo mejor está por venir" de Obama. al desempleo pero también al lanzamiento de los bonos y "al gasolinazo pendiente" como una espada de dos filos y la persecusión a los medios. Excelente Daniel!
El discurso del presidente Barak Obama, tras su victoria en la reelección, es un canto a la esperanza para su pueblo. Con visión moderadamente optimista, señal de madurez política, del mandatario y de la nación. El reto inmediato es continuar viviendo, construyendo el país que todos han soñado, promoviendo libertad y democracia en el mundo, conscientes de que nada es perfecto pero que sí es perfectible. La conclusión realista que convoca al esfuerzo continuo, “más de 200 años después de que una colonia tuviera el derecho a determinar su propio destino, la tarea de perfeccionar nuestra unión sigue". El tradicional saludo a su principal oponente, Mitt Romney, es el colofón demostrando la solidez institucional de la democracia americana.
La situación económica y social de EEUU es todavía crítica, pero no hay convocatoria a mirar para atrás. Nada de echar culpas a nadie. Ninguna frase de revancha. Los enfrentamientos electorales ahí se quedan; se acabó la campaña, se acabó el enfrentamiento. Personajes y cadenas de medios vuelven al trabajo cotidiano. Algo así como, solo con trabajo conseguiremos el liderazgo soñado. Allá lejos, otros aires, se ocupan en buscar cambios constitucionales, tratando de burlar la institucionalidad, solo para justificar la ambición de darse continuidad en el poder. ¿Para qué? El permanente dilema de las sociedades con democracias débiles: unir sus destinos al futuro de sus instituciones o a los humores de sus caudillos ocasionales. Construir país, donde la alternancia es una de las claves o, confundir democracia con el juego de “pasiones democráticas”, definidas por Tocqueville.
Calidad en la información a la ciudadanía marca otra diferencia en democracia. El presidente del Estado Plurinacional (EP) anuncia con entusiasmo la disminución del desempleo, como sinónimo de todo marcha bien. Le da lo mismo que sea un 6, 5, o menos de 3%, cuando cada punto son miles de empleos. Suficiente para un público poco instruido y ávido de buenas noticias. El contraste con la realidad nos arranca del sueño: gente en la calle, en mil oficios, sin distinción de género ni de edad. Haciendo cualquier cosa.
El trabajo debe ser estable, con salario suficiente para mantener una familia –por pequeña que sea-, con garantía de atención a la salud y a la educación de los hijos. Eso es empleo. Por suerte, otras instituciones, aparentemente más serias que los suministradores de datos oficiales, señalan entre 70-73% de empleo “informal”. Están más cerca de la realidad. Lo corroboran, desgraciadamente, otros investigadores apuntando la horrorosa cifra de 1/10 (uno de cada diez) bolivianos urbanos con empleo. El estudio no se ha repetido, pero el resultado se adivina, en el área rural. Queda claro para el ciudadano común, hasta para el menos ilustrado en éste sufrido país, que el empleo informal no es empleo. Es el sálvese quien pueda, no importa cómo.
El éxito del programa de creación de empleo para jóvenes. Con dinero prestado, 20 MD para capacitar a 20.000 candidatos que, después del programa, tendrán que buscarse empleo. Aún así, los requerimientos anuales del país son diez veces más. De esta forma las actividades ilícitas podrían considerarse beneficiosas porque al fin y al cabo resuelven el tema de la subsistencia a miles de ciudadanos y sus familias. Es evidente, la especia humana ha dado señales inequívocas de sobrevivir a las situaciones más exigentes y desesperadas durante miles de años. Para eso no hace falta Estado.
El ministro de Economía da otra puntada, en medio de grandes expectativas. Después de la “exitosa” nacionalización, con fuerzas armadas e invasión de oficinas de las petroleras incluidas, nos anuncia que el 2013 se contemplan en el PGE 1.060 MD (millones de dólares) para subvencionar el consumo de gasolina, diesel y gas licuado. Tanto esfuerzo por exportar el gas, para que las rentas se vuelvan a Venezuela, Argentina y otros en importación de líquidos. YPFB no se cansa de invitar a foros, dentro y fuera del país, donde se exponen las “maravillas” de invertir en el EP. Ni a Gazprom se la ha conseguido convencer. Desde Texas, la meca capitalista de la industria del petróleo, un funcionario plurinacional da a conocer la noticia, “el próximo año” seguramente tendremos empresas interesadas en venir a invertir. Es decir, por ahora, en las condiciones actuales, no. Los ojos siguen atentos a la esperada ley de inversiones, las garantías jurídicas, la resolución de los juicios y problemas con los anteriores inversionistas. Muchas cosas pendientes.
La sorpresa. Se colocan Bonos Soberanos en la bolsa de New York por 500 MD, a diez años, con una tasa de 4.87%, el doble de la que pagan países vecinos. El BID prestó 315 MD el 2011 y el 2012, y está dispuesto a subir la apuesta a 356 MD para el 2013. Pero, si hay 13.000 MD en reservas (RIN) y la banca nacional goza de una liquidez considerada histórica, al punto que suenan voces pidiendo que el EP saque otra serie de bonos a través de la Bolsa Nacional de Valores para invertir unos 500 MD. Todo esto sin entrar en las cuentas con Venezuela, CAF, BM, ¿el círculo de siempre? ¿No recuerda a la experiencia vivida en la época de Banzer y el boom de los petrodólares?
Sin duda, grandes economías deprimidas liberan ingentes recursos financieros especulativos, como aves de rapiña, revoloteando. Al final, todo se cobra y se paga. Cuando ya a Bolivia se le habían condonado la mayor parte de su deuda pública externa, ¿vuelve a las andadas? Porque la subvención a los combustibles no es sostenible, ¿cuadrarán los números, por lo menos hasta llegar al 2014? ¿La reelección en la mira?
Lástima, con la prensa amordazada –cuando no quemada-, la persecución política sin descanso, copando medios de comunicación independientes por empresarios afines al gobierno (sin importar las formas), y una ciudadanía poco instruida y menos democrática, no garantizan que lo que venga será mejor.
La situación económica y social de EEUU es todavía crítica, pero no hay convocatoria a mirar para atrás. Nada de echar culpas a nadie. Ninguna frase de revancha. Los enfrentamientos electorales ahí se quedan; se acabó la campaña, se acabó el enfrentamiento. Personajes y cadenas de medios vuelven al trabajo cotidiano. Algo así como, solo con trabajo conseguiremos el liderazgo soñado. Allá lejos, otros aires, se ocupan en buscar cambios constitucionales, tratando de burlar la institucionalidad, solo para justificar la ambición de darse continuidad en el poder. ¿Para qué? El permanente dilema de las sociedades con democracias débiles: unir sus destinos al futuro de sus instituciones o a los humores de sus caudillos ocasionales. Construir país, donde la alternancia es una de las claves o, confundir democracia con el juego de “pasiones democráticas”, definidas por Tocqueville.
Calidad en la información a la ciudadanía marca otra diferencia en democracia. El presidente del Estado Plurinacional (EP) anuncia con entusiasmo la disminución del desempleo, como sinónimo de todo marcha bien. Le da lo mismo que sea un 6, 5, o menos de 3%, cuando cada punto son miles de empleos. Suficiente para un público poco instruido y ávido de buenas noticias. El contraste con la realidad nos arranca del sueño: gente en la calle, en mil oficios, sin distinción de género ni de edad. Haciendo cualquier cosa.
El trabajo debe ser estable, con salario suficiente para mantener una familia –por pequeña que sea-, con garantía de atención a la salud y a la educación de los hijos. Eso es empleo. Por suerte, otras instituciones, aparentemente más serias que los suministradores de datos oficiales, señalan entre 70-73% de empleo “informal”. Están más cerca de la realidad. Lo corroboran, desgraciadamente, otros investigadores apuntando la horrorosa cifra de 1/10 (uno de cada diez) bolivianos urbanos con empleo. El estudio no se ha repetido, pero el resultado se adivina, en el área rural. Queda claro para el ciudadano común, hasta para el menos ilustrado en éste sufrido país, que el empleo informal no es empleo. Es el sálvese quien pueda, no importa cómo.
El éxito del programa de creación de empleo para jóvenes. Con dinero prestado, 20 MD para capacitar a 20.000 candidatos que, después del programa, tendrán que buscarse empleo. Aún así, los requerimientos anuales del país son diez veces más. De esta forma las actividades ilícitas podrían considerarse beneficiosas porque al fin y al cabo resuelven el tema de la subsistencia a miles de ciudadanos y sus familias. Es evidente, la especia humana ha dado señales inequívocas de sobrevivir a las situaciones más exigentes y desesperadas durante miles de años. Para eso no hace falta Estado.
El ministro de Economía da otra puntada, en medio de grandes expectativas. Después de la “exitosa” nacionalización, con fuerzas armadas e invasión de oficinas de las petroleras incluidas, nos anuncia que el 2013 se contemplan en el PGE 1.060 MD (millones de dólares) para subvencionar el consumo de gasolina, diesel y gas licuado. Tanto esfuerzo por exportar el gas, para que las rentas se vuelvan a Venezuela, Argentina y otros en importación de líquidos. YPFB no se cansa de invitar a foros, dentro y fuera del país, donde se exponen las “maravillas” de invertir en el EP. Ni a Gazprom se la ha conseguido convencer. Desde Texas, la meca capitalista de la industria del petróleo, un funcionario plurinacional da a conocer la noticia, “el próximo año” seguramente tendremos empresas interesadas en venir a invertir. Es decir, por ahora, en las condiciones actuales, no. Los ojos siguen atentos a la esperada ley de inversiones, las garantías jurídicas, la resolución de los juicios y problemas con los anteriores inversionistas. Muchas cosas pendientes.
La sorpresa. Se colocan Bonos Soberanos en la bolsa de New York por 500 MD, a diez años, con una tasa de 4.87%, el doble de la que pagan países vecinos. El BID prestó 315 MD el 2011 y el 2012, y está dispuesto a subir la apuesta a 356 MD para el 2013. Pero, si hay 13.000 MD en reservas (RIN) y la banca nacional goza de una liquidez considerada histórica, al punto que suenan voces pidiendo que el EP saque otra serie de bonos a través de la Bolsa Nacional de Valores para invertir unos 500 MD. Todo esto sin entrar en las cuentas con Venezuela, CAF, BM, ¿el círculo de siempre? ¿No recuerda a la experiencia vivida en la época de Banzer y el boom de los petrodólares?
Sin duda, grandes economías deprimidas liberan ingentes recursos financieros especulativos, como aves de rapiña, revoloteando. Al final, todo se cobra y se paga. Cuando ya a Bolivia se le habían condonado la mayor parte de su deuda pública externa, ¿vuelve a las andadas? Porque la subvención a los combustibles no es sostenible, ¿cuadrarán los números, por lo menos hasta llegar al 2014? ¿La reelección en la mira?
Lástima, con la prensa amordazada –cuando no quemada-, la persecución política sin descanso, copando medios de comunicación independientes por empresarios afines al gobierno (sin importar las formas), y una ciudadanía poco instruida y menos democrática, no garantizan que lo que venga será mejor.
viernes, 9 de noviembre de 2012
loos primeros en rechazar el "gasolinazo" serán los choferes, simplemente no quieren oir de nivelar precios como ingenuamente lo denomina el MAS. tanto chuto, y tanta chatarra traída está pasando factura. nada se hace en concreto y esto de bajar 20% cada año hasta terminar en cero, es puro cuento. El Dia propone al menos 3 medidas alternativas.
El Ministerio de Economía ha anunciado que la subvención a los carburantes continuará el 2013 en las mismas condiciones actuales y para ello se ha previsto un presupuesto que llega casi a los 1.100 millones de dólares.
Al contemplar semejante cifra, inmediatamente surgen los primeros comentarios encabezados por el propio presidente Morales, quien ha propuesto una cumbre para tratar este espinoso tema que estuvo a punto de desencadenar una convulsión social a fines del 2010, cuando el Gobierno intentó incrementar el precio de los combustibles en más de un 70 por ciento. El mandatario ha dicho otra vez que el subsidio, que alcanza al diesel, la gasolina y el GLP, es una manera dramática de sangrar el Tesoro General de la Nación y no es para menos, pues en lo que va del año, la importación de carburantes a precios internacionales para venderlos a precios congelados, se ha comido casi un 40 por ciento del valor total de la exportación de los hidrocarburos. La compra de estos productos es precisamente lo que ha hecho crecer de sobremanera la deuda externa nacional, especialmente con Venezuela, convertido en uno de los principales acreedores.
Ni bien surgen los comentarios adversos al subsidio, emerge la crispación de los sectores afectados, fundamentalmente los transportistas, que rechazan cualquier tipo de nivelación de precios y en varias ocasiones le han hecho sendas demostración de su fuerza a las autoridades centrales. Lo más probable es que todo siga en las mismas condiciones y el agua sigue subiendo con el riesgo de ahogar la economía boliviana.
Lamentablemente, las autoridades económicas solo contemplan la nivelación de precios a la hora de hablar de los subsidios y hasta ahora no han puesto en marcha ninguna de las alternativas que debieron ejecutar para paliar lo que ellas mismas llaman “sangría de recursos”.
Como se sabe, el astronómico crecimiento del parque automotor en el país, promovido desde el Estado a través de medidas irracionales, ha hecho crecer el monto del subsidio en más de seis veces. Recordemos que en el 2005 el Estado gastó 180 millones para mantener el congelamiento, monto que subió a 666 millones en el 2011, casi la mitad de lo que se prevé para el próximo año. En total, en los últimos siete años el país ha gastado más de tres mil millones de dólares en este concepto y desafortunadamente poco se ha hecho para reducirlo.
Hay varias medidas que se pueden ejecutar sin tocar el precio. Por ejemplo, reducir el contrabando, pues más de un tercio del combustible importado vuelve a salir del país hacia los países vecinos. En segundo lugar, el Gobierno puede regular con mayor eficacia el ingreso de vehículos al país, especialmente en lo que respecta a los denominados “autos chutos” que en su momento gozaron de amplia protección política. Tercero: el narcotráfico. Esta actividad utiliza gran cantidad de hidrocarburos y en eso tienen mucho que ver los autos de contrabando, que son usados como medio de aprovisionamiento de gasolina y diesel. Hay que limitar la importación de motorizados de alta cilindrada, controlar el uso del diésel para dirigirlo especialmente a la producción agrícola y promover el uso del GNV.
Por último, Bolivia tiene que pensar seriamente en la forma cómo está produciendo y utilizando los hidrocarburos. Es urgente que dirija las actividades hacia las necesidades internas y que deje de enfocarse casi de forma exclusiva en las exportaciones, que no dejan gas y combustibles líquidos para el consumo de los bolivianos, que cada día vemos que se nos ajusta la soga en el cuello.
Al contemplar semejante cifra, inmediatamente surgen los primeros comentarios encabezados por el propio presidente Morales, quien ha propuesto una cumbre para tratar este espinoso tema que estuvo a punto de desencadenar una convulsión social a fines del 2010, cuando el Gobierno intentó incrementar el precio de los combustibles en más de un 70 por ciento. El mandatario ha dicho otra vez que el subsidio, que alcanza al diesel, la gasolina y el GLP, es una manera dramática de sangrar el Tesoro General de la Nación y no es para menos, pues en lo que va del año, la importación de carburantes a precios internacionales para venderlos a precios congelados, se ha comido casi un 40 por ciento del valor total de la exportación de los hidrocarburos. La compra de estos productos es precisamente lo que ha hecho crecer de sobremanera la deuda externa nacional, especialmente con Venezuela, convertido en uno de los principales acreedores.
Ni bien surgen los comentarios adversos al subsidio, emerge la crispación de los sectores afectados, fundamentalmente los transportistas, que rechazan cualquier tipo de nivelación de precios y en varias ocasiones le han hecho sendas demostración de su fuerza a las autoridades centrales. Lo más probable es que todo siga en las mismas condiciones y el agua sigue subiendo con el riesgo de ahogar la economía boliviana.
Lamentablemente, las autoridades económicas solo contemplan la nivelación de precios a la hora de hablar de los subsidios y hasta ahora no han puesto en marcha ninguna de las alternativas que debieron ejecutar para paliar lo que ellas mismas llaman “sangría de recursos”.
Como se sabe, el astronómico crecimiento del parque automotor en el país, promovido desde el Estado a través de medidas irracionales, ha hecho crecer el monto del subsidio en más de seis veces. Recordemos que en el 2005 el Estado gastó 180 millones para mantener el congelamiento, monto que subió a 666 millones en el 2011, casi la mitad de lo que se prevé para el próximo año. En total, en los últimos siete años el país ha gastado más de tres mil millones de dólares en este concepto y desafortunadamente poco se ha hecho para reducirlo.
Hay varias medidas que se pueden ejecutar sin tocar el precio. Por ejemplo, reducir el contrabando, pues más de un tercio del combustible importado vuelve a salir del país hacia los países vecinos. En segundo lugar, el Gobierno puede regular con mayor eficacia el ingreso de vehículos al país, especialmente en lo que respecta a los denominados “autos chutos” que en su momento gozaron de amplia protección política. Tercero: el narcotráfico. Esta actividad utiliza gran cantidad de hidrocarburos y en eso tienen mucho que ver los autos de contrabando, que son usados como medio de aprovisionamiento de gasolina y diesel. Hay que limitar la importación de motorizados de alta cilindrada, controlar el uso del diésel para dirigirlo especialmente a la producción agrícola y promover el uso del GNV.
Por último, Bolivia tiene que pensar seriamente en la forma cómo está produciendo y utilizando los hidrocarburos. Es urgente que dirija las actividades hacia las necesidades internas y que deje de enfocarse casi de forma exclusiva en las exportaciones, que no dejan gas y combustibles líquidos para el consumo de los bolivianos, que cada día vemos que se nos ajusta la soga en el cuello.
Las autoridades económicas solo contemplan la nivelación de precios a la hora de hablar de los subsidios y hasta ahora no han puesto en marcha ninguna de las alternativas que debieron ejecutar para paliar lo que ellas mismas llaman “sangría de recursos”.
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